El Gobierno nacional salió este martes a dar explicaciones sobre uno de los fenómenos que más preocupa a los argentinos que se animaron a tomar crédito en el último año: el aumento de la morosidad en préstamos personales y tarjetas de crédito. La respuesta oficial fue, cuanto menos, llamativa: se trata de algo "normal", parte de un proceso de aprendizaje inevitable en una economía que recupera el acceso al financiamiento.
Fue el vocero presidencial Adrián Ravier quien, durante su conferencia de prensa habitual, abordó el tema ante la consulta de periodistas. Ravier es economista de formación, docente universitario y uno de los cuadros técnicos más identificados con el pensamiento liberal dentro del equipo de comunicación del Ejecutivo. Su lectura del problema fue en clave estructural, no de emergencia.
"Cuando una economía recupera el crédito es normal que aparezca de nuevo la morosidad", afirmó el funcionario. El argumento central es que durante los años de inglaterra-arranca-otro-las-paritarias-santafesinas-este.html" class="auto-link">inflación desbocada, el crédito prácticamente desapareció del sistema: sin préstamos, no había deudores, y sin deudores, no había morosidad. Ahora que el financiamiento volvió, también regresan sus riesgos.
Según Ravier, la situación configura un "proceso de reaprendizaje" que involucra a ambas partes del sistema. "Esta Argentina que recupera el crédito inicia un proceso de reaprendizaje de información, de antecedentes crediticios, al que nos tenemos que adaptar tanto los bancos como las personas", sostuvo. En otras palabras: ni las entidades financieras tienen suficiente historial actualizado de sus clientes, ni los usuarios saben bien hasta dónde pueden endeudarse sin comprometer su capacidad de pago.
El vocero fue explícito al señalar las responsabilidades de cada actor. Por el lado de los bancos, indicó que deberán ajustar sus criterios de evaluación crediticia para prestar con mayor precisión. Por el lado de los usuarios, el mensaje fue más directo: "Las personas tienen que volver a aprender cuál es el límite que su ingreso les permite para acceder al crédito. A veces la gente misma se expone a un riesgo de impago simplemente por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones", afirmó.
Sobre las personas que ya cayeron en mora, Ravier aseguró que el sistema bancario está respondiendo con herramientas concretas: "Los bancos a todas esas personas que entraron en morosidad las están tratando de refinanciar con tasas bajas y plazos largos para recuperar el capital". La señal oficial es que no hay riesgo de colapso sistémico, sino un proceso de reordenamiento que el propio mercado está absorbiendo.
El horizonte que dibujó el vocero es optimista: con la baja sostenida de las tasas de interés, que ya está en curso, el acceso al crédito se abaratará y la morosidad tenderá a normalizarse. "Van a aparecer líneas de crédito más baratas, al mismo tiempo que se va a ir refinanciando y esto va a contribuir al crecimiento económico", concluyó.
El contexto no es menor. Tras el programa de estabilización del gobierno de Javier Milei, la inflación cayó de niveles superiores al 200% anual a valores de un dígito mensual, lo que permitió que el crédito al sector privado comenzara a expandirse con fuerza durante 2025 y 2026. Ese boom crediticio, sin embargo, llegó a una población que durante años no tuvo práctica en el manejo de deudas, lo que explica en parte el salto en los índices de morosidad que hoy preocupa a analistas y a los propios tomadores de préstamos.
La lectura oficial, en definitiva, es que el problema no es la política económica sino las fricciones propias de cualquier transición: un mercado que se reactiva necesita tiempo para que todos sus actores aprendan a moverse en él.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Claro, la culpa es nuestra por no saber manejar la plata. El Gobierno te ofrece crédito a tasas altísimas, los bancos te aprueban sin preguntarte nada, y después cuando no podés pagar resulta que es un 'proceso de aprendizaje'. Genial.
Algo de razón tiene Ravier. Años sin crédito y de golpe todo el mundo saca préstamos y tarjetas sin calcular bien. No es solo culpa del gobierno, también hay que hacerse cargo.
¿Hacerse cargo? Fácil decirlo cuando el sueldo no te alcanza ni para el mes. El problema no es que la gente no sabe administrarse, es que los ingresos no alcanzan.
Trabajo en un banco y puedo confirmar que estamos refinanciando muchísimos casos. Lo que dice Ravier sobre las refinanciaciones es real. Otra cosa es si alcanza o no.
¿'Proceso de aprendizaje'? Che, qué manera elegante de decir que la gente no llega a fin de mes. Premio al eufemismo del año.
Yo saqué un préstamo el año pasado para refaccionar el baño. Lo estoy pagando sin problema porque calculé bien las cuotas antes de firmar. La información está, hay que usarla.
Ay Romina, qué bien por vos. Pero no todos tenemos la misma situación. Una cosa es sacar un préstamo con trabajo estable y otra muy distinta es cuando el sueldo varía todos los meses.
Desde el punto de vista económico, lo que dice Ravier tiene lógica. Cuando el crédito se expande rápido siempre hay un período de ajuste. El tema es que ese ajuste lo pagan los de abajo, no los bancos.
estos tipos no tienen idea lo que es vivir con un sueldo de 500 lucas. hablan de aprendizaje y yo no llego a pagar ni el mínimo de la tarjeta
Al menos están refinanciando. En el gobierno anterior ni eso. Hay que reconocer cuando algo funciona, aunque el diagnóstico suene frío.
¿Y cuándo bajan las tasas de verdad? Porque 'ya está ocurriendo' lo escucho hace un año y la cuota del préstamo sigue siendo un palo.
Lo que no dice Ravier es que los bancos aprobaban tarjetas con límites altísimos a personas que claramente no podían pagarlas. Ahí también hay responsabilidad institucional, no solo del usuario.
Eso es verdad, Sebastián. Los bancos también tienen que aprender a no prestar a cualquiera para inflar sus números. El 'reaprendizaje' es de los dos lados.