Lo que pasó este martes en Vaca Muerta no es un hecho aislado. Es el segundo accidente grave en menos de dos semanas en el yacimiento más estratégico del país, y esta vez el saldo es el peor posible: un operario muerto y otro evacuado de urgencia en helicóptero con heridas de gravedad.
El incidente ocurrió en el bloque Rincón del Mangrullo, una de las áreas más activas de la formación neuquina, operada bajo un esquema de joint venture 50/50 entre YPF —que tiene a cargo la operación— y Pampa Energía. Según confirmaron las autoridades del yacimiento, el desencadenante fue una fuerte descompresión en una línea de gas de alta presión, uno de los eventos más temidos en la industria petrolera por la violencia con que puede liberar energía.
Apenas ocurrido el siniestro, YPF activó los protocolos de emergencia y desplegó los equipos especializados para este tipo de situaciones. Uno de los trabajadores no sobrevivió. El otro fue trasladado por vía aérea a un centro médico para recibir atención de urgencia, en un estado que las fuentes describieron como grave. Según informó el medio LM Neuquén, el incidente fue controlado y la planta retomó su operación normal, aunque ese dato —la normalización de la producción— resulta difícil de digerir cuando todavía hay una familia que recibió la peor noticia.
¿Cuánto vale la vida de un operario en el esquema de rentabilidad de Vaca Muerta? La pregunta incomoda, pero los hechos la instalan solos.
Lo que agrava el panorama es el contexto inmediato: apenas el lunes 10 de agosto, hace menos de dos semanas, una explosión en la batería 1 de Chevron, en la zona de El Trapial, dejó a tres trabajadores heridos. La causa en ese caso fue una reacción química. Una trabajadora fue trasladada de urgencia a una clínica de Rincón de los Sauces, mientras que otros dos operarios del Sindicato de Petroleros Privados sufrieron heridas leves y fueron derivados a un hospital, aunque ambos estaban fuera de peligro.
Dos accidentes graves en catorce días. Dos empresas distintas. Dos causas distintas. Pero un denominador común que empieza a ser imposible de ignorar: las condiciones de seguridad en el corazón productivo de la Argentina energética están siendo puestas a prueba, y los trabajadores están pagando el precio.
Vaca Muerta es hoy la gran apuesta del modelo energético argentino. El gobierno nacional la presenta como la llave del crecimiento, la exportación y la soberanía energética. Nadie discute su potencial. Pero el boom productivo no puede construirse sobre la precarización de quienes bajan a trabajar en condiciones extremas, a presiones altísimas, con riesgos que este martes volvieron a cobrar una vida.
Las autoridades del yacimiento confirmaron el fallecimiento sin dar mayores detalles sobre la identidad del trabajador ni sobre las circunstancias exactas del accidente. YPF tampoco emitió un comunicado público al cierre de esta nota. La empresa tiene mucho que explicar.
Con información de: La Capital, Rosario3.

Comentarios (13)
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Un muerto y el segundo accidente en dos semanas, y la planta volvió a operar con normalidad. Eso lo dice todo. Para ellos es un número más en el balance.
Y Milei diciendo que Vaca Muerta es el futuro del país. El futuro de quién, de los trabajadores que se juegan la vida ahí abajo?
Trabajo en el sector y quiero aclarar algo: una descompresión en línea de alta presión es un evento de altísimo riesgo que puede ocurrir incluso con todos los protocolos cumplidos. No siempre es negligencia. Hay que esperar la investigación antes de condenar a las empresas.
Dos accidentes en dos semanas, en dos empresas distintas. Si eso no te dice algo sobre el ritmo de producción que les están exigiendo, no sé qué más necesitás ver.
Te entiendo el punto, y puede que tengas razón en parte. Pero mezclar dos incidentes de causas distintas para sacar una conclusión general tampoco es justo. Igual, el debate sobre los ritmos de trabajo en Vaca Muerta es necesario y urgente.
Que tristeza. Un hombre que salió a trabajar para darle de comer a su familia y no volvió. Eso es lo que hay que tener presente antes de hablar de protocolos y balances.
YPF sin comunicado público. Como siempre, silencio y a seguir produciendo. Vergüenza.
Esto no sale en los medios grandes con la misma fuerza que si pasara en otro sector. Si se muere un trabajador en una fábrica de Rosario es tapa. En Vaca Muerta es un párrafo.
El sindicato de petroleros privados tiene que salir a exigir una auditoría de seguridad completa. No puede ser que en dos semanas haya dos accidentes graves y nadie pare la pelota.
Mi marido trabaja en Vaca Muerta. Cada vez que se va me quedo con el corazón en la boca. Esto es lo que vivimos las familias de los operarios.
Hay que ver qué dice la investigación. Si fue falla de equipo, de mantenimiento o error humano. Cada caso es distinto. Pero dos en dos semanas sí es una señal de alarma que no se puede ignorar.
Y mientras tanto el gobierno festeja los números de producción de Vaca Muerta. Che, esos números tienen nombre y apellido de los que ponen el cuerpo.
Mis condolencias a la familia del trabajador fallecido. Espero que al menos reciban el apoyo que merecen y que esto no quede impune.