Los terremotos volvieron a instalarse en el centro de la conversación nacional. Miles de argentinos salieron a buscar información sobre sismos, zonas de riesgo y qué hacer ante un temblor, convirtiendo al tema en una de las tendencias más buscadas en Google Argentina en las últimas horas. Y como siempre, desde acá, desde Rosario, nos preguntamos: ¿esto nos toca a nosotros?
La respuesta corta es que Santa Fe y Rosario no están dentro de las zonas sísmicas de mayor riesgo del país. Eso lo sabe cualquiera que haya estudiado geografía en la secundaria pública, esa que Milei quiere desfinanciar. Las provincias con mayor actividad sísmica histórica son San Juan, Mendoza, Jujuy y Salta, ubicadas sobre el cinturón de fuego del Pacífico y la subducción de la placa de Nazca bajo la sudamericana. Ahí está el verdadero riesgo sísmico argentino.
Sin embargo, y acá viene lo que no te cuentan, ninguna zona del país está completamente libre de actividad sísmica. El INPRES, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica, tiene mapeado todo el territorio y clasifica a la región pampeana, incluida Rosario, en zonas de sismicidad baja o muy baja. Pero baja no significa nula. Y cuando uno mira el estado de los edificios más viejos de algunos barrios de nuestra ciudad, con el abandono que dejaron años de gestiones que miraron para otro lado, la pregunta sobre la preparación estructural no es menor.
Lo que sí nos debería preocupar como rosarinos es otra cosa: la cultura de la prevención. En las zonas sísmicas del país, los chicos aprenden desde chicos qué hacer ante un temblor, hay simulacros, hay protocolos. Acá, en cambio, si mañana tiembla aunque sea levemente, ¿sabe la gente del barrio Tablada, de Fisherton, de Villa Gobernador Gálvez qué hacer? La respuesta, lamentablemente, es no.
El intendente Pablo Monteverde tiene en agenda la modernización de los sistemas de emergencia de la ciudad, y eso incluye también la educación en gestión de riesgos. Desde el movimiento obrero rosarino siempre dijimos que el Estado tiene que estar presente no solo cuando pasa la tragedia, sino antes. La prevención es una política pública, no una app del celular.
Mientras tanto, el gobierno de Milei recorta organismos científicos, achica el CONICET, desfinancia el sistema meteorológico y sísmico nacional. ¿Quién va a monitorear los temblores si no hay plata para los científicos? ¿El mercado? El mercado no avisa cuando tiembla, compañero.
El tema de los terremotos es tendencia a nivel nacional porque la gente tiene miedo, tiene incertidumbre, y busca respuestas. Eso es completamente legítimo. Desde este portal vamos a seguir informando con datos reales, sin alarmismo, pero sin esconder tampoco las verdades incómodas sobre la falta de inversión en ciencia y prevención que este modelo económico viene generando.
Comentarios (4)
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Muy buena nota Hugo. Yo vivo en el Abasto y nunca nadie me explicó qué hacer si tiembla. El Estado tiene que llegar a los barrios con esta información.
Todo lo politizás Ferreyra. Un artículo sobre terremotos y terminás hablando de Milei. Cansador.
Marcelo, cuando el gobierno recorta organismos de ciencia y monitoreo sísmico, la política y los terremotos se cruzan solos. No lo politizo yo, lo politiza el ajuste.
En mi trabajo hicimos un simulacro de incendio pero nunca de sismo. Capaz que está bueno empezar a pensar en eso aunque acá el riesgo sea bajo.