Las aulas volvieron a quedar vacías. Este martes, las universidades nacionales de Rosario pararon otra vez, y la imagen ya empieza a ser demasiado familiar para los estudiantes que llegan al campus y se encuentran con las puertas cerradas.
La medida de fuerza afectó tanto a la Universidad Nacional de Rosario (UNR) como a la Facultad Regional Rosario de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), dos de las instituciones de educación superior más importantes del interior del país. Miles de alumnos vieron suspendidas sus clases en una jornada más de un conflicto que no encuentra resolución.
El reclamo tiene varios frentes abiertos. El primero y más urgente es la recomposición salarial: los docentes y no docentes sostienen que sus ingresos quedaron muy por debajo de la inflación acumulada en los últimos años, y que las paritarias ofrecidas por el gobierno nacional están lejos de cubrir la pérdida real del poder adquisitivo. No es un reclamo nuevo, pero tampoco encuentra respuesta.
El segundo eje es el cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario, una norma que el Congreso aprobó pero que el Ejecutivo nacional resistió desde el primer momento. Los gremios universitarios señalan que existe además una medida cautelar que consideran firme y que obliga al gobierno a aplicar la ley, pero que en la práctica sigue sin ejecutarse. La brecha entre lo que dice el papel y lo que llega a las cajas de las universidades es, según los propios trabajadores, enorme.
A eso se suma el reclamo por la actualización de las becas Progresar y Manuel Belgrano, dos programas que sostienen a miles de estudiantes de bajos recursos en todo el país. Sin una actualización acorde a la inflación, esas becas perdieron buena parte de su valor real, poniendo en riesgo la continuidad de los sectores más vulnerables del sistema universitario.
El cuarto punto del pliego es quizás el más estratégico: los trabajadores exigen que el presupuesto universitario para 2027 sea elaborado con números que permitan sostener el funcionamiento real del sistema. La experiencia de los últimos ejercicios, con partidas congeladas o actualizadas muy por debajo de la inflación, dejó a muchas facultades al límite operativo.
¿Cuántas jornadas de paro hacen falta para que el gobierno entienda que el sistema universitario público está en crisis? La pregunta no es retórica: es la que se hacen los propios docentes cada vez que tienen que explicarle a sus alumnos por qué no hay clases.
La UNR, con sus más de 90.000 estudiantes y trece facultades distribuidas por la ciudad, es una de las universidades nacionales más grandes del país. La UTN Rosario, por su parte, es referencia en formación técnica e ingeniería en toda la región. Que ambas queden paralizadas al mismo tiempo no es un dato menor: es una señal de la profundidad del conflicto.
El gobierno nacional, por ahora, no dio señales concretas de acercamiento. Y mientras la negociación no avanza, son los estudiantes los que pagan el costo de una pelea que no empezaron.

Comentarios (12)
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Tercer paro en lo que va del cuatrimestre. Tengo parciales que se corren, trabajos que no se entregan, y el gobierno mirando para otro lado. Esto no es gratis para los estudiantes.
Y los docentes cobrando sueldos de hambre encima. Bancalos, che. Si no paran nadie les da bola.
Entiendo el reclamo pero el método me cansa. Siempre los que pagan el pato son los pibes que quieren estudiar. Busquen otra forma de presionar.
¿Otra forma de presionar? ¿Cuál? ¿Mandar un mail al ministerio? El paro es lo único que hace ruido, Rodrigo.
Soy docente universitario y les cuento: mi sueldo de profesor adjunto con dedicación simple no llega a cubrir el alquiler de un monoambiente en Rosario. Así estamos. El paro no es capricho.
Gracias por aclararlo, profesor. La gente habla de los docentes como si fueran privilegiados y la realidad es exactamente la contraria.
La ley la aprobó el Congreso y el Ejecutivo no la cumple. En cualquier país serio eso se llama desacato. Acá se llama martes.
Mi hija perdió la beca Progresar porque el monto ya no alcanza para cubrir los requisitos de dedicación que piden. Tuvo que conseguir trabajo y ahora no puede seguir el ritmo de la facultad. Esto tiene consecuencias reales.
igual la universidad pública tiene que reformarse, hay carreras que duran 10 años y nadie se recibe. no todo es culpa del gobierno
Qué tiene que ver eso con el presupuesto, Braian? Estamos hablando de que no hay plata para pagar sueldos y vos venís con el argumento de siempre para desviar el tema.
Apoyo total al paro. La UNR es orgullo de Rosario y no podemos dejar que la destruyan por ajuste. Hoy más que nunca hay que defender la universidad pública.
Me parece bien que reclamen pero que no pierdan de vista a los estudiantes. Al final del día la universidad existe por y para ellos.