Un video conmovedor comenzó a circular en las últimas horas: muestra a Franco Daniel Depauli, de 46 años, celebrando el triunfo de la Selección Argentina sobre Egipto con una bandera celeste y blanca sobre los hombros. Sonriente, rodeado de hinchas, le dedica unas palabras a un amigo y dice con emoción: "Nunca perdimos la fe". Minutos después, Depauli estaba muerto.
La tragedia ocurrió este martes por la tarde en el centro de Cañuelas, ciudad bonaerense ubicada a unos 60 kilómetros al suroeste de Buenos Aires, donde cientos de vecinos salieron a festejar la clasificación del equipo de Lionel Scaloni. Lo que empezó como una celebración popular derivó en un disturbio en la esquina de Libertad y 25 de Mayo.
Según la reconstrucción de los investigadores, Depauli no participaba de los incidentes: intentaba llegar a su auto, estacionado en las inmediaciones, cuando una piedra lo golpeó en la cabeza. El impacto lo dejó inconsciente de inmediato. Su familia lo trasladó de urgencia al Hospital Ángel Marzetti, pero ingresó sin signos vitales. El director del centro de salud, Hernán Carpio, confirmó que el equipo médico realizó maniobras de reanimación durante 50 minutos sin poder salvarle la vida.
Su hermana salió a aclarar públicamente que Franco no tuvo ninguna participación en los disturbios. "Estaba celebrando tranquilamente con su familia", sostuvo, subrayando que el hombre fue una víctima completamente ajena al conflicto que se desató a su alrededor.
El perfil que sus vecinos del barrio Levene trazaron de él habla de una persona querida y solidaria. Trabajó durante muchos años en una fábrica de cerámicas y era figura conocida en la comunidad. Colaboraba con la organización de los festejos por el Día de las Infancias en Cañuelas, donde entretenía a los chicos imitando los pasos de baile de Michael Jackson. Un hombre de barrio, de los que quedan.
La investigación avanzó con rapidez gracias al análisis de las cámaras de seguridad municipales. Las imágenes permitieron identificar al presunto responsable del ataque: Iván Nahuel Lebrero, de 20 años, quien fue detenido pocas horas después del hecho. Según la información disponible, el joven registra antecedentes penales por robo. La causa fue caratulada como homicidio simple y la Justicia continúa trabajando para reconstruir en detalle la secuencia del ataque.
La muerte de Depauli pone sobre la mesa una pregunta que duele: ¿cómo es posible que festejar un triunfo de la Selección cueste una vida? Los grandes eventos de celebración masiva, sin coordinación adecuada de seguridad, pueden convertirse en escenarios de violencia imprevisible. Franco salió a festejar como millones de argentinos. No volvió a casa.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Me partió el corazón ver ese video. Un hombre feliz, con la bandera, festejando como todos nosotros. Y minutos después no estaba más. Esto no puede quedar así.
Y después nos preguntan por qué la gente le tiene miedo a los festejos masivos. Salís a celebrar y te matan. El país está roto.
Ojo, no mezclemos todo. El problema no es festejar, el problema es que hay pibes con antecedentes penales tirando piedras en medio de la gente. Son cosas distintas.
Sí claro, 'son cosas distintas'. Y el muerto igual está muerto. Algo falla en el sistema cuando esto pasa cada vez que hay un festejo grande.
Lo del Día de las Infancias me llegó al alma. Un tipo que imitaba a Michael Jackson para hacer reír a los chicos del barrio. Esos son los que se van.
Bien que lo agarraron rápido. Las cámaras sirvieron para algo. Ahora que la Justicia no lo largue a los tres meses.
Exacto Diego, porque acá los agarran, los procesan y en dos años están en la calle de vuelta. Antecedentes por robo ya tenía el pibe. Sistema judicial una vergüenza.
La hermana saliendo a aclarar que no participó en los disturbios... imaginate el dolor. Además de perder a tu hermano, tener que salir a defenderlo públicamente. Qué tristeza.
Yo trabajo en salud y 50 minutos de reanimación es muchísimo. Los médicos del Marzetti hicieron todo lo humanamente posible. El daño por un piedrazo en la cabeza puede ser devastador e irreversible.
pobre hombre, salir a festejar con la familia y no volver. que se pudra en la carcel el que tiro la piedra
"Nunca perdimos la fe" dijo. Y nosotros tampoco vamos a perder la fe en que esto se juzgue como corresponde y que su familia encuentre algo de justicia.
Qué lindo sería que los medios mostraran esto con la misma energía que muestran los goles. Hay una víctima, hay un detenido, hay una familia destrozada. Eso también es parte del festejo.