Lo que durante años pareció imposible en la Argentina finalmente ocurrió: Sergio Daniel Urribarri, ex gobernador de Entre Ríos, durmió el viernes en la Alcaidía de Paraná y este sábado fue trasladado a la Unidad Penal N° 1 de la capital provincial para empezar a cumplir una condena de 8 años de prisión efectiva por corrupción. Sin escalas, sin domiciliaria, sin más chicanas. Adentro.
La historia de este caso arranca en el período 2010-2015, cuando Urribarri gobernaba Entre Ríos y, según acreditó la justicia, montó un esquema de desvío de fondos públicos a través de contratos de publicidad oficial simulados. La plata terminaba en empresas vinculadas a su cuñado, Juan Pablo Aguilera, quien también fue condenado y trasladado al mismo penal. El tercer imputado es el ex ministro de Cultura y Comunicación, Pedro Ángel Báez. En total, la causa acreditó 143 operaciones irregulares que generaron un perjuicio económico de más de 12 millones de pesos para la provincia.
La condena llegó en 2022, pero la maquinaria judicial argentina —con sus recursos, apelaciones y planteos interminables— le permitió a Urribarri seguir libre durante cuatro años más. Hasta que la Corte Suprema de Justicia de la Nación cerró la última puerta disponible al rechazar el recurso pendiente. Con eso, la sentencia por negociaciones incompatibles con la función pública y peculado quedó firme. No hay más instancias. No hay más tiempo.
¿Cuánto más puede durar este tipo de maniobra dilatoria en un país donde la impunidad de los poderosos es casi un deporte nacional? La respuesta, al menos en este caso, llegó este sábado a la mañana, cuando los tres condenados fueron puestos en un vehículo y llevados al penal.
Claro que los abogados defensores no se quedaron quietos. El letrado de Urribarri, Leopoldo Cappa, junto a los defensores de Báez, Ignacio Díaz y José Velázquez, habían pedido al Tribunal de Paraná que sus clientes cumplieran la pena en prisión domiciliaria. El argumento más llamativo: un diagnóstico médico que indica que Urribarri «se encuentra cursando un cuadro de trastorno de estrés postraumático». La defensa también subrayó que el ex gobernador nunca eludió la acción de la justicia y siempre estuvo a disposición del proceso.
Los fiscales Patricia Yedro y Gonzalo Badano rechazaron de plano ese planteo y pidieron «la inmediata detención y traslado» al penal. El tribunal les dio la razón. Ahora será la jueza de Ejecución y Medidas de imputabilidad-desde-los-14-anos-los-tres-niveles-de-de.html" class="auto-link">Seguridad, Cecilia Bértora, quien deberá resolver los nuevos planteos que sin duda presentará la defensa. Porque en esto también hay que ser honestos: la batalla legal no terminó con el traslado al penal.
Urribarri tiene 67 años y fue una figura central del peronismo entrerriano durante más de una década. Su detención efectiva marca un hito en una provincia donde, como en tantas otras, los funcionarios acostumbraban a salir airosos de las causas judiciales gracias a la demora del sistema. Esta vez no alcanzó.
Lo que queda pendiente es saber si la condena se cumplirá íntegramente o si algún planteo de la defensa —salud, edad, conducta— logrará modificar las condiciones de detención. Por ahora, el penal de Paraná tiene tres nuevos inquilinos con apellidos que hasta hace poco aparecían en los organigramas del poder provincial.

Comentarios (14)
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Cuatro años libre después de la condena. Cuatro. Si fuera cualquier ciudadano común, hubiera entrado al penal al día siguiente. Esto es lo que pasa cuando tenés plata para pagar abogados que dilatan todo.
Al menos entró. Hay que reconocer que la Corte Suprema cerró la puerta. No es poco en este país donde los poderosos siempre encuentran una salida.
El estrés postraumático jajaja. Qué creativos los abogados. El trauma lo tienen los entrerrianos a los que les robaron la plata.
Ojo, que entre al penal no significa que se quede. Ya van a aparecer los planteos de la defensa ante la jueza de ejecución. Conozco cómo funciona esto. En seis meses puede estar con tobillera en su casa.
Totalmente de acuerdo Rodrigo. El sistema tiene mil puertas traseras. Esto es solo el primer capítulo.
Yo no soy de Entre Ríos pero esto me da esperanza. Si cayó un gobernador, quizás algún día caen los de acá también.
Esperanza? En serio? Tardaron 4 años en meterlo preso después de la condena. Eso no es justicia, es una vergüenza con final feliz.
Sí, tardaron. Pero entró. Eso en Argentina ya es algo, querido. No me vengas a bajar el ánimo.
143 operaciones irregulares. Ciento cuarenta y tres. No fue un error, no fue un descuido. Fue un sistema armado para robar. Y el tipo gobernó dos períodos.
Y el cuñado también adentro. Familia que roba junta, presa junta.
Como abogado aclaro: el trastorno de estrés postraumático como argumento para domiciliaria es muy débil jurídicamente. Los jueces de ejecución suelen requerir patologías graves e irreversibles. Difícil que prospere.
Gracias por la aclaración doctor, porque yo leí lo del estrés postraumático y pensé que era joda. Estrés postraumático el tipo que gobernó robando 12 millones.
Más allá de la ideología de cada uno, esto debería ser un mensaje claro para todos los funcionarios: la justicia puede tardar, pero llega. O al menos eso queremos creer.
Llega en 4 años jaja. Para cuando llega ya se olvidaron todos.