Lo que quedó de la casa cabe en una frase: nada. Ni una cama, ni una muda de ropa, ni un plato. El fuego que se desató cerca de las 5 de la mañana del sábado en una vivienda precaria de pasillo en Provincia de Misiones al 2400, zona oeste de Rosario, no dejó nada en pie. Una familia entera tuvo que empezar de cero antes de que amaneciera.
Marcela y sus cuatro hijos —de 2, 3, 7 y 11 años— se despertaron por el humo. Para cuando entendieron lo que pasaba, las llamas ya habían tomado toda la construcción. "El fuego empezó cerca de las 5 de la mañana, yo creo que por algún desperfecto de los cables. Nos despertamos por el humo y las llamas ya estaban por todos lados", relató la mujer.
La peor parte se la llevó Manuel, su padre de 76 años. El hombre sufrió quemaduras en el rostro y las manos, y tuvo que ser asistido de urgencia por el SIES. "Mi papá está muy quemado, con lesiones en la cara y en las manos. Se le quemó todo el pelo también", contó Marcela con la voz quebrada. Manuel permanece internado mientras su familia intenta resolver desde dónde va a dormir esta noche.
Según el parte oficial de Bomberos de Rosario, las llamas afectaron la totalidad de la construcción, de aproximadamente 6 por 8 metros. Camas, ropa, electrodomésticos, documentos: todo consumido. "Perdimos todo, nos quedamos con lo puesto. No tenemos más ropa, más casa ni una cama", resumió Marcela en pocas palabras lo que ninguna familia debería tener que decir.
Mientras el abuelo está internado, los cuatro chicos quedaron al cuidado de una vecina. Marcela divide su tiempo entre el sanatorio y la angustia de no saber qué viene después. ¿Cuántas familias en Rosario viven en viviendas precarias donde un cortocircuito puede borrarlo todo en minutos? La pregunta no es retórica: es una realidad que se repite demasiado seguido en los pasillos y asentamientos de la ciudad.
Lo que más urge ahora son ropa y elementos básicos para los cuatro chicos, además de todo lo que pueda ayudar a la familia a atravesar los primeros días. Quienes quieran colaborar pueden comunicarse directamente con Marcela al 341 583-2056.
La solidaridad rosarina tiene historia. Ojalá esta vez también aparezca rápido, porque cuatro pibes y un abuelo internado no pueden esperar.

Comentarios (14)
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Dios mío, cuatro chiquitos sin casa y el abuelo internado. Ya le mandé un mensaje a Marcela para ver qué necesitan. Ojalá se pueda juntar algo rápido, esta gente no puede esperar.
Qué tristeza enorme. Yo tengo ropa de mis hijos que ya no usan, de 3 y 7 años justamente. Voy a llamar hoy mismo.
Muy triste la situación, pero también hay que decirlo: estas viviendas precarias con instalaciones eléctricas en mal estado son una bomba de tiempo. El municipio tiene que hacer algo con esto, no esperar a que pase la tragedia para aparecer con una foto.
Siempre con la misma, Sanchez. La gente perdió todo y vos ya estás haciendo política. Primero ayudá, después criticá.
No es hacer política, es señalar una realidad. Yo ya compartí el número para ayudar. Pero si no se habla de las causas, esto se va a repetir la semana que viene con otra familia. Las dos cosas se pueden hacer.
El hombre de 76 años internado con quemaduras en la cara... eso es lo que más me parte el alma. A esa edad pasar por algo así. Fuerza familia.
Yo soy bombero voluntario y puedo decirles que los incendios en pasillos son los más complicados para trabajar. El acceso es muy difícil y el fuego avanza rapidísimo en esas estructuras. Es un problema serio que nadie quiere ver.
Compartido en todos mis grupos de WhatsApp. Ojalá llegue ayuda rápido, esos nenes necesitan ropa ya.
¿Y el municipio? ¿Javkin ya mandó a alguien o estamos esperando que la gente se arregle sola como siempre?
Diego, no todo es culpa del municipio. La solidaridad de los vecinos muchas veces llega antes que cualquier funcionario. Yo ya me comuniqué con Marcela.
Fuerza familia. Ojalá se recuperen pronto.
Tengo colchón, sábanas y algo de ropa de adulto. Si alguien puede coordinar cómo llevar las cosas que me avise por acá o llamo directo al número.
Esto pasa porque hay gente viviendo en condiciones que no son dignas. No es un problema de mala suerte, es un problema estructural. Pero claro, es más fácil juntar donaciones que exigir políticas de vivienda.
Las dos cosas se pueden hacer al mismo tiempo. Ahora la familia necesita ayuda urgente, no un debate. Después el debate, bienvenido.