Lo que empezó como un allanamiento terminó de una manera que pocos esperaban: el propio sospechoso abrió la puerta y esperó a la policía. Pablo P., de 29 años, buscado por el homicidio de Nicolás Fabián Cortez y con una recompensa de 10 millones de pesos sobre su cabeza, se entregó este jueves de manera voluntaria en su domicilio.
El crimen que desencadenó todo ocurrió el 3 de enero de este año, en la esquina de Platón y Pineda, en Rosario. Cortez, un joven de 26 años, fue atacado a balazos en plena vía pública. El SIES lo asistió en el lugar y lo trasladó de urgencia al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), pero no hubo nada que hacer: el joven falleció poco después de su ingreso.
Desde entonces, la Unidad de Violencia Altamente Lesiva (UVAL) de la Policía de Investigaciones (PDI) trabajó durante meses en tareas de inteligencia y seguimiento para dar con el paradero del principal sospechoso. El gobierno de Santa Fe había sumado presión al caso con una recompensa de 10 millones de pesos para quien aportara datos que llevaran a su captura, una herramienta que el Estado provincial viene usando con mayor frecuencia para destrabar casos de homicidios sin resolver.
Este jueves, alrededor de las 15.45, la fiscal Agustina Eiris recibió una información que cambió el curso del operativo: Pablo P. se había presentado espontáneamente en su casa y estaba esperando a los efectivos. La PDI se constituyó en el lugar y procedió a su aprehensión sin incidentes. El detenido quedó a disposición del Ministerio Público de la Acusación, imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
¿Qué lo llevó a entregarse? Esa es la pregunta que flota en el ambiente. Puede ser que la presión del operativo, la recompensa circulando en el barrio o simplemente el agotamiento de meses en la clandestinidad hayan pesado más que cualquier otra consideración. No es la primera vez que un prófugo termina cediendo cuando siente que el cerco se cierra.
Lo que sí queda claro es que la familia de Nicolás Cortez lleva más de siete meses esperando justicia por la muerte de un pibe de 26 años que fue acribillado en una esquina rosarina en el primer día hábil del año. Con la detención de Pablo P., al menos una parte de ese camino parece encaminarse.
El caso queda ahora en manos de la Justicia, que deberá determinar el grado de responsabilidad del detenido y si actuó solo o con cómplices. La investigación continúa.

Comentarios (13)
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Por fin. Siete meses la familia de ese chico esperando. Ojalá ahora la Justicia haga lo que tiene que hacer y no lo larguen a los seis meses con una probation.
Se entregó solo porque ya sabía que lo tenían rodeado. No le quedaba otra. No lo llamen 'entrega voluntaria', llámenlo como es: se cagó.
Lo de la recompensa funciona. Cuando el barrio sabe que hay plata de por medio, alguien habla. El Estado debería usar esta herramienta más seguido en casos sin resolver.
Totalmente de acuerdo con Rodrigo. La recompensa es una herramienta válida. En otros países se usa hace décadas con buenos resultados.
Rodrigo, ¿y si la recompensa la cobra alguien del mismo entorno del asesino que lo entregó para quedarse con la plata? Eso también pasa. No es tan limpio el sistema.
LaFlaca, si el resultado es que el asesino cae preso, no me importa quién cobró la recompensa. El fin en este caso justifica el medio.
Che, pero cuántos casos así quedan sin resolver en Rosario? Este cayó porque había recompensa y presión mediática. Los otros ni figuran.
26 años tenía el pibe. Lo mataron el 3 de enero, primer fin de semana del año. Una locura lo que vive esta ciudad.
Que se pudra en la cárcel. No hay más que decir.
Ojo que 'quedó a disposición del MPA' no significa nada todavía. Hay que ver si lo procesan, si le dan prisión preventiva o si en dos semanas está en la calle de vuelta.
El Pipa tiene razón. Ya vi casos donde el tipo cae, lo procesan, y a los meses sale por algún tecnicismo. La Justicia en Santa Fe tiene esos bemoles.
Muy bien la UVAL. Meses de trabajo silencioso y lo lograron. No todo es crítica, cuando hacen bien el trabajo hay que reconocerlo.
A mi lo que me llama la atención es que se haya entregado solo. O lo convencieron de adentro, o alguien del círculo lo vendió antes de cobrar la recompensa. Hay algo que no cierra.