La sentencia llegó con el peso de una historia que ya había saltado a las crónicas policiales: Mónica Santo, la viuda negra de San Nicolás, fue condenada a cuatro años y un mes de prisión.
La jueza Luciana Díaz Bancalari, del Juzgado Correccional N° 3 de San Nicolás, homologó un acuerdo abreviado por robo, defraudación por el uso de tarjetas y amenazas.
El expediente incluye una condena anterior, dictada el año pasado por delitos similares, y se apoya en denuncias presentadas por tres hombres de Rosario y uno de Ramallo.
Santo contactaba a sus víctimas a través de Tinder, entablaba una relación, les hacía ingerir clonazepam para inducir el sueño y, con la situación dominada, les robaba pertenencias y dinero.
Uno de los casos se conoció tras un choque de autos en la madrugada del 11 de noviembre: un taxista rosarino embistió un vehículo estacionado y, al ser entrevistado por la Policía, dijo no recordar nada ni saber cómo había llegado al lugar.
Relató que solo recordaba haberse encontrado con una mujer a la que había conocido por redes sociales y que lo había citado en San Nicolás. Tras tomar mates con ella en un parque a la vera del río Paraná, perdió la conciencia y, al despertar, comprobó que le faltaban la billetera y un celular Samsung.
Otra víctima, también de Rosario, fue contactada a través de Tinder. Así terminó en un hotel alojamiento de San Nicolás, donde le suministraron benzodiazepinas. Inconsciente, fue despojado de un teléfono celular Xiaomi, 50 mil pesos y tarjetas de crédito y débito con las que la mujer hizo compras e incluso un pago de servicios a su nombre.
Luego de la detención de Santo, un rosarino de 73 años se presentó en la Comisaría 1ª de Villa Constitución y contó que había conocido por Tinder a una mujer que se presentó como Mónica. Tras el match, fueron a un parque, pero después de tomar un mate que ella le ofreció, el hombre no recordó nada más.
Mientras intentaba recuperar la conciencia, escuchó la voz de un hombre y alcanzó a sentir golpes y patadas. Cuando recobró el conocimiento, estaba en una cama del Samco de Villa Constitución. Desde allí lo derivaron a un sanatorio privado de Rosario, donde permaneció internado durante 48 horas.
En ese lapso advirtió que le habían robado 480 mil pesos, algo más de 100 dólares y un celular. La cuarta víctima de esta saga fue un hombre de Ramallo: tras colocarle sedantes en la bebida, Santo le sustrajo 520 dólares y 15 mil pesos.
En este caso, el denunciante apareció con heridas y un traumatismo de cráneo leve, sin recordar lo ocurrido. En diciembre, la detención se produjo en su casa de Argerich al 200, en el barrio Belgrano de San Nicolás. No era la primera vez que los detectives la visitaban.
Ese mismo año había sido detenida por robarle pertenencias a un hombre de 77 años al que dejó inconsciente, entre otros episodios. Santo tiene 43 años, es oriunda de Apóstoles, Misiones, y está radicada desde hace muchos años en San Nicolás.
En junio, el Juzgado Correccional N° 2 de San Nicolás la había condenado a un año y seis meses por defraudación, tentativa de chantaje, hurto y robo.
Fuentes del caso estiman que, en una cantidad importante de otros hechos, las víctimas no llegaron a formalizar la denuncia. La condena cierra una etapa, pero deja abierta la pregunta: ¿cuántos hombres más fueron drogados y robados?
Con información de: Rosario3, que cita a El Norte.

Comentarios (8)
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Que bronca por el taxista. Si no hubiera chocado, nadie se enteraba. La policía tiene que revisar todas las denuncias por pérdida de memoria.
Exacto, Marcelo. El choque fue la única prueba. Si no, la mujer seguía operando.
Me da miedo que haya más víctimas que no denunciaron. En Rosario tenemos que tener cuidado con los matches de Tinder.
No es solo Tinder, es que muchos hombres no quieren contar que los drogaron. Hay que bancar a las víctimas.
El caso del rosarino de 73 años es el más grave. Que lo internen y le roben 480 mil pesos es una barbaridad.
Concuerdo, Tere. Y lo del traumatismo de cráneo en Ramallo muestra que no solo robaba, también lastimaba.
Que la condenen a cuatro años y un mes es poco si se piensa que hay víctimas que no denunciaron. Pero al menos la sacaron de la calle.
Poco es poco, pero el acuerdo abreviado fue rápido. Lo importante es que no siga drogando a gente.