La Universidad Nacional de Rosario vive este miércoles una jornada de paro total: los docentes universitarios llevan adelante una huelga de 24 horas que es apenas el primer capítulo de un plan de lucha que se extenderá durante todo el mes de agosto. No es un reclamo menor ni una protesta espontánea. Es la respuesta organizada de los trabajadores de la educación pública ante un ajuste que los tiene contra las cuerdas.
El cronograma de medidas de fuerza es contundente. La semana que viene, tras el feriado del lunes, los docentes no dictarán clases de martes a viernes, lo que implica cuatro días consecutivos sin actividad académica en las distintas facultades de la UNR. En la tercera semana de agosto, el paro será de 48 horas. Sumando todo, el mes cerrará con siete días de huelga en la universidad pública rosarina.
Para entender por qué los docentes llegaron a este punto hay que mirar el contexto nacional. Las paritarias universitarias vienen arrastrando un retraso salarial brutal frente a una inflación que, aunque desacelerada en los últimos meses, acumuló una destrucción del poder adquisitivo feroz durante el último año y medio de gestión de Javier Milei. Los docentes universitarios son trabajadores calificados que en muchos casos cobran salarios que no alcanzan para cubrir una canasta básica digna, especialmente quienes tienen cargos simples o están en los primeros escalones del escalafón.
La CONADU y las federaciones docentes que nuclean a los gremios universitarios vienen reclamando una recomposición salarial real que el gobierno nacional se niega a otorgar. La lógica del ajuste libertario no distingue entre gasto superfluo y inversión en educación: todo entra en la misma bolsa del recorte. Mientras tanto, los estudiantes de la UNR —más de 80.000 inscriptos en sus distintas unidades académicas— son los que quedan en el medio, con cursadas interrumpidas y calendarios académicos que se complican.
Pero acá hay que ser claros: la responsabilidad de este conflicto no la tienen los docentes que paran. La tienen quienes desde Buenos Aires deciden que la universidad pública no merece presupuesto, que los profesores pueden seguir perdiendo contra la inflación, que la educación es un gasto y no una inversión. Los trabajadores de la educación no tienen otra herramienta que la huelga para hacerse escuchar frente a un gobierno que los ignora en la mesa de negociación.
La UNR, con su sede central en el corazón de Rosario y facultades distribuidas por toda la ciudad y la región, es uno de los motores culturales, científicos y productivos más importantes del país. Médicos, ingenieros, arquitectos, abogados, periodistas: buena parte de los profesionales que sostienen esta sociedad se formaron en sus aulas. Que esa institución esté en conflicto no es una noticia menor. Es una señal de alarma sobre el estado de la educación pública en la Argentina de hoy.
El plan de lucha continuará y se irá definiendo según la respuesta que dé el gobierno nacional. Por ahora, la señal que mandan los docentes es clara: siete días de paro en un solo mes no es una advertencia, es una declaración de guerra contra el ajuste.

Comentarios (13)
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Estudiante de Medicina acá. Tercer año y ya perdí la cuenta de los paros. Entiendo el reclamo, de verdad, pero alguien tiene que pensar en nosotros también. Las cursadas se estiran, los finales se acumulan. Es agotador.
¿Sabés cuánto cobra un JTP con dedicación simple? Menos que un repositor de supermercado. Y encima nos piden que no paremos. El que no entiende por qué llegamos acá no quiere entender.
Nadie dice que no tengan razón en el reclamo, pero el problema lo tiene que resolver el gobierno, no los estudiantes. Nosotros somos rehenes de una pelea que no empezamos.
Siete días de paro en un mes. Siete. Y el gobierno ni se inmuta. Eso dice todo sobre cómo Milei ve la educación pública: como un estorbo.
Che, y los alumnos que laburan y estudian al mismo tiempo? Que tienen que pedir permiso en el trabajo para ir a cursar y resulta que no hay clases? Eso no lo ve nadie.
Totalmente de acuerdo con El Tano. Soy administrativa, estudio de noche en la facultad de Ciencias Económicas y organizo toda mi semana alrededor de los horarios. Cuando hay paro pierdo el día igual.
La UNR tiene más de 80 mil estudiantes. Que haya siete días de paro en agosto no es una anécdota, es una crisis. Y la están generando desde el gobierno nacional con el ajuste presupuestario.
Siempre de paro los docentes. En el sector privado si no trabajás no cobrás. Que se pongan las pilas o que dejen el cargo para alguien que quiera trabajar.
Claro, y en el sector privado tampoco te descuentan el sueldo cuando el empleador no te paga lo que corresponde por convenio. El paro es un derecho constitucional, no un capricho. Informate antes de opinar.
Derecho constitucional que usan cada dos por tres. Con esa lógica cualquier cosa se justifica. Los únicos que pierden son los pibes que quieren estudiar.
Soy mamá de dos chicos en la UNR. Me parte el alma ver cómo pelean por un sueldo digno mientras el gobierno les da la espalda. Apoyo el paro aunque nos complique. La culpa no es de los profes.
Ojalá esto sirva para algo. Pero tengo mis dudas. Este gobierno no cede ni con marchas de un millón de personas. ¿Qué va a hacer con un paro universitario?
El que estudió en la UNR sabe lo que vale esa universidad. Médicos, ingenieros, abogados... todo salió de ahí. Dejarla caer sería un crimen histórico.