El sábado dejó una escena que todavía no tiene explicación completa en barrio Sur: una mujer de 51 años y su expareja, de 50, fueron hallados sin vida en una vivienda de la ciudad de Santa Fe.
La principal hipótesis que manejan las pesquisas, según los indicios de la escena, es la de un presunto femicidio seguido de suicidio. La vivienda quedaba en zona de 3 de febrero al 3300, muy cerca de Casa de Gobierno, y allí vivía el hombre.
Hasta lo que se sabe, ambos habían quedado en encontrarse durante la mañana del sábado. Pasadas algunas horas, la mujer dejó de responder mensajes y llamadas, y esa ausencia fue la que alertó a sus allegados.
La denuncia de los allegados disparó la búsqueda. Cuando la policía irrumpió en la vivienda con la presencia de un familiar, se topó con una imagen que confirma lo peor: dos cuerpos sin vida dentro de la casa.
Según la información oficial, el hombre estaba colgado de una escalera, con una soga alrededor del cuello. En la planta alta, en una habitación, yacía la ex esposa, también sin vida.
Las primeras pericias indicaron que la mujer tenía signos de haber sido asfixiada. Ese dato, sumado a la posición del cuerpo del hombre, empujó a la investigación hacia la línea de un femicidio seguido de suicidio.
La cercanía con Casa de Gobierno no le quita peso a la escena: lo que ocurrió adentro de la vivienda es lo que ahora debe aclarar la investigación. La casa quedaba en una zona conocida, pero el hallazgo no se explica con la geografía del lugar.
¿Qué pasó esa mañana en la vivienda? ¿Por qué la mujer dejó de responder y la denuncia llegó después? Son preguntas que todavía no tienen respuesta y que la pesquisa debe intentar responder con pericias, no con suposiciones.
La información oficial es escueta y, por ahora, no alcanza para cerrar el caso. Lo que sí deja en claro es que el hallazgo no fue casual: la ausencia de la mujer en sus llamadas fue la señal que activó la búsqueda.
La escena del crimen, tal como la describen las fuentes, es de las que dejan marcas: un hombre colgado de una escalera y una mujer muerta en una habitación de la planta alta. No hay que inventar nada para entender la gravedad: los indicios ya apuntan a una de las líneas más serias.
Hasta que las pericias cierren el cuadro, la palabra que pesa es presunto. Pero la pregunta que queda en el aire es otra: ¿cómo se llegó a esa escena? En Santa Fe, cada femicidio que se investiga debe ser una señal de alerta, no un dato más.
Comentarios (10)
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Me da bronca que recién se enteran cuando la mujer no responde. En estos casos, la ausencia de una mujer no puede ser un dato más.
Concordo, pero también hay que ser cuidadosos con las palabras hasta que las pericias confirmen la hipótesis.
Barrio Sur, cerca de Casa de Gobierno, y la denuncia llegó después de horas. ¿Cuántas veces tenemos que escuchar esto?
La cercanía con Casa de Gobierno no cambia nada, lo que pasó fue en una casa. Pero sí, la denuncia de los allegados fue clave.
Presunto femicidio seguido de suicidio: la frase ya dice mucho. Ojalá no quede en una nota y haya consecuencias.
Que la investigación sea rápida y clara. No se puede naturalizar la violencia contra las mujeres.
Me parece importante que la nota marque presunto. No hay que adelantarse, pero tampoco bajar la guardia.
Exacto. La palabra presunto pesa, pero la escena también. Hay que esperar el cierre de la pesquisa.
Cada vez que una mujer deja de responder y luego aparece algo así, se me hace un nudo. Hay que estar atentos.
Es duro, pero también es verdad: muchas veces la alerta llega tarde. Ojalá este caso sirva para que no pase otra vez.