La investigación por las llamadas "propo-fest" sumó un nuevo capítulo que sacude el ambiente médico porteño. Según informó El Ciudadano, la Justicia allanó este miércoles la vivienda de Chantal "Tati" Leclercq, una joven médica residente del Hospital Rivadavia que quedó bajo la lupa por su presunta vinculación con una red de robo y uso indebido de sustancias médicas.
El operativo se realizó en el country Santa Bárbara, en Tigre, donde vive la profesional de 26 años. Los investigadores, comandados por el fiscal Eduardo Cubría y el juez Santiago Bignone, secuestraron un teléfono celular y un iPad que serán sometidos a pericias exhaustivas. Lo que no encontraron fueron medicamentos, un detalle que por ahora la mantiene como "identificada" en el expediente, sin imputación formal.
Leclercq es residente de tercer año en el Rivadavia y se graduó en 2022 en la Universidad Austral. Durante su formación entabló una relación cercana con Delfina "Fini" Lanusse, otra residente de anestesiología que también apareció vinculada a la investigación por presunto robo de medicamentos. Ambas compartían actividades sociales y mantenían presencia activa en redes sociales, aunque en los últimos días pusieron sus perfiles en modo privado.
La causa investiga la muerte del anestesista Alejandro Zalazar, hallado sin vida por una sobredosis de propofol y fentanilo, dos drogas de uso hospitalario con alto riesgo. Pero el caso va más allá: los investigadores sospechan de la existencia de encuentros privados conocidos como "fiestas del propofol", donde se consumían estos fármacos bajo supervisión informal.
¿Cómo funcionaban estos encuentros? Según fuentes de la investigación, en estos eventos se dosificaban las sustancias y se contaba con equipamiento básico para asistir a los participantes en caso de complicaciones. Una práctica que roza la ruleta rusa, considerando que el propofol es el mismo anestésico que causó la muerte de Michael Jackson en 2009.
El avance de la causa dependerá de los estudios toxicológicos y del análisis de los elementos secuestrados. Mientras tanto, la Justicia también investiga otras muertes vinculadas al consumo de estas sustancias, en lo que podría ser un escándalo que sacuda los cimientos del sistema de salud porteño.
Lo cierto es que este caso pone en evidencia un problema que trasciende la medicina: el acceso y control de sustancias peligrosas en hospitales públicos. Una situación que, de confirmarse, exigiría una revisión profunda de los protocolos de seguridad en las instituciones de salud.

Comentarios (12)
Deja tu comentario
Como médico me da vergüenza ajena. Estos pibes no entienden que el propofol no es joda, es lo que mató a Michael Jackson. Una irresponsabilidad total.
Hay que esperar a que termine la investigación antes de crucificar a nadie. Por ahora no está ni imputada la chica.
@Mariana Gutierrez Claro, esperemos, pero el humo ya está. Si no hizo nada malo, ¿por qué puso el perfil en privado?
¿En serio? ¿Fiestas con anestesia? Estos médicos están más locos que los pacientes. Y después se quejan de que no confíamos en el sistema de salud.
@El Tano Exacto, y después nos atienden a nosotros. ¿Cómo sabés si el que te opera no está drogado?
Trabajo en el Rivadavia hace 15 años y esto me duele en el alma. La mayoría de los residentes son chicos responsables que se matan estudiando.
@Silvia Peralta Tenés razón, pero estos casos manchan a todos. Ahora van a desconfiar de cualquier médico joven.
Estos pendejos de la Austral vienen con aires de superioridad y miren como terminan. Fiestas con propofol, mamita querida.
Mi hermana es residente y dice que esto es más común de lo que pensamos. El estrés de la residencia los lleva a cualquier cosa.
¿Country Santa Bárbara? Con lo que gana una residente... ahí hay algo raro desde el vamos.
@Tere de Fisherton Posta, ¿de dónde saca la plata una residente para vivir en un country? Ahí está la clave de todo.
Mientras tanto en los hospitales públicos faltan insumos básicos y estos se dan el lujo de hacer fiestas con medicamentos. Un asco.