La justicia federal rosarina volvió a quedar en el ojo de la tormenta. El procesamiento de Fernando "Narigón" Vázquez, uno de los narcos que las autoridades tenían bajo la lupa desde 2018, expuso una vez más una realidad que preocupa a fiscales, fuerzas de seguridad y organizaciones sociales por igual: los tiempos de la justicia federal no siempre corren al mismo ritmo que el delito.
Vázquez no cayó por una investigación federal que madurara durante años. Fue detenido por una causa provincial de homicidio, y recién entonces el fuero federal avanzó con su imputación. Un detalle que no es menor: habían pasado ocho años desde que el hombre apareció en el radar judicial. Ocho años en los que, según se desprende de la causa, la actividad narco continuó.
El caso reactualiza un debate que en Rosario tiene una historia larga y dolorosa. La ciudad fue durante años el escenario de una guerra entre bandas narco que dejó cientos de muertos, muchos de ellos en barrios populares del cordón oeste y norte de la ciudad. Familias enteras vivieron —y viven— bajo la amenaza de organizaciones que operan con una impunidad que, en parte, se explica por la lentitud del sistema judicial para actuar.
El fuero federal tiene competencia exclusiva sobre los delitos de narcotráfico en Argentina. Eso significa que, cuando falla o demora, no hay otro organismo que pueda suplirlo. Las fiscalías provinciales pueden investigar homicidios, extorsiones o tenencia de armas, pero el corazón del negocio narco —las redes de distribución, el lavado, los vínculos con el poder— queda en manos federales.
En este contexto, el procesamiento de "Narigón" llega como una señal tardía pero concreta. Fuentes judiciales consultadas por distintos medios señalaron que la imputación federal se activó una vez que la detención provincial lo dejó sin margen de maniobra. La pregunta que queda flotando es cuántos otros casos similares siguen esperando en los cajones del fuero federal.
Desde el municipio de Rosario, la gestión del intendente Pablo Monteverde viene insistiendo en la necesidad de una articulación más eficiente entre la justicia federal y las fuerzas provinciales y municipales. La política de seguridad local no puede avanzar sola si el sistema judicial no acompaña con la misma velocidad. Los vecinos de los barrios más golpeados por la violencia narco lo saben mejor que nadie: cuando la justicia llega tarde, el daño ya está hecho.
El caso Vázquez no es una excepción. Es, lamentablemente, un patrón. Y mientras el debate sobre la reforma del fuero federal sigue sin resolverse a nivel nacional, en Rosario los barrios siguen contando sus muertos.

Comentarios (13)
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Ocho años. OCHO AÑOS tenían a este tipo en la mira y no hicieron nada. Mientras tanto, en los barrios la gente vivía con miedo. Esto no es justicia, es una vergüenza.
Lo de siempre: lo agarran por otra causa y recién ahí se acuerdan de que lo tenían investigado. El fuero federal es un chiste.
Hay que ser justos también: estas investigaciones son complejas, llevan tiempo, necesitan pruebas sólidas para que no se caigan en juicio. No todo es desidia.
¿Complejas? Ocho años, Marcelo. Ocho. No me vengas con eso.
Al menos cayó, ¿no? Mejor tarde que nunca. Aunque sí, ocho años es demasiado.
Vivo en el noroeste de Rosario y sé perfectamente quiénes son estos tipos. Los vecinos los conocemos de toda la vida. La justicia llega cuando ya hicieron todo el daño posible.
Monteverde tiene razón en pedir más coordinación entre la justicia federal y el municipio. Pero eso depende de la Nación, no de él. Que le reclamen a quienes corresponde.
estos narcos tienen abogados caros que les frenan todo, no es solo desidia del fuero federal, es que el sistema esta diseñado para que los poderosos zafan
Che, ¿alguien sabe cuánto tiempo va a estar preso? Porque si en dos años sale por buen comportamiento, para qué.
Lo que me preocupa es que siempre cae el que está en la punta de la cadena. Los que realmente mueven el dinero nunca aparecen en ninguna causa.
Exacto Patricia. Este es el chico de los mandados. Los jefes están tomando café en algún country.
Más allá de las demoras, hay que reconocer que la articulación entre justicia provincial y federal terminó dando resultado. Ojalá sea el inicio de algo más sistemático.
¿Sistemático? Jaja. Esto pasó de casualidad porque lo agarraron por un homicidio. No hubo ninguna estrategia.