La justicia federal de Rosario tiene un nombre nuevo. El Senado de la Nación aprobó este jueves la designación de Florentino Malaponte como juez federal en la ciudad, en una sesión que convalidó 67 pliegos de magistrados en todo el país con una votación prácticamente unánime.
El único pliego que no pasó sin objeciones fue el de un funcionario propuesto para la ciudad de Buenos Aires. El resto, incluido el de Malaponte, se aprobó sin fisuras. En el mundo de la política judicial argentina, donde cada designación suele ser una batalla de meses, eso no es un dato menor.
Malaponte llega al cargo desde la justicia provincial, donde se desempeñaba como magistrado. El salto al fuero federal implica un cambio de escala considerable: la justicia federal en Rosario tiene en su órbita causas de narcotráfico, crimen organizado, delitos económicos y causas contra el Estado nacional, en una ciudad que en los últimos años se convirtió en uno de los epicentros más calientes del mapa judicial del país.
¿Por qué importa este nombramiento? Porque el fuero federal rosarino viene siendo señalado desde hace tiempo como uno de los más sobrecargados y con mayor déficit de recursos humanos del interior del país. Cada vacante que se cubre es, en teoría, un alivio para un sistema que cruje. Aunque, claro, la historia argentina enseña que una designación no alcanza para resolver problemas estructurales.
El paquete de 67 pliegos aprobados en bloque es parte de una práctica habitual en el Senado: agrupar designaciones para agilizar el trámite y evitar que cada nombramiento se convierta en un campo de batalla político. Esta vez, el mecanismo funcionó con una fluidez llamativa. La unanimidad —salvo la excepción porteña— habla de un consenso que no siempre es fácil de conseguir en la Cámara alta.
Lo que viene ahora es el proceso de jura y la asunción formal del cargo. A partir de ese momento, Malaponte pasará a integrar un fuero que tiene sobre la mesa causas de enorme sensibilidad para Rosario y para Santa Fe en general. La vara es alta. Y la ciudad, que mira con lupa todo lo que pasa en los tribunales federales, va a estar atenta.
El nombramiento llega en un momento en que la relación entre la justicia federal y la seguridad pública en Rosario es un tema que no baja de la agenda. Con el crimen organizado como telón de fondo permanente, cada movimiento en el tablero judicial tiene peso específico. Que el Senado haya actuado con celeridad y consenso es, al menos, una señal de que el sistema puede moverse cuando quiere.

Comentarios (12)
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Ojalá este juez tenga las agallas que le faltaron a varios de sus antecesores. Rosario necesita justicia federal que funcione de verdad, no que mire para otro lado cuando llegan las causas pesadas.
67 pliegos en bloque... así aprueban todo, sin que nadie se entere de quién es quién. Mañana nos enteramos quién designaron y por qué.
Al menos se cubrió la vacante. El fuero federal de Rosario estaba colapsado. Que haya un juez más ya es algo, aunque sea poco.
¿Unanimidad en el Senado? Eso ya me da desconfianza. Cuando todos están de acuerdo en algo, hay que preguntar por qué.
El Tano tiene razón en algo: cuando el Senado vota todo junto y rápido, es porque hay acuerdos previos. La pregunta es quién negoció qué.
Che, pero quién es este Malaponte? Nadie lo conoce, no hay nada de él en internet. ¿Así designamos jueces federales?
Los pliegos pasan por el Consejo de la Magistratura antes de llegar al Senado, así que algo de control hay. No es que los inventan de la nada.
Sí, el mismo Consejo de la Magistratura que tarda años en resolver concursos y que tiene sus propias internas políticas. Gran garantía.
Venía del fuero provincial, eso algo dice. No es un improvisado. Habrá que ver cómo actúa cuando le toque una causa de narcos.
En Rosario necesitamos jueces con protección las 24 horas, no solo con toga. La presión del crimen organizado sobre la justicia es real.
Ojalá que este no sea de los que frenan las causas o las demoran hasta que prescriben. Ya estamos hartos de eso.
Bienvenido igual. Peor es que la vacante siga vacante. Algo es algo.