Lo que arrancó como la marcha semanal de los jubilados terminó siendo algo más grande. Este miércoles, Rosario volvió a ser escenario de una protesta masiva contra la política económica del gobierno nacional, con gremios, centrales sindicales y movimientos sociales confluyendo en las calles en una jornada que marca el pulso de una oposición que no baja los brazos.
La columna sindical, integrada por gremios nucleados en la CGT, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (Catt), las CTA y la Intersindical, marchó desde la sede del Pami hasta la Ansés, dos organismos que concentran buena parte del malestar social: el primero, por el deterioro de la cobertura médica de los mayores; el segundo, por el ajuste en las prestaciones previsionales que viene golpeando a los jubilados mes a mes.
En paralelo, los movimientos sociales eligieron otro escenario: los accesos sobre la avenida de Circunvalación, especialmente el cruce con avenida Perón, uno de los puntos neurálgicos del ingreso a la ciudad. La imagen de los dos frentes de protesta simultáneos habla de una articulación que, aunque no siempre es perfecta, muestra una voluntad de coordinación entre sectores que históricamente no siempre marcharon juntos.
El trasfondo de todo esto son los jubilados. Cada miércoles, semana tras semana, los adultos mayores salen a denunciar lo que ellos mismos describen como una crisis de subsistencia. No es una frase hecha: con haberes que en muchos casos no superan el salario mínimo y una inflación acumulada que devoró el poder adquisitivo de las jubilaciones en los últimos años, la situación de los mayores se convirtió en el símbolo más crudo del costo humano del ajuste.
Pero la protesta de este miércoles no fue solo por los jubilados. El plan de acción que trazan las organizaciones tiene dos fechas clave en el horizonte inmediato. La primera es el 6 de agosto, cuando el Senado debatirá el proyecto del gobierno nacional para extranjerizar tierras, una iniciativa que genera rechazo transversal en amplios sectores políticos y sociales. La segunda es el 7 de agosto, fecha en que se celebra la tradicional movilización por el Día de San Cayetano, patrono del trabajo y el pan, que históricamente convoca a cientos de miles en todo el país y que este año promete ser especialmente multitudinaria dado el contexto.
¿Cuánto aguanta una sociedad antes de que la acumulación de protestas derive en algo más contundente? Es la pregunta que sobrevuela cada movilización. Por ahora, el formato es el de la presión sostenida: marchas, cortes, concentraciones. La apuesta de los sindicatos y los movimientos es que la constancia termine pesando más que cualquier discurso oficial sobre el rumbo económico.
Lo que está claro es que el calendario de conflictividad social no tiene pausa. Agosto arranca caliente, y Rosario, como siempre, va a estar en el centro de la escena.

Comentarios (14)
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Mi mamá cobra $180.000 de jubilación. Con eso no llega ni a la segunda semana del mes. Que sigan marchando, que no paren nunca. Esto no es ajuste, es abandono.
Siempre los mismos cortando calles y jodiendo a la gente que labura. Si tanto les preocupan los jubilados, que le pregunten a los sindicatos cuánto cobran sus dirigentes.
Rodrigo, los dirigentes sindicales son un tema aparte, pero el reclamo de los jubilados es legítimo. No mezclemos. Una cosa no invalida la otra.
Sí, claro, muy legítimo. Y mientras tanto Moyano maneja un club de fútbol. Perdoname que no llore.
Trabajo en el transporte y estuve en la marcha. No es solo por los jubilados, es por todos. Los salarios no alcanzan, las paritarias van siempre por detrás de la inflación. Hay que salir a la calle o te pasan por arriba.
El tema de las tierras me parece gravísimo y nadie habla de eso. Que un país venda su tierra a extranjeros es una locura que no tiene vuelta atrás. El 6 de agosto hay que estar.
Entiendo el reclamo pero los cortes en Circunvalación son un desastre. Hay gente que pierde el trabajo si llega tarde, enfermos que no pueden llegar al hospital. Hay otras formas de protestar.
Diego, y cuál sería la forma que no molesta a nadie? Porque esa forma no existe y por eso nadie la escucha.
San Cayetano este año va a ser histórico, lo siento. La gente está al límite y esa fecha siempre convoca a los que normalmente no marchan.
Cada miércoles los jubilados salen y cada miércoles el gobierno hace como que no ve nada. En algún momento eso tiene un costo político, no?
Soy médica y atiendo jubilados todos los días. Lo que veo es desesperante: gente que no puede comprar sus medicamentos, que come una vez por día. Que marchen, que griten, que hagan lo que tengan que hacer.
El problema es que marchan, marchan y no pasa nada. Este gobierno tiene mayoría, tiene el FMI de su lado y no le importa la calle. Necesitan una estrategia diferente, no solo marchas.
Gustavo tiene razón en algo, pero también es verdad que si no marchás te volvés invisible. Al menos que sepan que acá hay gente que no está de acuerdo.