Lo que pasó este sábado por la mañana en la Casa Gris no es algo que se vea todos los días. El gobernador Maximiliano Pullaro recibió al expresidente Eduardo Duhalde en una reunión que, por la distancia política e ideológica entre ambos, levantó más de una ceja en el mundillo político santafesino.
El encuentro fue reservado, sin cámaras ni conferencia de prensa. Pero los detalles que trascendieron alcanzaron para encender la conversación: hablaron sobre la situación del país, recordaron la figura de Raúl Alfonsín y Duhalde le obsequió a Pullaro su libro "Don Raúl. Recordando a un demócrata", un gesto que no parece casual en el contexto político actual.
¿Qué une a un gobernador radical con el arquitecto del peronismo bonaerense de los noventa? La respuesta, al menos la oficial, la dio el propio Pullaro al terminar la reunión: "Fue un honor recibir al expresidente Duhalde, una de las figuras a las que —junto con Raúl Alfonsín— le tocó conducir el país en uno de los momentos más difíciles, para defender y garantizar el funcionamiento de las instituciones de la democracia".
La frase es elocuente. Pullaro eligió enmarcar el encuentro en clave institucional, apelando a la figura de Alfonsín —el padre fundador del radicalismo moderno— como puente simbólico con Duhalde. No es un detalle menor: en tiempos donde el sistema político tradicional está bajo presión, dos referentes de generaciones y partidos distintos sentándose a hablar manda una señal.
Acompañaron al gobernador durante la reunión el ministro de Gobierno e Innovación Pública, Fabián Bastia, y el presidente provisional del Senado de Santa Fe, Felipe Michlig, lo que le dio al encuentro un peso institucional que va más allá de una visita de cortesía.
Duhalde, que tiene 84 años y sigue activo en la escena política nacional, ha venido sosteniendo en los últimos tiempos una postura crítica frente al rumbo del país bajo la gestión de Milei, y ha buscado tender puentes con distintos sectores del arco político no libertario. Su visita a Santa Fe se inscribe en esa lógica de movimiento.
Para Pullaro, la foto con Duhalde tiene una lectura doble. Por un lado, refuerza su perfil de gobernador dialoguista, capaz de recibir a figuras de distintos espacios sin que eso lo comprometa ideológicamente. Por el otro, en un año donde Santa Fe mira de reojo el tablero nacional, cualquier movimiento del gobernador se lee en clave de posicionamiento.
Lo que queda claro es que la Casa Gris sigue siendo un lugar de encuentros que trascienden lo protocolar. Y que Pullaro, con este gesto, mandó un mensaje que cada sector va a leer a su manera.

Comentarios (12)
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Duhalde en la Casa Gris... ¿Alguien me pellizca? Este hombre fue el que entregó el poder después del 2001 y ahora viene a dar clases de institucionalidad. Pullaro debería elegir mejor con quién se junta.
No entiendo la sorpresa. Un gobernador recibe a un expresidente, eso es protocolo básico. Que sean de partidos distintos no lo hace sospechoso, al contrario.
Rodrigo, no es protocolo, es una reunión política en año electoral. Nada es casual con Duhalde.
Duhalde tiene 84 años y sigue moviendo el amperímetro. Hay que reconocerle la vigencia aunque no te guste.
Me parece bien que Pullaro reciba a distintos sectores. Eso es gobernar para todos, no solo para los que te votaron. Ojalá más gobernadores hicieran lo mismo.
El libro de regalo fue lo más raro de todo. Duhalde regalándole un libro sobre Alfonsín a un radical... eso tiene más capas que una cebolla.
Yo lo que quiero saber es qué hablaron de verdad, porque 'la situación del país' es lo más vago que existe. ¿Hablaron de Milei? ¿De las elecciones? ¿De la economía? Nada.
Tere, exactamente. El comunicado dice todo y no dice nada. 'Hablaron sobre la situación del país'... brillante. Periodismo de declaración pura.
Para mí Pullaro está armando algo para el año que viene. Cada movimiento suyo tiene una lógica electoral detrás. Juntarse con Duhalde es mandarle una señal al peronismo moderado.
Che, y Michlig y Bastia estaban en la reunión también. No es un encuentro de café, tiene peso institucional. Algo están cocinando.
Duhalde es historia, no presente. Que lo reciban está bien, pero que nadie se confunda pensando que esto mueve el tablero político de verdad.
Lo que me parece rescatable es que se habló de Alfonsín y de defender las instituciones. En este momento del país, eso no es poca cosa.