El gobierno de Javier Milei volvió a dejar a Santa Fe en el fondo de la fila. El Presupuesto 2027 enviado al Congreso nacional reserva apenas el 1% de la inversión en obra pública para la provincia, una cifra que confirma lo que en los pasillos de la Legislatura santafesina ya nadie se sorprende en escuchar: para La Libertad Avanza, Santa Fe no existe en el mapa de la infraestructura.
El detalle es elocuente. De toda la cartera de obras de inversión planificadas para el territorio santafesino, el gobierno nacional identificó apenas cinco proyectos viales. Y de esos cinco, solo uno implica una obra de fondo con algún peso real: la construcción del tercer carril en 10 kilómetros de la autopista Rosario-Buenos Aires. El resto son intervenciones menores o trabajos que ya venían arrastrados de gestiones anteriores.
Pero incluso esa obra emblemática tiene letra chica. Para el ejercicio 2027, el avance proyectado es casi nulo y los recursos asignados son simbólicos. En la práctica, se trata de una obra que figura en el papel pero que difícilmente arranque con tracción real el año próximo. Un clásico del presupuesto nacional cuando se trata de Santa Fe: la promesa está, la plata no.
Este esquema no es nuevo. Desde que Milei asumió en diciembre de 2023, la política de ajuste sobre la obra pública fue uno de los ejes más duros de su gestión. La inversión en infraestructura cayó a niveles históricos en todo el país, pero provincias como Santa Fe —que históricamente reciben menos de lo que aportan en términos fiscales— sintieron el golpe con particular intensidad. La coparticipación federal, la deuda histórica con la provincia y el freno a proyectos ya licitados son heridas que el gobierno de Maximiliano Pullaro viene reclamando desde el primer día en el Palacio de los Leones.
El contexto político agrega otra capa de lectura. Santa Fe es una provincia que no responde políticamente al gobierno nacional: Pullaro conduce una coalición de centroderecha que mantiene distancia del mileismo, y esa independencia tiene costos concretos en el reparto de recursos. No es una novedad en la historia política argentina —el centralismo porteño siempre premió la lealtad y castigó la autonomía— pero duele igual cuando se traduce en rutas sin terminar, autopistas sin ampliar y proyectos que se postergan año tras año.
Para Rosario, la segunda ciudad del país y el motor económico de la provincia, el impacto es directo. La autopista Rosario-Buenos Aires es una de las vías más transitadas del país, con un flujo de camiones y vehículos que la tiene permanentemente al límite de su capacidad. El tercer carril proyectado era una demanda histórica del sector productivo y del transporte. Que figure en el presupuesto con recursos casi nulos para 2027 es, en el mejor de los casos, una promesa diferida. En el peor, otra postergación más.
Desde la órbita provincial, la lectura es de resignación activa: se reclama, se negocia, se insiste en los organismos nacionales, pero la expectativa de que Nación revierta esta tendencia es baja. El gobierno de Pullaro viene ejecutando obra pública con recursos propios y financiamiento internacional —el Banco Mundial y el BID tienen presencia activa en proyectos santafesinos— precisamente porque aprendió que esperar a Buenos Aires es una estrategia perdedora.
El Presupuesto 2027 no hace más que confirmar esa lógica. Santa Fe aporta, Santa Fe produce, Santa Fe exporta. Y cuando llega el momento del reparto, Santa Fe recibe las migajas.
Con información de: La Capital

Comentarios (15)
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Una vergüenza. Santa Fe pone el 20% del PBI agropecuario del país y recibe el 1% de la obra pública. Alguien me explica cómo funciona esta matemática porque yo no entiendo.
Lo mismo de siempre. Cada año el presupuesto dice que van a hacer el tercer carril de la Rosario-Buenos Aires y cada año no pasa nada. Ya ni me indigno.
Che, pero Pullaro tampoco hizo mucho para negociar con Nación. Siempre se queja pero no veo resultados concretos. La política santafesina es experta en el reclamo sin solución.
Marta, Pullaro está ejecutando obra con el Banco Mundial y el BID justamente porque Nación no manda nada. ¿Qué más querés que haga, imprimir billetes?
Federico, no te digo que no, pero eso no alcanza. Con financiamiento internacional se hacen algunas cosas pero la infraestructura vial pesada la tiene que hacer Nación. Esa es la realidad.
Jajaja el 1%. Ni se molestaron en disimular. Al menos antes te prometían el 5% y te daban el 2. Ahora directamente te mandan a freír churros.
Trabajo en logística y les digo que la autopista Rosario-Buenos Aires está al límite todos los días. Camiones, autos, accidentes. El tercer carril no es un capricho, es una necesidad urgente. Que figure en el presupuesto con plata cero es una burla.
El ajuste era necesario, Argentina estaba quebrada. No se puede pedir obra pública y al mismo tiempo quejarse del déficit. Hay que elegir.
Nadie dice que no haya que ajustar. Pero el ajuste no puede caer siempre sobre las provincias que producen. Que ajusten la burocracia porteña primero.
Rodrigo, eso también se está haciendo. El Estado nacional redujo empleados públicos en serio. Pero la obra pública era un nido de corrupción, mejor que no la hagan.
Lo que me llama la atención es que esto no genera más escándalo político. En otros países una asignación así generaría una crisis institucional. Acá lo publicamos, nos quejamos dos días y listo.
Pullaro tiene que ir al Congreso a hacer quilombo, no a dar conferencias de prensa. Que los diputados santafesinos bloqueen lo que haga falta hasta que Nación cumpla.
Vivo cerca de la autopista y el tráfico es un desastre permanente. Esto no es política, es calidad de vida. Y nos están diciendo que para 2027 tampoco va a haber solución. Cansada.
El artículo dice bien: Santa Fe aprendió a no esperar de Nación. El BID, el Banco Mundial, recursos propios. Eso es lo que hay. Triste pero real. Al menos Pullaro lo entendió rápido.