Setenta años de historia no alcanzan para frenar una crisis cuando el contexto aprieta de todos lados. Frutafiel, la empresa de bebidas fundada en 1956 en General Ramírez, Entre Ríos, presentó su concurso preventivo de acreedores ante la Justicia de Paraná. La noticia sacudió a una localidad de poco más de 13.000 habitantes donde la firma es uno de los principales empleadores.
El expediente tramita ante el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N° 9 de Paraná, a cargo del juez Ángel Luis Moia. La solicitud fue presentada en mayo y la apertura del concurso fue resuelta en junio. Desde la empresa se mostraron confiados en que el proceso les permitirá reordenar sus finanzas y sostener la producción.
El diagnóstico que la propia compañía presentó ante el juzgado es contundente: "El proceso inflacionario produjo una gran pérdida del poder adquisitivo de la población, elevó los costos de insumos y transporte y redujo los márgenes de rentabilidad, ya que no era posible trasladar esos incrementos al precio final de los productos", sostuvieron en el escrito. A eso se sumó el aumento del costo de la energía y los combustibles y un acceso al crédito bancario que, según describieron, se volvió "prácticamente imposible" por las elevadas tasas de interés.
El combo fue letal para una empresa que produce aguas saborizadas, gaseosas, cerveza, vino con jugo y la línea Aqualoe —su agua con pulpa de aloe vera—, además de fideos secos y dulces de membrillo y batata. Todos productos que, en tiempos de ajuste del bolsillo, el consumidor resigna primero. La caída en los volúmenes de venta los obligó a salir a hacer promociones con márgenes mínimos en supermercados y cadenas de distribución, una estrategia que sostuvo la presencia en góndola pero no mejoró ni un centavo la situación financiera.
¿Cuánto aguantó la empresa antes de llegar a este punto? Bastante más de lo que muchos hubieran tolerado. El presidente de la sociedad y principal accionista llegó a vender un inmueble propio y volcó ese dinero a la compañía para mantenerla en pie. Con esos fondos lanzaron Golden Saft, una cerveza con marca propia que comenzó a comercializarse a principios de 2025 y tuvo buena recepción inicial. El problema: el proveedor de cerveza a granel no cumplió con los volúmenes comprometidos y la competencia replicó el concepto en tiempo récord. También lanzaron un vino con jugo. Ambos productos llegaron a representar el 30% de la facturación total, pero no fue suficiente para torcer el rumbo.
La historia de Frutafiel no es un caso aislado. Es el espejo de lo que le pasó a decenas de pymes industriales del interior del país en los últimos años: costos que suben, consumo que cae, crédito que no aparece y márgenes que se evaporan. La diferencia es que acá hay siete décadas de trayectoria y una comunidad entera que depende de que la planta siga funcionando.
Desde la empresa insisten en que la continuidad de la actividad es viable y que el concurso preventivo —que en Argentina es una herramienta legal para renegociar deudas sin cerrar— les dará el oxígeno necesario para regularizar compromisos y retomar el crecimiento. La Justicia ya dio el primer paso. Ahora viene la parte más difícil: convencer a los acreedores y volver a ganar mercado en un país donde el poder de compra todavía no termina de recuperarse.
Con información de: El Ciudadano, Rosario3.

Comentarios (15)
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Una empresa de 70 años que se funde. Esto es lo que el gobierno llama 'el costo de ordenar la economía'. El costo lo pagan los laburantes de General Ramírez, no los que toman las decisiones en Buenos Aires.
Y encima el dueño vendió su casa para salvar la empresa. Eso sí es compromiso. Cuántos empresarios hacen eso?
Che, pero si el dueño vendió un inmueble para salvar la empresa, algo de plata tenía. Por qué no invirtió antes en modernizarse en lugar de esperar que la crisis los aplaste?
Fácil decirlo desde afuera. Modernizarse cuesta plata que no existe cuando el crédito está al 80% anual. Hacé los números vos.
El concurso preventivo no es el fin, es una herramienta legal. Ojalá puedan salir adelante. Hay mucha gente que depende de esa planta en un pueblo chico.
Conozco el Aqualoe, lo tomaba seguido. Espero que no desaparezca del mercado, era un producto diferente.
Esto pasa cuando el Estado no protege a la industria nacional. Mientras tanto los supermercados llenan las góndolas con productos importados. Una vergüenza.
Soy contadora y lo que describe la empresa es el cuadro clásico de una pyme en crisis: costos que suben más rápido que los precios, consumo que cae y crédito inaccesible. No es mala gestión, es el contexto. Ojalá el concurso les sirva.
nunca escuche de esta empresa la verdad
Braian, es del interior de Entre Ríos, no es raro que no llegue a Rosario. Pero para General Ramírez es una empresa enorme.
La cerveza Golden Saft la probé el año pasado en un almacén de Paraná. Estaba buena. Una lástima que el proveedor los haya dejado colgados, eso fue un golpe muy duro.
Qué triste. 70 años de historia y la inflación los destruye en dos. Ojalá los trabajadores no pierdan sus fuentes de trabajo.
El concurso preventivo en Argentina tiene una tasa de éxito bastante baja, lamentablemente. Espero equivocarme en este caso.
Villanueva tiene razón. Muchos concursos terminan en quiebra igual. Crucemos los dedos por los empleados.