Una familia entera pagó el precio de la violencia narco en la madrugada de este viernes 31 de julio en la zona oeste de Rosario. Dos hombres en moto dispararon al menos trece veces contra una vivienda de calle Cagancha al 3300 y dejaron cuatro personas heridas: una madre y sus tres hijos.
El ataque se produjo cerca de la 1 de la madrugada. Según los primeros testimonios, los agresores circulaban a bordo de una Honda Wave de color rojo y abrieron fuego a discreción contra el frente de la propiedad antes de darse a la fuga a gran velocidad. Ambos llevaban el casco puesto, lo que impidió que las víctimas pudieran aportar datos sobre sus identidades.
Las cuatro personas heridas fueron identificadas como integrantes de una misma familia. Norma, de 59 años, recibió un disparo en la pierna derecha y fue trasladada al Hospital Provincial. Su hijo Julián, de 30 años, ingresó al mismo nosocomio con un impacto en el glúteo derecho. Gustavo, de 33 años, fue derivado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA) con una herida en la zona pélvica. Y el menor de los tres, Agustín, de 28 años, quedó internado en el Hospital Centenario tras recibir impactos también en la pelvis.
El personal policial que trabajó en la escena secuestró 13 vainas servidas y dos casquillos de plomo, además de constatar numerosas marcas de bala sobre el frente de la propiedad. La magnitud del ataque —más de una decena de disparos concentrados en una vivienda donde había personas— refleja el nivel de ensañamiento con el que actuaron los agresores.
La investigación tomó un rumbo particular cuando se estableció que el inmueble atacado está vinculado a Carlos «Churro» Canavo, un hombre que actualmente cumple condena en el penal de Piñero. Canavo fue condenado por haber participado, junto al líder de Los Monos, Ariel Máximo «Guille» Cantero, en la serie de ataques a tiros contra domicilios de magistrados y sedes del Poder Judicial que sacudieron a Rosario hace algunos años.
El nombre de Canavo no es nuevo en la crónica roja reciente de la ciudad. En los últimos meses, su nombre apareció mencionado en varios carteles con mensajes intimidatorios dejados en distintos episodios de violencia armada. Esa presencia constante en el mapa del conflicto narco sugiere que, aun desde la cárcel, su figura sigue siendo moneda de cambio en las disputas entre facciones.
Lo que ocurrió en Cagancha al 3300 no es un hecho aislado: es la expresión más brutal de cómo las disputas del crimen organizado terminan salpicando a familias enteras. Una madre de 59 años y sus tres hijos adultos amanecieron en distintos hospitales de la ciudad, sin que ninguno de ellos haya podido ver la cara de quienes les dispararon. La causa quedó en manos de la fiscalía en turno, que deberá determinar la motivación del atentado e identificar a los responsables.

Comentarios (13)
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Una señora de 59 años y sus tres hijos baleados en su propia casa. ¿Hasta cuándo vamos a normalizar esto? Rosario necesita una respuesta real, no parches.
Y el tipo que vinculan a la casa está preso en Piñero. O sea, desde adentro del penal siguen mandando. Ahí está el problema.
Hay que ver bien qué vínculo tienen los heridos con Canavo antes de sacar conclusiones. Puede ser que sean familia inocente que nada tiene que ver con nada.
Exactamente lo que decís, Roberto. Los medios siempre mezclan a las víctimas con los victimarios. Una madre herida no tiene por qué ser cómplice de nadie.
¿Inocentes? Vivían en la casa de un tipo de Los Monos. Algo sabrían.
13 tiros contra una casa con gente adentro. Esto no es una pelea de barrio, es un mensaje. Y los mensajes en Rosario se escriben con sangre.
Y mientras tanto Canavo sigue apareciendo en carteles desde la cárcel. ¿Para qué sirve el penal de Piñero si desde ahí se sigue operando?
La pregunta que nadie se hace: ¿qué pasa con los chicos y las familias de estos barrios que quedan en el medio de las disputas? El Estado tiene que estar presente antes de que llegue la bala.
Cuatro hospitales distintos para cuatro heridos de una misma familia. Así está Rosario un viernes a la madrugada. Tristísimo.
yo vivo a tres cuadras de ahí y escuché los tiros. un miedo bárbaro, con mi familia adentro. esto no puede seguir así
Espero que la fiscalía trabaje rápido en esto. Identificar a los de la moto es clave. Si no hay detenidos en 48 horas, la causa va a quedar cajoneada como tantas otras.
Con casco puesto para no ser reconocidos. Saben perfectamente lo que hacen. No son improvisados.