La Justicia rosarina volvió a sorprender. Mariano Ruiz, uno de los hombres que tuvo un rol central en la estructura de Los Monos, la banda narcocriminal que durante años sembró el terror en Rosario, no va a pisar una celda mientras lo investigan por lavado de activos. Va a estar en su casa, con una tobillera electrónica en el tobillo y por un plazo de 120 días. Así lo dispuso la Justicia este viernes.
La medida cayó como un balde de agua fría entre quienes siguen de cerca el desmantelamiento judicial de la organización criminal más resonante de la historia reciente de Santa Fe. Porque Ruiz no es un nombre menor. Dentro del organigrama de Los Monos, ocupó un lugar que los investigadores consideran clave, aunque los detalles precisos de su función dentro de la banda forman parte del expediente que ahora se amplía con esta nueva causa.
¿Cuánto más va a tolerar la sociedad rosarina que figuras vinculadas al crimen organizado transiten investigaciones graves desde la comodidad de sus domicilios? La pregunta no es retórica: es el eje del debate que se instala cada vez que la Justicia opta por medidas alternativas a la prisión preventiva en casos de esta naturaleza.
El lavado de activos es uno de los delitos que más cuesta probar y que, al mismo tiempo, más daño estructural genera. No es el tiro en la esquina ni el kiosco de droga: es el mecanismo que permite que el dinero sucio del narcotráfico se convierta en propiedades, autos, negocios y poder político. Investigar ese engranaje es fundamental para desarticular de verdad una organización como Los Monos, que supo construir un imperio económico sobre la sangre de los barrios populares de Rosario.
La historia de Los Monos es inseparable de la historia reciente de esta ciudad. La banda, liderada originalmente por la familia Cantero, fue protagonista de una escalada de violencia que marcó a fuego a Rosario durante más de una década. Decenas de muertos, extorsiones, control territorial, vínculos con la política y con sectores del Estado: el expediente de Los Monos es uno de los más voluminosos de la justicia federal argentina. Varios de sus integrantes ya fueron condenados, pero la organización dejó ramificaciones que los fiscales siguen rastreando.
En ese contexto, la figura de Ruiz cobra relevancia. Su investigación por lavado sugiere que los fiscales están yendo detrás del dinero, que es donde suelen esconderse las verdades más incómodas de cualquier estructura criminal. Que lo hagan con el imputado en su casa y no en una unidad penitenciaria es una decisión judicial que tiene sus fundamentos legales, pero que inevitablemente genera rispideces en una ciudad que todavía convive con las consecuencias de lo que Los Monos dejaron.
El arresto domiciliario con tobillera electrónica es una medida cautelar que la ley contempla y que los jueces pueden aplicar cuando no consideran que el imputado representa un riesgo de fuga o de entorpecimiento de la investigación. Eso no lo hace automáticamente una decisión incorrecta. Pero en casos de crimen organizado, donde las redes de poder y de presión son amplias y sofisticadas, la pregunta sobre si esa evaluación es suficientemente rigurosa siempre es válida.
Los 120 días que dura la medida son el plazo que tiene la Justicia para avanzar en la investigación. Lo que se descubra en ese tiempo sobre el presunto lavado de activos de Ruiz podría ser determinante no solo para su situación procesal, sino para entender hasta dónde llegaron los tentáculos económicos de una banda que, aunque golpeada, no desapareció del todo del mapa criminal de Rosario.
El expediente sigue abierto. La tobillera, puesta. Y la ciudad, mirando.

Comentarios (13)
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En su casa con tobillera. Qué privilegio. Los pibes de los barrios que cayeron por dos gramos de paco no tuvieron esa suerte. La Justicia tiene dos varas y todos lo sabemos.
Hay que entender que el arresto domiciliario es una medida legal y que el juez evalúa el riesgo de fuga. No me gusta, pero no es que lo largaron: sigue imputado y bajo control. El proceso sigue.
¿Control? ¿Una tobillera es control para alguien que manejó millones en negro? Por favor, Rodrigo. Esa gente tiene recursos para hacer lo que quiera desde adentro de su casa.
Claudia, entiendo la bronca, pero si empezamos a saltarnos las garantías procesales para los que nos caen mal, después no nos quejemos cuando se las salteen con cualquiera. El problema es el sistema, no esta medida puntual.
120 días en casa. Yo tuve 120 días sin laburo y nadie me puso una tobillera para asegurarse de que estaba bien. Justicia argentina, señores.
Lo que me preocupa no es la tobillera sino si la investigación por lavado va a llegar a algún lado. Cuántas veces vimos causas que se abren con bombos y platillos y después se caen solas o prescriben. Eso es lo que hay que seguir.
Exacto Graciela. El lavado es donde está la plata de verdad. Si esa investigación avanza en serio, puede ser más importante que cualquier condena por tenencia. Hay que ver qué encuentran en 120 días.
¿Alguien sabe si este Ruiz ya tenía condenas anteriores o es la primera causa? Porque si ya tenía antecedentes con la banda y le dan domiciliaria igual, ahí sí hay algo que no cierra.
Basta de garantías para los narcos. Esta gente destruyó familias enteras en los barrios. ¿Y nosotros discutiendo si la tobillera es legal o no? Vergüenza.
Periodismo amarillista de siempre. La nota no dice nada sobre los fundamentos del juez, no dice si Ruiz tiene condenas previas, no dice qué pruebas hay. Solo indignación. Exijo más información y menos show.
Valeria tenés razón en que falta info, pero también es verdad que cuando se trata de gente de Los Monos la Justicia tiene que ser más estricta, no menos. El contexto importa.
Soy abogado y lo que dispuso el juez tiene sustento legal. El problema de fondo es que el sistema penitenciario argentino está colapsado y los jueces a veces optan por estas medidas también por eso. No es excusa, pero es la realidad.
jaja tobillera. como si eso fuera a parar a alguien que tiene toda la guita del mundo. una joda