Lo que le pasó a Nicolás este domingo en Rosario no es fácil de escuchar. Un hombre de 35 años, malabarista, vendedor ambulante, padre. Alguien que pasa horas bajo el sol o el frío en un semáforo de la zona norte haciendo malabares para que los autos le tiren una moneda. Alguien que con esas monedas, de a poco, había armado un pequeño puesto de ropa para intentar dar un paso más. Y en la previa del clásico rosarino, en bulevar Rondeau y Olive, un grupo en moto se lo llevó todo.
Los atacantes fueron identificados con camisetas de Newell's. Llegaron rápido, actuaron con violencia y se fueron con la mercadería que Nicolás había tardado meses en juntar. Su hijo de nueve años estaba ahí, al lado. No hubo golpes físicos, pero el daño fue profundo. Horas más tarde, dos jóvenes de Oliveros fueron arrestados tras una persecución policial que terminó en el viaducto.
"Vos eso lo ves en un negocio, con una tienda, un supermercado. Pero con alguien que está trabajando en la calle es inimaginable porque no existe", dijo Nicolás en diálogo con el programa Radiópolis de Radio 2, con la voz cargada de una mezcla de bronca y resignación que no necesita dramatismo extra para pegar fuerte.
Lo que más duele, aclaró él mismo, no es lo económico. Es el esfuerzo. "Eso que tenía ahí, mi camisetita, fue producto de mi esfuerzo de estar días tras días y meses juntando de a moneditas que me daban en los autos haciendo malabares", describió. Y antes de tener la mercadería en el puesto, había que ir hasta la loma de San Borombón a buscarla al distribuidor, volver, armar todo. Un circuito agotador que muy poca gente ve cuando pasa por un semáforo y mira para otro lado.
¿Cuánto vale ese esfuerzo para quien lo roba? Probablemente nada. Para Nicolás, era el camino hacia algo concreto: juntar plata para comprar un auto, anotarse en una app de remises o delivery, y dejar de tener a su hijo sentado en la vereda como parte del paisaje de la pobreza urbana. "La idea era salir de la calle con mis hijos, porque ya estoy cansado. Tengo 35 años. No tengo estudios, ni siquiera tengo el primario hecho", confesó sin rodeos, con una honestidad que incomoda.
La última frase que dejó en la radio es la que más pesa: "La idea ya es dejar de tener a mi hijo sentado ahí como exhibicionismo para que la gente me dé una monedita". No es un discurso armado. Es un hombre que sabe exactamente en qué lugar está parado y que estaba intentando moverse de ahí. El robo no solo le quitó camisetas. Le frenó el plan.
El episodio ocurrió en el contexto de la previa del clásico rosarino, cuando la ciudad se llena de movimiento, de gente en la calle, de tensión futbolera. Un momento en que la policía concentra recursos en los estadios y los alrededores, y zonas como la del bulevar quedan más expuestas. No es una excusa, es un dato.
Dos detenidos hay. Un puesto destruido, también. Y un malabarista que va a tener que volver a empezar de cero, moneda por moneda, semáforo por semáforo. Mientras tanto, su hijo de nueve años ya vio cosas que ningún pibe debería ver antes de entrar a la escuela.

Comentarios (13)
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Me partió el corazón leer esto. El tipo laburando con su hijo al lado, juntando monedas durante meses, y se lo llevan todo en segundos. No hay palabras.
Y encima con camisetas de Newell's. Vergüenza ajena. Eso no es ser hincha, es ser un delincuente que usa los colores de un club para robarle a un laburante.
Che, cuidado con generalizar. Que hayan tenido puesta la camiseta no significa que sean hinchas de verdad ni que el club tenga algo que ver. Los chorros usan lo que tienen.
Igual, en la previa de un clásico, con camiseta de Newells, robándole a un pobre tipo con su hijo. El contexto importa, Matias.
Lo que dijo al final es lo que más me llegó: que quería dejar de usar a su hijo como 'exhibicionismo'. Ese hombre tiene una lucidez y una dignidad enormes. Ojalá pueda rearmarse.
35 años, sin primario, con un hijo, haciendo malabares en el semáforo y encima con un plan concreto para salir adelante. Más ganas que muchos que tienen todo.
Pero dónde estaba la policía? En el clásico cuidando a los barras y acá en el bulevar le roban a un laburante con su nene al lado. Prioridades, che.
La policía no puede estar en todos lados al mismo tiempo. El problema es estructural, no de un operativo puntual.
Estructural sí, pero también es una decisión de dónde ponen los recursos. Y siempre eligen el estadio antes que el barrio.
al menos los agarraron, dos de oliveros dijeron. ojalá les caiga todo el peso de la ley porque robarle a alguien así no tiene nombre
Yo paso por ese bulevar seguido y siempre veo gente laburando en los semáforos. Nunca me imaginé que podía pasar algo así ahí. A partir de ahora los voy a mirar diferente.
Ojalá alguien organice una colecta para ayudarlo a rearmarse. Si cada uno que leyó esta nota pone algo, el tipo recupera lo perdido en un día. Hay que difundir.
Exacto Jorge, yo me sumo si alguien arma algo. Que alguien contacte a Radio 2 que fue donde habló él.