Los conductores rosarinos arrancaron agosto con una nueva mala noticia en el surtidor: desde el 1° de agosto de 2026 entró en vigencia una actualización parcial de los impuestos a los combustibles que se tradujo en otro aumento en el precio de la nafta y el gasoil en todo el país.
La suba fue del 0,75% tanto para las naftas como para el diésel. En términos concretos, eso implica un incremento de aproximadamente 11 pesos por litro en las naftas y de cerca de 14 pesos en el gasoil, según el relevamiento realizado por el móvil de El Tres durante la mañana del lunes.
En una estación YPF de Rosario, los precios relevados fueron los siguientes: la nafta Súper a $2.105 el litro, la Infinia a $2.281, la Infinia Diésel a $2.409 y el GNC a $829. En tanto, en una estación Shell de la ciudad, la nafta Súper trepó a $2.190 por litro, la V-Power Nafta a $2.454, la Evolux Diésel a $2.367 y la V-Power Diésel a $2.599.
El impacto en el bolsillo es directo: llenar un tanque de 50 litros con nafta súper cuesta hoy $105.250 en YPF y $109.500 en Shell. Para quienes optan por las versiones premium, la cuenta es considerablemente más alta.
La medida se encuadra en el decreto 693/2026, que actualiza el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y el Impuesto al Dióxido de Carbono. Sin embargo, el Poder Ejecutivo resolvió diferir nuevamente una porción de los aumentos remanentes, una decisión que busca sostener el sendero fiscal sin generar un impacto inflacionario de golpe.
Este esquema de ajustes periódicos y escalonados es, en rigor, la consecuencia lógica de años de congelamiento artificial de tarifas que distorsionaron los precios relativos de la economía. El kirchnerismo mantuvo los combustibles subsidiados durante más de una década, generando un atraso que hoy se corrige —inevitablemente— en cuotas. El sinceramiento tiene un costo, pero la alternativa era seguir financiando el déficit con emisión.
Vale recordar que los precios de los combustibles en Argentina combinan el valor del crudo, los márgenes de refinación y distribución, y una carga impositiva que representa más del 40% del precio final en el surtidor. Cualquier ajuste en los tributos, por pequeño que sea, se traslada de manera inmediata al consumidor.
Para los rosarinos que dependen del auto para trabajar o para los transportistas que mueven mercadería por la región, cada actualización impacta en el presupuesto mensual. Con un tanque de 50 litros que ya supera los cien mil pesos, el combustible se consolida como uno de los gastos fijos más pesados de los hogares.

Comentarios (13)
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Otro mes, otro aumento. Ya no sé si conviene tener auto. Entre la nafta, el seguro y el estacionamiento, trabajás para el auto y no el auto para vos.
105 mil pesos llenar el tanque. Hace tres años eso era el sueldo de un mes. Esto no da para más.
Entiendo que hay que sincerar precios, pero ¿no podría hacerse de forma más gradual? La gente no llega a fin de mes y cada mes hay una sorpresa nueva en el surtidor.
Lo que nadie dice es que esto es la consecuencia directa de 12 años de kirchnerismo congelando tarifas. Alguien tenía que pagar la fiesta. Prefiero esto a seguir imprimiendo billetes.
Sí, claro, siempre la culpa es del kirchnerismo. Y mientras tanto el que llena el tanque soy yo, no los que gobernaron antes ni los que gobiernan ahora.
Exacto, vos llenás el tanque. Pero antes lo llenabas con plata que el Estado le sacaba a otro para subsidiarte. Eso tampoco era gratis, amigo.
GNC a 829 mangos el metro cúbico. Los que nos pasamos al gas nos salvamos por ahora, pero ya van a llegar a ese precio también.
Trabajo de delivery y esto me mata directamente. Cada aumento me come el margen. Ya estoy pensando en dejar.
0,75% suena poco pero cuando lo ves en el ticket del surtidor ya no parece tan chico. 11 pesos por litro, 50 litros... hacé la cuenta.
Lo que me llama la atención es la diferencia entre YPF y Shell. Casi 5 pesos por litro de diferencia en la súper. ¿Vale la pena manejar unas cuadras más para ahorrar?
En 50 litros son 250 pesos de diferencia entre una y otra. No es nada, pero si cargás seguido en el año suma.
Yo ya directamente no miro el precio, cargo lo que puedo y listo. Si me pongo a calcular me deprimo.
El decreto difiere parte del aumento para no generar inflación de golpe. Eso es gestión, no magia. El problema es estructural y no se resuelve de un día para el otro.