Lo que pasó en Firmat este jueves a la tarde es una historia que se repite demasiado seguido, y que cada vez que ocurre duele igual: una mujer de 86 años abrió la puerta de su casa, escuchó a un desconocido, y terminó entregando sus ahorros en dólares dentro de un bolso. El clásico cuento del tío, actualizado con cara de empleado bancario.
El hecho ocurrió en una vivienda ubicada sobre calle Entre Ríos al 500, cerca de la intersección con 25 de Mayo, en pleno centro de la ciudad del departamento General López. Según informaron voceros policiales de la regional de la zona, un hombre se presentó en la puerta y, con toda la tranquilidad del mundo, le dijo a la mujer que era empleado de un banco y que el gobierno nacional estaba solicitando a los ciudadanos la entrega de sus dólares.
El argumento es absurdo. Cualquiera que lo escuche dos veces lo descarta. Pero hay que ponerse en el lugar de una persona mayor, sola, que recibe a alguien que habla con seguridad, que tiene respuesta para todo, que sabe exactamente qué decir para no levantar sospechas. Eso es lo que hace peligroso a este tipo de estafadores: no son improvisados.
Lo más estremecedor del relato policial es un detalle que no debería pasar desapercibido: la víctima llegó a preguntarle al desconocido si la estaba estafando. Lo miró a los ojos y se lo preguntó. Y el hombre, sin inmutarse, la convenció de que no. Ahí está el corazón de este delito: la manipulación psicológica sobre una persona vulnerable. El tipo tomó el bolso con los dólares y se fue caminando, como si nada.
El monto sustraído no había sido cuantificado al momento del informe policial, pero se trataría de una suma en divisa extranjera que la mujer guardaba en su domicilio, como hacen muchos adultos mayores que desconfían del sistema bancario o que simplemente tienen el hábito de guardar sus ahorros en casa.
Hay una buena noticia, aunque relativa: una cámara de seguridad particular registró los movimientos del sospechoso en las inmediaciones de la vivienda. Ese material está en manos de los investigadores de la regional del departamento General López y podría ser clave para identificar al estafador. La pregunta es si alcanzará para atraparlo antes de que lo haga de nuevo.
Porque este tipo de maniobras no son obra de improvisados que actúan una sola vez. El cuento del empleado bancario, el cuento del familiar accidentado, el cuento del premio: son modalidades que se repiten en ciudades del interior de Santa Fe con una frecuencia preocupante, y que casi siempre tienen como blanco a adultos mayores que viven solos. La vulnerabilidad no es solo económica: es también la soledad, la confianza, la buena fe de quien vivió toda una vida siendo honesto y asume que los demás también lo son.
Desde las fuerzas de seguridad se insiste en el mismo mensaje que nadie termina de escuchar: ningún organismo del Estado, ningún banco, ningún empleado oficial va a ir a tu casa a pedirte que entregues dólares o efectivo. Si alguien llega con ese cuento, hay que cerrar la puerta y llamar al 911. Sin excepciones.
La investigación sigue abierta. La mujer está bien físicamente, pero el daño económico y emocional de este tipo de hechos es difícil de medir.

Comentarios (13)
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Esto me da una bronca terrible. Una señora de 86 años sola en su casa, le pregunta si la está estafando y el tipo la convenció igual. Hay que ser muy mala persona para hacer eso.
Y sí, estos tipos son profesionales del engaño. No es que son unos pibes improvisados. Saben exactamente qué decir y cómo decirlo para que una persona mayor no desconfíe.
La culpa también es de los bancos que no hacen campañas serias de prevención. Un cartelito en la sucursal no alcanza. Hay que ir a los barrios, hablar con la gente mayor.
Con todo respeto, la responsabilidad es del delincuente, no del banco. Dejemos de buscarle la vuelta.
Nadie dijo que el banco es el culpable, Marcelo. Dije que podrían hacer más para prevenir. Son dos cosas distintas.
Mi mamá tiene 80 años y vive sola en Firmat. Esto me cayó como un balde de agua fría. La llamo todos los días pero igual me preocupa. Hay que hablar con los adultos mayores constantemente sobre estas cosas.
Ojalá la cámara de seguridad sirva para algo y lo agarren. Porque si no, este tipo sigue dando vueltas y hace lo mismo en otro barrio.
Lo de la cámara es la única buena noticia. Pero hay que ver si la imagen es clara y si la policía realmente le da prioridad al caso. Muchas veces estas causas quedan cajoneadas.
Che, el gobierno pidiendo dólares puerta a puerta... y la gente lo creyó. Triste pero entendible si sos mayor y estás solo. Estos estafadores son unos hdp.
Yo trabajo en un geriátrico y esto pasa más seguido de lo que se cree. Los adultos mayores son muy vulnerables a estas situaciones. Necesitamos más educación y acompañamiento familiar.
Firmat es una ciudad chica, alguien lo tiene que conocer a este tipo. Que la gente comparta las imágenes de la cámara cuando las publiquen.
Y encima se fue caminando tranquilo. Eso dice todo. Sabía que nadie lo iba a parar.
Ojalá la señora esté bien. El daño económico es grave, pero el daño emocional de sentirse engañada a esa edad es peor. Que alguien la acompañe.