A seis meses de la puesta en marcha del programa de Recuperación de Usuarios, la Cooperativa Integral Limitada de Villa Gobernador Gálvez informó que más de 4.000 vecinos regularizaron su situación y formalizaron sus conexiones al servicio eléctrico. Un número que no es menor: en una ciudad de poco más de 90.000 habitantes, eso representa una porción significativa del tejido urbano que estaba al margen del sistema formal de distribución energética.
El dato tiene peso político y social. Villa Gobernador Gálvez, municipio del Gran Rosario ubicado al sur del río Saladillo, históricamente concentró bolsones de pobreza estructural donde las conexiones clandestinas —conocidas popularmente como enganches— eran moneda corriente. No por capricho de los vecinos, sino por años de abandono, falta de infraestructura y una economía que dejó a muchas familias sin posibilidad de afrontar los costos de una conexión formal.
La Cooperativa Integral Limitada es la prestadora del servicio eléctrico en el municipio, un modelo de gestión asociativa que tiene larga tradición en el interior santafesino y que, en este caso, apostó por la regularización como herramienta de inclusión antes que por el corte como sanción. Esa diferencia de enfoque es la que explica, en buena medida, el resultado obtenido.
El programa de Recuperación de Usuarios apuntó a identificar conexiones irregulares, ofrecer planes de regularización accesibles y acompañar a las familias en el proceso de formalización. En lugar de la lógica punitiva —cortar, multar, judicializar—, la cooperativa optó por tender puentes. El resultado habla por sí solo: más de 4.000 hogares que antes estaban en la informalidad hoy tienen un medidor, una factura y derechos como usuarios.
Desde la perspectiva de la gestión energética provincial, este tipo de iniciativas cobra relevancia en un contexto donde la provincia de Santa Fe viene trabajando en la modernización del sistema eléctrico y en la reducción de las pérdidas técnicas y no técnicas en la red de distribución. Las conexiones clandestinas no solo representan un riesgo para los propios vecinos —incendios, electrocuciones, sobrecargas— sino también una pérdida económica para el sistema que termina siendo absorbida por el conjunto de los usuarios.
El modelo cooperativo tiene en Santa Fe una historia que vale la pena recordar. Decenas de localidades del interior provincial se abastecen de energía eléctrica, agua potable y otros servicios a través de cooperativas que nacieron cuando el Estado no llegaba. En muchos casos, esas instituciones demostraron mayor eficiencia y cercanía con el usuario que las grandes empresas privatizadas. El caso de Villa Gobernador Gálvez suma un capítulo más a esa tradición.
Lo que resta ahora es sostener lo logrado. Regularizar es el primer paso, pero la permanencia en el sistema formal depende de que las tarifas sean accesibles y de que el servicio sea de calidad. Si las familias que hoy tienen medidor no pueden pagar la boleta o sufren cortes frecuentes, el riesgo de volver a la informalidad es real. Ese es el desafío que tiene por delante la cooperativa y, en términos más amplios, la política energética del municipio y la provincia.
Con información de: La Capital

Comentarios (13)
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Vivo en Villa Gálvez hace 30 años y esto es un avance real. Muchos vecinos no tenían medidor no porque quisieran robar la luz, sino porque nunca tuvieron plata para hacer la conexión formal. Que la cooperativa haya ido a buscarlos en vez de cortarles es lo que marca la diferencia.
¿Y cuántos de esos 4000 van a poder pagar la boleta el mes que viene con las tarifas que están? Regularizaron para después cortarles igual.
Pipa, algo de razón tenés, pero el punto es que ahora tienen derechos como usuarios. Antes si te cortaban no podías reclamar nada porque estabas en negro. Ahora al menos tenés donde ir.
Exacto lo que dice Graciela. La formalización te da derechos. El enganche te deja a merced de cualquier cosa, incluso de incendios. Mi primo perdió la casa por eso.
Muy bien la cooperativa. Este es el modelo que funciona: ir al vecino, hablar, ofrecer soluciones. No mandar al inspector a cortar y listo. Ojalá Rosario aprenda algo de esto.
¿Y el municipio qué hizo? ¿O fue todo la cooperativa sola? Porque el intendente siempre aparece en la foto cuando hay buenas noticias.
Marta, en este caso la nota habla de la cooperativa, no del municipio. No todo es política, a veces las instituciones funcionan solas.
Tere, sí, claro, pero cuando hay que pedir fondos o gestionar con la provincia ahí sí aparece el municipio. Digo que estaría bueno que también aparezca a laburar.
Como electricista que trabaja en la zona puedo decir que las conexiones clandestinas son un peligro enorme. Cables pelados, sobrecargas, tableros improvisados. Esto no es solo un tema de plata, es de seguridad.
4000 familias es un montón. Eso habla de cuánto abandono hubo durante años. No es que la gente quería vivir así.
Ojalá hicieran lo mismo en los barrios del sur de Rosario. Acá hay zonas enteras que están igual y nadie dice nada.
El modelo cooperativo es superior para este tipo de servicios. Tienen más incentivo para cuidar al usuario porque el usuario es el dueño. Eso las empresas privadas no lo tienen.
Bien por la cooperativa, pero me gustaría saber cuántos de esos 4000 tienen plan social y cuántos trabajan en blanco. Porque si no hay ingresos, la regularización dura poco.