Lo que pasó en Rosario en estas dos semanas no se olvida fácil. Tres femicidios y un intento de asesinato en apenas 15 días: una seguidilla que sacudió a la ciudad y volvió a poner sobre la mesa una pregunta que nadie quiere hacerse pero que ya no se puede esquivar. ¿Hasta dónde puede llegar el Estado para proteger a una mujer en peligro?
La jueza Luciana Vallarella fue una de las pocas voces del sistema judicial que salió a hablar con franqueza. En declaraciones a La Capital+, reconoció algo que muchos funcionarios evitan decir en voz alta: "No siempre hay avisos que permitan prevenirlos". Una frase que pesa. Que incomoda. Y que, lamentablemente, describe con precisión quirúrgica la realidad de muchos de estos casos.
Vallarella repasó cuáles son las herramientas con las que cuenta la Justicia para intervenir en situaciones de violencia de género: medidas de restricción, botones antipánico, seguimiento de causas activas, articulación con organismos de asistencia. El problema, y ella misma lo admite, es que ese andamiaje tiene límites concretos. No todos los femicidas tienen antecedentes. No todas las víctimas hacen la denuncia. No todas las situaciones de riesgo son visibles para el sistema antes de que sea demasiado tarde.
¿Cuántas veces escuchamos que "nadie lo veía venir"? Demasiadas. Y sin embargo, cada vez que ocurre una tragedia así, el debate dura una semana, los titulares se multiplican y después todo vuelve a la normalidad hasta el próximo caso. Rosario lleva años conviviendo con esta violencia estructural, y la respuesta institucional sigue siendo, en el mejor de los casos, insuficiente.
Los tres femicidios ocurridos en este período de quince días volvieron a encender las alarmas en organizaciones de mujeres y en el propio Poder Judicial. La acumulación de casos en tan poco tiempo no es solo una estadística: es una señal de que algo en la cadena de prevención, detección y respuesta no está funcionando como debería.
El sistema tiene protocolos. Tiene juzgados especializados. Tiene líneas de atención. Pero también tiene burocracia, tiene demoras, tiene recursos escasos y tiene, sobre todo, la limitación estructural de actuar sobre situaciones que muchas veces se desarrollan en la privacidad de un hogar, lejos de cualquier mirada institucional. La jueza Vallarella lo sabe. Y al menos tuvo el coraje de decirlo.
Lo que queda después de estas dos semanas es una ciudad con tres familias destruidas, una mujer que sobrevivió a un intento de femicidio y una pregunta que el Estado todavía no sabe responder del todo: cómo llegar antes. Antes de la denuncia. Antes de la escalada. Antes del crimen. Porque cuando el sistema actúa después, ya es tarde para todo.

Comentarios (13)
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Tres femicidios en 15 días y la respuesta del Estado es una jueza diciendo que 'no siempre hay avisos'. Eso lo sabemos todas. Lo que necesitamos son más recursos, más refugios, más presupuesto. No declaraciones.
Al menos la jueza fue honesta. Prefiero eso a los funcionarios que salen a decir que 'el sistema funciona' cuando claramente no alcanza.
Honesta o no, la honestidad no salva vidas. Tres mujeres muertas en dos semanas. ¿Cuándo vamos a ver medidas concretas y no solo palabras?
Trabajo en un centro de asistencia a víctimas de violencia de género y puedo confirmar que el sistema está desbordado. Falta personal, falta presupuesto, faltan refugios. La jueza dice la verdad pero el problema es estructural y nadie quiere poner la plata que hace falta.
Y mientras tanto los pibes que las matan tienen 2 o 3 denuncias previas y siguen sueltos. El sistema falla antes, durante y después. Una vergüenza.
Hay que ser justo: la Justicia no puede hacer milagros si la víctima no denuncia. El problema es cultural también, no solo institucional.
¿Y por qué no denuncia? Porque tiene miedo. Porque no le creen. Porque la mandan de vuelta a la casa con el agresor. No le eches la culpa a la víctima, Gustavo.
No le estoy echando la culpa a nadie, estoy diciendo que el problema es complejo. Pero si no querés escuchar, seguí gritando.
Tres femicidios. Tres. En quince días. En una sola ciudad. Esto es una emergencia y hay que tratarla como tal. Que el gobernador salga a hablar de esto, que el intendente salga a hablar de esto. No puede ser que solo aparezcan cuando hay elecciones.
Nota importante pero me pregunto cuántos días va a durar el debate esta vez antes de que todo se olvide. Apostaria que menos de una semana.
Gracias a La Capital por seguir visibilizando esto. Muchos medios lo tratan como una noticia más y no como lo que es: una crisis humanitaria.
El botón antipánico es un chiste. Una vecina mía lo tenía y cuando lo apretó tardaron 40 minutos en llegar. Para qué sirve eso.
Lo que dice la jueza es real: hay casos donde no hay ninguna denuncia previa, ningún antecedente, y el crimen igual ocurre. Eso no significa que no haya nada que mejorar, pero hay que entender la complejidad del fenómeno para poder atacarlo bien.