Lo que pasó el domingo a la mañana en Laprida y Garibaldi tiene todos los ingredientes para no olvidarse fácil: sexo en la vía pública, una camioneta Hilux, un patrullero destrozado a patadas y el nombre de un ex juez usado como escudo. Una secuencia que arrancó con un llamado de un transeúnte y terminó con causa penal abierta.
Según consta en el acta policial, agentes del Comando Radioeléctrico llegaron al lugar después de que un vecino alertara que dos personas mantenían relaciones sexuales dentro de una camioneta estacionada en plena calle. Cuando los uniformados se acercaron al vehículo, los ocupantes se negaron a identificarse. Hasta ahí, una situación incómoda pero manejable. Lo que vino después fue otra cosa.
El hombre, Lucio F., de 34 años, no solo se resistió: les advirtió a los agentes que podía hacerlos echar de la fuerza porque su padre había sido juez y, según él mismo dijo, había sido el magistrado que condenó a la banda narco Los Monos. La amenaza, lejos de frenar el operativo, lo aceleró. Fue esposado y subido a un patrullero.
¿Cuánto vale el apellido de un ex juez cuando uno está esposado adentro de un móvil policial? Aparentemente, poco. Lucio se negó a realizarse el test de alcoholemia y narcolemia, por lo que su Hilux fue remolcada al corralón municipal por personal de Tránsito. La situación no hizo más que escalar.
Antes de llegar a la comisaría 15ª, el hombre comenzó a dar patadas dentro del patrullero con tanta fuerza que rompió el cristal trasero de la puerta izquierda. Los fragmentos impactaron en la cara de una suboficial, que sufrió escoriaciones. Un policía lastimado en el cumplimiento de su deber, por alguien que minutos antes invocaba el apellido familiar como salvoconducto.
Su acompañante, Camila B., de 30 años e identificada como cabo primero de Prefectura Naval Argentina, también fue aprehendida. Fuentes policiales indicaron que intentó entorpecer el operativo durante la detención. Su situación institucional no es menor: una integrante de una fuerza de seguridad federal involucrada en este episodio es un dato que difícilmente pase sin consecuencias internas.
El fiscal Guillermo Apanowicz, que intervino en primera instancia, ordenó la libertad de Camila sin formación de causa penal. Para Lucio, en cambio, la salida fue con causa abierta por los delitos de daños y lesiones. El legajo quedó en manos de la fiscal Silvana Valero, titular de la Unidad de Salidas Alternativas, quien definirá los próximos pasos: desde una mediación hasta una eventual condena, el abanico es amplio pero la causa ya existe.
El episodio deja varias preguntas abiertas. La primera, obvia: qué consecuencias enfrenta Camila B. en el ámbito de Prefectura, donde la conducta de sus integrantes está sujeta a un régimen disciplinario propio. La segunda, más incómoda: si el apellido del padre hubiera tenido el peso que Lucio creía, ¿alguien habría mirado para otro lado? En Rosario, esa pregunta nunca es retórica.

Comentarios (13)
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El tipo rompe un patrullero, lastima a una policía y sale con causa penal nomás. Si fuera cualquier pibe del barrio, estaba en cana una semana. Dos pesos tiene la justicia.
Lo de la chica de Prefectura me parece gravísimo. Hay un régimen disciplinario interno para eso. Ojalá no se haga la vista gorda desde adentro de la fuerza.
Jajaja 'mi papá fue juez'. Bro pensó que era una película. Le salió caro el chiste.
Che, seamos honestos: dos adultos en una camioneta no le hacen daño a nadie. El problema real es que el tipo se resistió, amenazó y rompió el patrullero. Eso sí es grave. Lo otro es una pavada.
Totalmente de acuerdo. Una cosa es lo que hacían adentro de la camioneta, que es problema de ellos, y otra muy distinta es agredir a una policía. Hay que separar los temas.
No, no es una pavada. Estaban en la vía pública, cualquier chico podría haber pasado. Hay un mínimo de respeto por el espacio común.
A las 8 de la mañana del domingo en Laprida y Garibaldi no pasa un chico, pasa un borracho. Igual, el quilombo del patrullero es lo que importa acá.
Me pregunto si el fiscal Apanowicz hubiera tomado la misma decisión si el padre del tipo no hubiera sido juez. Porque liberar a alguien que acaba de lastimar a una policía me parece muy rápido.
Para ser preciso: la liberación con causa abierta es un procedimiento normal cuando el delito no supera cierta escala penal. No necesariamente implica influencia. El proceso sigue, la causa existe.
Puede ser, pero el contexto no ayuda. Cuando el tipo amenazó con el apellido del padre, eso quedó registrado. Y después sale libre. Entiendo lo que decís, pero la imagen es pésima.
La Hilux al corralón me pareció lo más justo de toda la historia, la verdad.
Estos son los que después hablan de seguridad y de bajar la delincuencia. Uno con apellido de juez y la otra de Prefectura. Impresionante.
Che, ¿alguien sabe si la de Prefectura va a tener sumario interno? Eso me interesa más que la causa penal.