Puerto General San Martín perdió esta semana un eslabón industrial que no tiene reemplazo en el país. Pampa Energía confirmó el cierre definitivo de su planta de caucho sintético, la única instalación de ese tipo en toda la Argentina, luego de meses de negociaciones que no encontraron salida. El desenlace dejó a 200 trabajadores afectados y marcó el fin de una actividad productiva estratégica para el Cordón Industrial del Gran Rosario.
El proceso de negociación se extendió durante semanas en el Ministerio de Trabajo, con la conciliación obligatoria prorrogada en varias oportunidades y una mesa de diálogo con participación del gobierno provincial. Sin embargo, ninguna de las alternativas exploradas logró convencer a la empresa de mantener la producción. El viernes venció la última prórroga de la conciliación voluntaria y el cierre quedó sellado.
Según informó el secretario general del Sindicato de Petroquímicos de Santa Fe, Mauricio Brizuela, de los 200 trabajadores afectados, casi 100 aceptaron acuerdos de retiro voluntario, mientras que 25 serán reubicados en otras plantas del Grupo Pampa en distintos puntos del país. Un grupo reducido permanecerá vinculado a tareas de mantenimiento en el predio. El resto queda directamente desvinculado.
"Casi 100 compañeros tuvieron que agarrar el acuerdo, pero lo grave es que se quedan sin trabajo de calidad. Es un día triste", declaró Brizuela en diálogo con RTS. El dirigente no ocultó su malestar y apuntó directamente a las condiciones macroeconómicas como causa del cierre: "Esta empresa cierra por la apertura indiscriminada de importaciones y lo caro que es producir hoy en el país, entre servicios e impuestos".
La lectura del gremio pone el foco en la política comercial del gobierno nacional, que en el marco de su programa de desregulación y apertura económica facilitó el ingreso de productos importados que compiten con la producción local. Sin embargo, el análisis no puede ignorar el otro lado de la ecuación: la estructura de costos argentina —con impuestos que representan una porción desproporcionada del precio final, tarifas energéticas distorsionadas durante años y una presión laboral elevada— hace que muchas industrias sean inviables incluso sin competencia externa. El caucho sintético no es la excepción.
El Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (Soepu) había reclamado durante todo el proceso mecanismos concretos para preservar las fuentes de trabajo y sostener la producción. El gremio advirtió además sobre el efecto en cadena que el cierre tendrá sobre la industria local y los proveedores vinculados a la actividad petroquímica en el Cordón Industrial, una franja que concentra algunas de las plantas industriales más importantes del país entre Rosario y San Lorenzo.
Pampa Energía, uno de los grupos energéticos más grandes de Argentina con presencia en generación eléctrica, petróleo y petroquímica, aclaró que el resto de sus unidades de negocio continuará operando con normalidad. El cierre es específico de la línea de caucho sintético, cuya producción la empresa consideró inviable en el contexto actual.
Lo que queda claro es que Argentina pierde su única capacidad productiva de caucho sintético, un insumo clave para la industria automotriz, de neumáticos y manufactura en general. A partir de ahora, el país deberá importar el total de ese material. Una paradoja que el sindicalismo señala como consecuencia de la apertura, pero que también refleja décadas de una industria que no pudo modernizarse ni reducir sus costos estructurales lo suficiente para competir.
Con informacion de: El Ciudadano, Rosario3.

Comentarios (15)
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Una vergüenza total. Cuarenta años de historia industrial tirados a la basura. Esa planta era orgullo del Cordón y ahora vamos a tener que importar hasta el caucho. ¿En qué país vivimos?
Y sí, cuando producir en Argentina cuesta el doble que en cualquier otro país por los impuestos y los servicios, tarde o temprano las empresas se van. No es magia, es matemática.
¿Matemática? Decile eso a los 100 laburantes que se quedaron sin trabajo. Muy fácil hablar de matemática cuando no sos vos el que cobra el retiro y chau.
Trabajo en una empresa proveedora del Cordón y esto nos pega directo. Cuando cierra una planta grande, caen diez proveedores chicos. Nadie habla de eso.
Brizuela tiene razón en una cosa: los impuestos y los servicios en Argentina son una locura. Pero tampoco se puede culpar solo a las importaciones, esa planta venía con problemas de competitividad hace años.
¿Y el gobierno provincial qué hizo? Participó de una mesa de trabajo y nada más. Muy lindo el comunicado pero los trabajadores se quedan sin empleo igual.
Che, ¿alguien sabe si los 25 que los reubican en otras plantas cobran lo mismo o les bajan el sueldo? Eso no lo aclara nadie.
Para dar contexto: el caucho sintético que producía esa planta era SBR, un elastómero clave para neumáticos. Importarlo tiene un costo logístico importante y nos hace dependientes de Brasil y Asia. Esto no es un dato menor para la industria nacional.
Apertura de importaciones le dicen. Yo le digo destrucción de la industria nacional. Milei contento, los laburantes en la calle.
Discrepo. La planta no cerró porque abrieron importaciones de un día para el otro. Cerró porque durante décadas se protegió una industria ineficiente con subsidios y trabas. En algún momento la realidad pasa factura.
Claro, la culpa es de los trabajadores por ser 'ineficientes'. Qué fácil. Seguí con tu manual libertario.
Más allá de la discusión política, lo concreto es que 100 familias de Puerto San Martín arrancan septiembre sin certezas. Eso es lo que importa hoy.
¿Y Pampa Energía no podía reconvertir la planta para otra cosa? Tienen el predio, tienen la infraestructura. Algo se podría haber hecho.
Mi viejo trabajó 20 años en el Cordón Industrial. Dice que esto era cuestión de tiempo, que la planta venía con problemas desde antes de la pandemia. Igual duele.
Lo que no se dice es que el retiro voluntario en estos casos suele ser una presión encubierta. Te ofrecen el acuerdo o te quedás en el limbo. No es tan 'voluntario' como suena.