Hay tesoros que están a la vista de todos pero que el tiempo, el abandono y la mugre acumulada terminan volviendo invisibles. Eso le pasó durante décadas a la magnífica escultura que corona la fachada de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Rosario, sobre el emblemático bulevar Oroño. Pero la restauración en curso del edificio histórico la devolvió al lugar que siempre mereció: a la vista de todos los rosarinos que transitan por ahí.
El conjunto escultórico, que representa a una mujer, un hombre y un niño de enormes dimensiones, ocupa el punto más alto de la fachada del edificio construido a principios del siglo XX. Su recuperación insumió gran parte de la primera etapa de los trabajos de restauración, lo que da una idea de la magnitud y la complejidad de la tarea. Ahora, para apreciarlo, alcanza con levantar la vista al cielo mientras se camina por el bulevar.
El edificio de Ciencias Económicas de la UNR es uno de los tantos ejemplos de arquitectura académica de principios del siglo pasado que todavía sobreviven en Rosario, aunque no siempre en las condiciones que merecen. La puesta en valor de este tipo de patrimonio no es solo una cuestión estética: es una decisión pullaro-y-el-ex-presidente-eduardo-duhalde-en-la-casa-.html" class="auto-link">política sobre qué ciudad queremos tener, qué historia decidimos preservar y qué le dejamos a las generaciones que vienen.
El bulevar Oroño es uno de los corredores urbanos más importantes y bellos de Rosario. Con sus árboles centenarios, sus edificios históricos y su diseño de boulevard europeo, es parte de la identidad de la ciudad. Que uno de sus edificios más representativos recupere su esplendor original es una buena noticia para el patrimonio rosarino, en un contexto donde los recursos para este tipo de obras escasean cada vez más.
La restauración de fachadas históricas en edificios universitarios públicos es un proceso que requiere especialistas, materiales específicos y financiamiento sostenido. En tiempos de ajuste y recorte presupuestario a las universidades nacionales, que una obra de esta envergadura avance es para destacar. La Universidad Nacional de Rosario es una de las instituciones educativas más grandes del país, con más de 80.000 estudiantes, y su patrimonio edilicio forma parte del tejido cultural e histórico de la ciudad.
El resultado habla por sí solo: una escultura monumental que durante años pasó desapercibida para miles de rosarinos que caminaban frente a ella sin saberlo ahora vuelve a ser protagonista del paisaje urbano. Un recordatorio de que la belleza, a veces, solo necesita que alguien se tome el trabajo de sacarle el polvo encima.

Comentarios (13)
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Paso todos los días por ahí y nunca había prestado atención a esa escultura. Ahora que lo leo me dan ganas de ir a mirarla bien. Qué lindo que se recuperen estas cosas.
Mientras Milei recorta el presupuesto universitario, la UNR igual se las arregla para mantener su patrimonio. Eso se llama gestión con lo que hay.
Muy bien la restauración, pero me gustaría saber de dónde salió la plata. Si fue con fondos nacionales, provinciales o de la propia universidad. Eso importa para entender si es sostenible en el tiempo.
La plata siempre aparece para estas cosas decorativas. Para pagar bien a los docentes no alcanza nunca.
Preservar el patrimonio histórico NO es decorativo, es necesario. Un edificio que se cae tampoco sirve para dar clases. Las dos cosas son importantes.
El bulevar Oroño es uno de los lugares más lindos de Rosario y tener ese edificio restaurado lo hace todavía mejor. Ojalá sigan con otros edificios históricos de la ciudad.
Mi abuelo estudió en esa facultad en los años 60 y siempre hablaba del edificio con mucho cariño. Me alegra que lo estén cuidando.
Buena nota, pero me parece que falta información. ¿Cuánto costó la restauración? ¿Cuánto tiempo llevó? ¿Quiénes hicieron el trabajo? Esos datos son importantes.
Exacto lo que dice Diego. El periodismo rosarino a veces se queda en la superficie. Igual la noticia en sí es buena.
Qué hermoso. Rosario tiene una riqueza arquitectónica que muchas veces no valoramos. Hay que cuidar lo que tenemos.
Y mientras tanto hay escuelas públicas del barrio que se caen a pedazos y nadie dice nada. Prioridades, che.
No es una cosa o la otra. Se puede restaurar un edificio universitario histórico Y arreglar las escuelas al mismo tiempo. El problema es la falta de presupuesto general, no esta obra en particular.