Lo que pasó en la madrugada del miércoles en el sudoeste de Rosario no fue un procedimiento policial de rutina. Fue una situación límite que terminó con una descarga eléctrica, una herida en el cuello y un hombre de 47 años esposado en la seccional.
Todo comenzó cuando una patrulla del Comando Radioeléctrico de la Unidad Regional II hacía tareas de fentanilo-en-rosario-la-droga-mas-letal-del-mundo-ya-es-una-amenaza-real-en-sant.html" class="auto-link">prevención en la intersección de Ovidio Lagos y 24 de Septiembre, una zona del sudoeste rosarino que los vecinos conocen bien por su actividad nocturna y sus tensiones cotidianas. Los agentes intentaron identificar a un hombre que deambulaba por el lugar. La respuesta fue ignorarlos y acelerar el paso.
Cuando los efectivos lo alcanzaron a los pocos metros, el sujeto tomó una botella de vidrio, la rompió contra el suelo y apuntó un trozo filoso directo a su propio cuello. No era una amenaza hacia afuera: era hacia adentro. Se provocó una escoriación cervical mientras mantenía a raya al personal policial, que se encontró ante un escenario para el que no alcanza con el manual básico de procedimientos.
¿Qué hacés cuando el peligro no viene de un arma de fuego sino de alguien que se está lastimando a sí mismo frente a vos? Esa pregunta, que los agentes tuvieron que responder en segundos, derivó en la decisión correcta: pedir refuerzos especializados.
La patrulla solicitó la intervención de un operador entrenado en el uso de pistolas Taser, que llegó a la zona de Bulevar Seguí y Ovidio Lagos. La descarga controlada fue suficiente para neutralizar e inmovilizar al hombre sin escalar la situación a algo peor. El sistema de emergencias lo atendió en el lugar: la herida cervical era superficial y no requirió derivación hospitalaria.
El detenido fue identificado como Emiliano Enrique C., de 47 años. Tras recibir asistencia médica, fue trasladado a la seccional correspondiente. Los restos de vidrio fueron secuestrados como evidencia del episodio.
El uso de la Taser en este caso ilustra exactamente para qué fue diseñada esta herramienta: situaciones donde la fuerza letal sería desproporcionada pero la inacción podría costar una vida. No es un arma perfecta ni está exenta de controversias, pero en este contexto específico funcionó como lo que debe ser: una alternativa que evitó un desenlace mucho más grave. Que el hombre haya salido caminando por sus propios medios, con una escoriación y no con algo peor, habla de un procedimiento que, esta vez, salió bien.

Comentarios (11)
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Menos mal que los policías actuaron bien y no se les fue la mano. En estos casos donde la persona se está lastimando a sí misma, lo peor que podés hacer es ponerte agresivo. La Taser fue la opción correcta.
Igual da para pensar... ¿un tipo que se corta solo en la calle a las 3 de la mañana necesita la policía o un equipo de salud mental? Pregunto en serio.
Totalmente de acuerdo. Esto es una crisis de salud mental, no un caso policial. El Estado debería tener equipos de intervención en crisis que no sean uniformados con armas.
Y mientras tanto los equipos de salud mental brillan por su ausencia a las 3 AM. ¿Quién va a atender eso, el hada madrina? La policía fue con lo que tenía.
Vivo a tres cuadras de ahí y nunca me enteré de nada. Bien que lo hayan controlado rápido, esa esquina a la madrugada es complicada.
La Taser no es un juguete. Hay casos en el mundo donde mataron gente con eso. Que salió bien esta vez no significa que siempre sea así.
Cierto, pero también hay casos donde no usar la Taser terminó mucho peor para todos. En este caso el hombre se estaba cortando el cuello. ¿Qué alternativa proponés?
Qué situación tan triste. Más allá del procedimiento, hay un tipo de 47 años que llegó a ese punto. Eso también debería preocuparnos.
Buen trabajo de los efectivos. Contener una situación así sin que termine en tragedia no es fácil. Se merecen el reconocimiento.
igual me parece raro que lo hayan querido identificar y el tipo salió corriendo... algo raro había ahí antes de que se cortara