Lo que encontraron los gendarmes en la madrugada del jueves no era poca cosa: 25 paquetes tipo ladrillo, 52,6 kilogramos de clorhidrato de cocaína y un camionero boliviano que ahora va a tener tiempo de sobra para pensar en sus decisiones. 180 días de prisión preventiva, por lo menos.
El operativo se desencadenó alrededor de las 4 de la mañana sobre el kilómetro de Totoras, en la Ruta Nacional 34, una de las arterias históricas del narcotráfico que conecta el norte del país con el cordón industrial del Gran Rosario. Efectivos de la Sección Seguridad Vial de Gendarmería Nacional detuvieron en un control de rutina a un camión cisterna de cargas peligrosas con bandera boliviana. Nada fuera de lo común, en apariencia.
Pero cuando los uniformados profundizaron la inspección del habitáculo, apareció lo que nadie quiere encontrar y todos saben que circula: dos mochilas ocultas con los 25 panes de cocaína. Las pruebas de campo no dejaron lugar a dudas. El pesaje oficial tampoco. El valor preliminar de esa carga supera los mil millones de pesos en el mercado, aunque en destino final —si es que llegaba— la cifra podría multiplicarse.
El chofer, identificado como Víctor M. C., de nacionalidad boliviana, fue detenido e incomunicado de inmediato por orden del Área de Atención Inicial de la Unidad Fiscal Rosario. La instrucción estuvo a cargo de la fiscal federal Soledad García y el auxiliar fiscal Mariano Barabani. También se secuestró su teléfono celular, el vehículo y toda la documentación.
¿Cuántos camiones más pasan sin que nadie los detenga? Es la pregunta que sobrevuela cada vez que cae un cargamento así. La Ruta 34 no es un secreto para nadie: es uno de los corredores más activos del tráfico de estupefacientes desde Bolivia hacia el Litoral y el puerto de Rosario. Los controles existen, pero la magnitud del flujo hace que cada secuestro sea, a la vez, un logro y un recordatorio de la escala del problema.
Este viernes, durante la audiencia de formalización de la investigación en los Tribunales Federales de Rosario, el juez federal de Garantías Carlos Vera Barros dispuso la prisión preventiva por 180 días para el imputado, bajo el cargo de tráfico de estupefacientes en la modalidad de transporte. La Justicia Federal avanza ahora para determinar el origen exacto de la droga y, sobre todo, a quién iba destinada.
Porque el camionero es la punta del ovillo. La pregunta que importa es quién lo mandó y quién lo esperaba del otro lado.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Buen trabajo de Gendarmería, pero uno se pregunta cuántos camiones más pasan sin que los paren. Esto es la punta del iceberg.
52 kilos!! eso no es para consumo personal jaja. Alguien grande está atrás de esto y ese no va a caer nunca.
Muy bien por los gendarmes. Ojalá sigan tirando del hilo y lleguen a los que mandan de verdad, no solo al peón que maneja el camión.
Siempre cae el que menos sabe. El que organizó esto está tomando mate en su casa ahora mismo.
Puede ser, pero algo es algo. Si no agarran a nadie nunca, peor. Al menos este no llega a destino.
Y mientras tanto en los barrios de Rosario la droga sigue llegando igual. Que me cuenten otro cuento.
Mil millones de pesos en cocaína en dos mochilas. Dos mochilas. Eso te dice todo sobre cómo funciona este negocio.
La ruta 34 es un colador hace años. No es novedad para nadie, menos para los que tienen que controlarla.
Hay que ver si la investigación llega a algo o queda en la nada como siempre. 180 días de preventiva y después veremos.
el tipo venia de bolivia con eso escondido en mochilas, no en un doble fondo ni nada. o sea ni se molestaron en disimular
Eso que decís Braian es porque saben que la mayoría de los controles son superficiales. Esta vez tuvieron mala suerte.
Buen laburo de Gendarmería, en serio. No es fácil trabajar de madrugada en la ruta y encima dar con algo así.
Lo que me preocupa es el teléfono que le secuestraron. Si la Justicia lo pericia bien, ahí puede estar la clave de toda la red. Ojalá no lo pierdan como otras veces.