Flybondi, la aerolínea que prometió democratizar el cielo argentino, está en terapia intensiva. A un año de su venta al fondo COC Global Enterprise, la compañía opera con un solo avión, canceló todos sus vuelos durante dos jueves y viernes consecutivos, y llega a las vacaciones de invierno en el peor momento de su historia.
La situación es tan crítica como paradójica: la empresa que nació al amparo de la desregulación aerocomercial de Mauricio Macri —el mismo espíritu de cielos abiertos que hoy impulsa Javier Milei— no logra sostenerse en el mercado que ella misma ayudó a crear. El problema no es el modelo de negocios. El problema es la gestión.
La flota quedó reducida a un solo avión porque varios fueron enviados al exterior para sus controles de mantenimiento frecuentes y no pudieron regresar. La meta era llegar a las vacaciones de invierno con nueve aeronaves operativas. El resultado habla por sí solo.
Mientras tanto, los pasajeros siguen comprando pasajes de vuelos que no despegan. La Secretaría de Transporte monitorea de cerca la venta de tickets de vuelos cancelados, ante la avalancha de quejas de consumidores y las dudas crecientes sobre la continuidad operativa de la empresa. Los problemas con lessors —arrendadores de aviones— y proveedores como YPF en el suministro de combustible complican aún más el panorama.
El frente judicial no es menos alarmante. Flybondi acumula un pedido de quiebra de un reconocido hotel porteño por servicios impagos de US$ 660 millones en alojamiento de pasajeros con vuelos reprogramados, y una demanda de la empresa de traslados Tienda León por deudas superiores a $120 millones. A eso se suman las denuncias de extrabajadores que no cobraron sus indemnizaciones: cerca de 300 empleados se fueron con acuerdos de retiro voluntario, incluyendo altos ejecutivos. La empresa ni siquiera tiene CEO formal desde que quedó acéfala en la conducción.
La historia de Flybondi es la de una promesa cumplida a medias. Fundada en 2016 como Flybondi S.A. —luego FB Líneas Aéreas— por el ejecutivo suizo-británico Julian Cook, la compañía arrancó a volar en 2018 con una inversión de US$ 75 millones del fondo Cartesian Capital Group y socios de peso como Gastón Parisier (fundador de Bigbox), el exdirector de Ryanair Michael Cawley y el ex CEO de Air Canada Montie Brewer. La alianza aportó capital y experiencia internacional a un mercado dominado históricamente por Aerolíneas Argentinas.
Los números de su impacto son reales: de las 15,5 millones de personas que transportó, el 20% viajó en avión por primera vez. Eso es democratización genuina del transporte aéreo. Flybondi abrió el mercado, allanó el camino para la llegada de JetSmart en 2019 y demostró que el modelo low cost podía funcionar en Argentina.
Pero los problemas se acumularon. En 2019, Cook fue desplazado tras sus polémicas declaraciones sobre el triunfo de Alberto Fernández. La pandemia paralizó la actividad. El cierre del aeropuerto de El Palomar —su base emblemática— obligó a una costosa reubicación. Y desde fines de 2024, las cancelaciones y reprogramaciones dejaron de ser excepciones para convertirse en la norma.
La venta en junio de 2025 a Leonardo Scatturice y su fondo COC fue presentada como el salvavidas. En diciembre, el nuevo accionista llegó a anunciar inversiones por US$ 1.700 millones y la incorporación de hasta 35 nuevos aviones. Hoy, la realidad muestra un solo avión en tierra y deudas por todos lados. Los analistas del sector estiman que Flybondi necesita una inyección de capital de al menos US$ 30 millones solo para recomponer su operación básica y saldar deudas urgentes.
El mercado aerocomercial argentino se reconfigura. La pregunta que nadie quiere responder en voz alta es si Flybondi llegará al otoño con algo más que un avión y promesas incumplidas.

Comentarios (15)
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Compré tres pasajes para llevar a mi familia a Bariloche en julio. Ahora no sé si voy a poder viajar o si voy a ver la plata de vuelta. Esto es una estafa lisa y llana. El Estado tiene que intervenir YA.
El Estado intervenir... ¿para qué? ¿Para salvarlos con plata de todos nosotros como hicieron siempre con Aerolíneas? Que quiebren y listo, el mercado va a acomodar todo.
No digo que los salven, digo que protejan a los pasajeros que ya pagaron. Son cosas distintas. Pero claro, para el libertario de turno todo es lo mismo.
Yo trabajé en Flybondi dos años y me fui con un acuerdo de retiro voluntario que todavía no cobré completo. Hay compañeros en peor situación. Nadie habla de los trabajadores en todo esto.
Lástima enorme. Flybondi fue la única aerolínea que me permitió viajar con mi sueldo de empleado. Nunca había podido tomar un avión antes. Si desaparece, volvemos a la época en que volar era solo para ricos.
El modelo low cost funciona en todo el mundo. El problema no es el modelo, es la gestión pésima y los cambios de dueño sin plan real. Ryanair no quiebra, Flybondi sí. Algo habrán hecho mal.
Anunciaron 1700 millones de dólares de inversión y hoy tienen UN avión. Un solo avión. Alguien me explica cómo se llega a eso porque yo no entiendo nada.
Economista acá. El problema de fondo es la estructura de costos en dólares con ingresos en pesos. Cualquier aerolínea en Argentina enfrenta ese desafío. Flybondi lo manejó peor que nadie, pero el contexto macro tampoco ayuda.
¿Y Aerolíneas Argentinas? Esa sí que quiebra todos los años y la seguimos bancando entre todos. Al menos Flybondi no le pide plata al Estado.
Che, ¿alguien sabe si los vuelos de esta semana desde Rosario están cancelados también? Tengo uno el miércoles y no me llega ninguna notificación.
Yo viajé con Flybondi cuatro veces y nunca tuve problemas. Pero eso fue hace dos años. Ahora no les compraría un pasaje ni regalado. La confianza se pierde una vez y no vuelve.
Lo de Tienda León reclamando 120 millones me parece gravísimo. Si no le pagan ni a sus proveedores básicos, ¿cómo van a pagar los sueldos o las deudas con los pasajeros? Esto ya no tiene solución.
El problema es que estos fondos de inversión entran, prometen el oro y el moro, y cuando la cosa se complica desaparecen. Pasó con mil empresas en Argentina. Los trabajadores y los clientes siempre ponen el cuerpo.
jaja 1700 millones de dolares de inversion y tienen un avion. argentina es un chiste
Me parece injusto cargarle toda la culpa al nuevo dueño. La empresa ya venía destruida. Cartesian la vendió cuando vio que no había salida. El que compró agarró un barco que ya hacía agua.