Lo que empezó como una compra de droga terminó con balas en la pierna de un cuidacoches. El caso sacudió la zona oeste de Rosario y ahora la investigación dio un paso fuerte: allanamientos y una joven detenida.
La Brigada de Violencias Altamente Lesivas realizó este martes múltiples allanamientos por el ataque a tiros que dejó herido a Juan Manuel B., de 39 años.
El hecho ocurrió el 23 de septiembre en Oroño y Brown. Según el legajo, el cuidacoches había comprado droga en Alvear y Jujuy y, al parecer, tenía una deuda con los vendedores.
Minutos después, fue atacado y sufrió una herida de arma de fuego en la pierna derecha. Los indicios apuntan a que los agresores se movilizaban en un auto y una moto.
La Brigada Motorizada detuvo minutos después a dos sospechosos: uno de 15 años, en Catamarca y Suipacha, y otro de 58, en Pueyrredón y Güemes.
Una semana después, el fiscal Ignacio Hueso llevó a audiencia imputativa a Adrián Pablo Bustos, de 58 años. La acusación lo ubicó como chofer o remisero del grupo armado.
Según la causa, salió en su Logan desde Juan XXIII y Solís a las 0.50 del 23 de septiembre y trasladó a los agresores.
Al detener la marcha en Oroño y Brown, uno de los ocupantes bajó y realizó siete tiros contra Juan Manuel B.. Después, el Logan y la moto se fueron de la escena.
Bustos frenó en distintos lugares y permitió la fuga de los ocupantes. El tirador, según la imputación, escapó en Cafferata y Tucumán. Luego, cayó en el operativo de la Brigada Motorizada.
En el mismo operativo se secuestraron dos celulares y un machete que tenía debajo del asiento del conductor. Ese detalle quedó en el legajo como parte de la reconstrucción del ataque.
Ahora, la investigación se amplió. Se allanaron Solís al 3600, Uruguay al 4200, Amenábar al 4000 y Gaboto al 4200.
En una de esas direcciones fue localizada y esposada Lucía Ayelén A., de 28 años. Fue trasladada a la sede de la Policía de Investigaciones y quedó a disposición del fiscal.
El fiscal Ignacio Hueso ya tiene a un presunto agresor imputado y ahora la investigación tiene una nueva detenida. La pregunta que queda es simple: ¿hasta cuándo la venta de droga termina con balas?
El caso muestra cómo una deuda de droga puede escalar en minutos. En la zona oeste, la venta al menudeo sigue siendo un negocio que termina con violencia.

Comentarios (8)
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Que un cuidacoches termine herido por una deuda de droga es inaceptable. La zona oeste está harta de que la venta al menudeo se resuelva con balas.
Totalmente de acuerdo. Si la policía no corta la venta de droga, van a seguir apareciendo heridos. No alcanza con detener a una joven después.
¿Y la joven de 28? No se sabe si era la responsable o solo estaba en una de las casas. Que no la usen de chivo expiatorio.
Lo que me preocupa es que el fiscal ya imputó al chofer, pero la causa sigue. Ojalá no quede en la nada.
Es verdad. En el operativo sacaron dos celulares y un machete, pero lo importante es saber quién apretó el gatillo.
Al menos la Brigada movió la causa. Los allanamientos en Solís, Uruguay, Amenábar y Gaboto muestran que no se quedaron mirando.
Siete tiros a un tipo por una deuda de droga. Eso no es un ajuste menor, es una barbaridad. Que la justicia no baje los brazos.