Lo que pasó en Parque Casas entre la noche del martes y la madrugada del miércoles no fue casualidad. Tres balaceras en pocas cuadras, en pocas horas, con una bomba molotov de por medio y un arma incautada a un sospechoso que escapaba en bicicleta. El barrio amaneció con la adrenalina todavía en el aire.
El primer ataque se registró minutos antes de las 22 del martes en Colón Norte al 1800. El dueño de la vivienda baleada habló con la Policía y señaló dos impactos que ingresaron al interior de la casa luego de atravesar la puerta que da a la calle. Sin heridos, pero con el mensaje bien claro.
La cosa se puso más seria pasadas las 3 de la madrugada. En Castagnino al 1700, desconocidos efectuaron cinco disparos contra un inmueble y, como si los tiros no alcanzaran, también le arrojaron una bomba molotov. La Policía levantó restos de una botella de vidrio y cinco vainas servidas que serán enviadas a peritar. La combinación de fuego y plomo no es un detalle menor: habla de intención de daño, no de intimidación.
Pero el ataque más feroz llegó minutos después, a pocas cuadras, en Unión al 1500. Ahí los gatilleros no escatimaron: catorce disparos contra la fachada de una vivienda, varios de los cuales impactaron también en un auto estacionado. Las vainas recuperadas eran calibre 9 milímetros. Catorce tiros en una fachada no es una advertencia, es una declaración.
¿Casualidad o descuido del tirador? Minutos después de la última balacera, un operativo conjunto entre el Comando Radioeléctrico y Gendarmería Nacional terminó con la incautación de una pistola Tanfoglio calibre 9 milímetros en Vila al 1600. El arma, según trascendió, se le habría caído a un sospechoso que se desplazaba en bicicleta. Por el horario, la zona y el calibre del arma, las fuerzas de seguridad presumen que podría tratarse del autor de al menos uno de los ataques. La investigación está en curso.
Parque Casas es un barrio del noroeste de Rosario que en los últimos años ha aparecido con creciente frecuencia en los partes policiales. La dinámica de esta madrugada —múltiples blancos, zona acotada, horario nocturno— es consistente con disputas territoriales entre bandas que se dirimen a los tiros sobre el tejido urbano, sin importar quién vive del otro lado de la pared.
Que no haya habido heridos es, en este contexto, casi un milagro. Pero la pregunta que queda flotando sobre el barrio es incómoda: ¿cuántas noches más van a necesitar los vecinos de Parque Casas para que alguien decida que esto no puede seguir así?

Comentarios (13)
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Vivo a tres cuadras de Unión al 1500 y escuché los tiros. Catorce disparos en plena madrugada. Mis hijos se despertaron llorando. Esto no puede seguir así, el barrio está tomado.
Y encima con molotov. Ya no les alcanza con los tiros, ahora prenden fuego las casas también. ¿Qué tiene que pasar para que manden más gendarmería al barrio?
Al menos Gendarmería estaba en la zona y levantaron el arma. Algo es algo. Antes ni eso.
¿Algo es algo? Rodrigo, tres balaceras en una noche y lo mejor que tenemos es que se le cayó el arma al delincuente. Eso no es un logro, es un chiste.
Mirta, no dije que es un logro, dije que algo es algo. La alternativa es que no hubiera nadie y ni siquiera eso. Tampoco hay que tirar todo por la borda.
Se le CAYÓ el arma jajaja. O sea, si no era torpe el tipo se iba caminando tranquilo. Así estamos.
Tanfoglio 9 milímetros, el mismo calibre que las vainas de Unión al 1500. Eso no es casualidad. Ese tipo estaba ahí. Ojalá la pericia lo confirme y lo procesen.
Fisherton queda cerca y cada vez que pasa algo así en Parque Casas nos preocupamos. La violencia no respeta límites de barrio.
Tres balaceras, cero heridos. No sé si es suerte o que los pibes tiran mal. En cualquier caso, la próxima vez puede haber un vecino en la puerta.
el barrio siempre fue tranquilo, esto empezó hace como tres años. algo pasó con el territorio ahí adentro y nadie dice nada
Lo de la molotov me parece lo más grave. Un tiro puede errar, el fuego no elige. Podría haber muerto gente durmiendo.
Pullaro prometió bajar la violencia. Tres balaceras en una noche en el mismo barrio. Che, ¿cómo viene eso?
No todo es culpa del gobernador. La raíz del problema es social y lleva décadas. Pero sí, algo más se puede hacer.