Lo que debería ser la fecha más esperada del año para las jugueterías de Rosario terminó siendo un baldazo de agua fría. El Día del Niño 2026 dejó un sabor amargo en el sector: las ventas cayeron alrededor de un 10% respecto al mismo período del año pasado, y los comerciantes del rubro no dudan en señalar que la tormenta viene de varios frentes a la vez.
El parate del consumo es el factor más visible, pero no el único. Desde el sector advierten que los cambios estructurales en los hábitos de las familias argentinas están redibujando el mercado de manera profunda. Menos chicos por hogar, el avance arrollador de las pantallas como entretenimiento infantil, la competencia de las plataformas de venta online y el crecimiento de los comercios que ofrecen productos importados a precios más bajos forman un combo que ninguna juguetería tradicional puede ignorar.
¿Cuánto más puede aguantar un rubro que ya venía golpeado? La pregunta no es retórica: en los últimos años, el comercio minorista de juguetes en Argentina acumuló temporadas difíciles, con picos de inflación que desactualizaban los precios semana a semana y un poder adquisitivo familiar que nunca terminó de recuperarse del todo.
El fenómeno de las compras online merece un párrafo aparte. Marketplaces como Mercado Libre y las tiendas de importados que proliferaron en el país desde la apertura comercial le quitaron una porción significativa del mercado a los locales físicos. El juguete que antes se compraba en una juguetería del centro o de un shopping rosarino hoy llega a la puerta de casa con un clic, muchas veces más barato. Para el comerciante de barrio, competir con eso es casi una misión imposible.
A esto se suma un dato cultural que los propios comerciantes reconocen con cierta resignación: los chicos de hoy piden menos juguetes físicos. Una suscripción a una plataforma de streaming, un videojuego digital, tiempo de pantalla. El juguete tradicional —el autito, la muñeca, el juego de mesa— sigue teniendo su lugar, pero ya no domina la lista de deseos como antes.
El contexto macroeconómico tampoco ayuda. Con una economía que intenta estabilizarse pero donde el salario real todavía no recuperó terreno suficiente, muchas familias rosarinas optaron por ajustar el gasto en regalos o directamente por alternativas más económicas: juguetes usados, ferias, o simplemente una salida en lugar de un objeto.
El Día del Niño es, junto con Navidad y Reyes, una de las tres fechas clave del calendario comercial para el sector. Que dos de cada diez pesos esperados no hayan llegado a la caja es una señal que el rubro no puede subestimar. Si la tendencia se consolida, el mapa de jugueterías en Rosario podría achicarse aún más de cara a fin de año.
El sector espera que la temporada navideña traiga algo de alivio, pero nadie apuesta demasiado fuerte. Por ahora, el balance del Día del Niño 2026 quedó escrito en rojo.
Con información de: La Capital

Comentarios (12)
Deja tu comentario
Yo este año le compré el regalo a mi hijo por Mercado Libre, la mitad de precio que en cualquier juguetería del centro. No es que no quiera apoyar el comercio local, pero con el sueldo que tengo no me alcanza para otra cosa.
Tengo una juguetería en Pichincha hace 22 años y nunca la vi tan difícil. No es solo la economía, es que los chicos de hoy no quieren juguetes, quieren el celular o una cuenta de YouTube Premium. El mundo cambió y nosotros quedamos en el medio.
Pobre de los comerciantes, pero seamos honestos: muchas jugueterías no se actualizaron nunca. Entras y ves los mismos juguetes de hace 10 años a precios imposibles. Algo de culpa propia hay.
Fácil decirlo desde afuera. ¿Sabés lo que cuesta renovar el stock cuando el dólar sube 40% en un año? Actualizarse cuesta plata que no entra.
Mi nena de 8 años me pidió una suscripción a Roblox para el Día del Niño. Ni sé bien qué es eso pero le salió más barato que cualquier juguete. Los tiempos cambiaron.
El problema es estructural. Con este nivel de caída del salario real, las familias priorizan comida y servicios. El juguete queda para después, y ese después muchas veces no llega.
Y encima la apertura importadora les metió competencia desleal. Un juguete chino que acá vale 3000 pesos en una juguetería, en un local de importados lo encontrás a 1500. ¿Cómo competís con eso?
Yo sigo comprando en jugueterías de barrio aunque me salga un poco más caro. Si no los apoyamos nosotros, los vamos a perder. Y después nos quejamos de que no hay comercios.
Che pero tampoco es para tanto, un 10% no es el fin del mundo. Hay rubros que cayeron 40%.
No es solo el 10% de este año, es que viene de varios años malos seguidos. En algún momento la acumulación te cierra el local.
Mi vieja tiene una juguetería en Alberdi y la está pasando muy mal. Ojalá la gente entienda que comprar en el barrio es apoyar a una familia, no a una empresa.
El análisis del artículo es correcto pero le falta un dato: la natalidad en Argentina viene bajando hace años. Menos niños significa menos mercado potencial, independientemente de la economía. Es una tendencia demográfica que el sector tiene que incorporar en su planificación.