Rosario vuelve a ponerse el traje de capital del agro argentino. Desde este martes, el Salón Metropolitano abre sus puertas para recibir al Congreso Aapresid 2026, el encuentro más esperado del sector agropecuario nacional y uno de los eventos técnicos de mayor convocatoria en toda América Latina.
No es casualidad que Rosario sea, año tras año, la sede elegida. Esta ciudad es el corazón financiero y logístico del agro argentino: acá se fija el precio de la soja, acá operan las principales cerealeras, acá vive buena parte de la ingeniería agronómica que alimenta al mundo. Que Aapresid elija el Metropolitano no es solo tradición, es una declaración de principios.
La edición 2026 promete ser una de las más convocantes de los últimos años, según anticiparon desde la organización. La agenda combina ciencia, innovación, negocios, tecnología y sustentabilidad, un combo que refleja exactamente hacia dónde está mirando el campo argentino en un momento de transformación profunda: la inteligencia artificial aplicada al agro, la agricultura de precisión, el debate sobre huella de carbono y los nuevos mercados de exportación son algunos de los ejes que estarán sobre la mesa.
¿Por qué importa esto más allá del sector? Porque el agro argentino representa cerca del 70% de las exportaciones del país, y lo que se discute en estos congresos termina impactando en el tipo de cambio, en las reservas del Banco Central y, en definitiva, en el bolsillo de todos los argentinos. Lo que pasa en el Metropolitano esta semana no es un evento sectorial: es política económica en estado puro.
Aapresid —la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa— nació precisamente en Rosario hace más de tres décadas y se convirtió en un referente mundial de agricultura sustentable. Sus congresos anuales son el termómetro del estado de situación del campo: qué tecnologías se están adoptando, qué preocupaciones tienen los productores, hacia dónde va la inversión.
En un contexto de incertidumbre económica y con el debate sobre retenciones siempre latente, este congreso llega en un momento especialmente sensible para la relación entre el campo y el gobierno nacional. Habrá que ver si los discursos en el escenario del Metropolitano se quedan en lo técnico o si alguna voz se anima a meter el dedo en la llaga política.
Rosario, una vez más, en el centro del mapa. Como siempre que el agro argentino necesita mirarse al espejo.

Comentarios (11)
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Orgullo rosarino. Que el evento más importante del agro argentino se haga acá no es casualidad, es mérito de décadas de trabajo. Ojalá los políticos escuchen lo que se dice adentro del Metropolitano.
Mientras tanto el gobierno sigue sin bajar retenciones. Que vengan a hablar de innovación y sustentabilidad está bien, pero el problema real es otro.
Entiendo la bronca con las retenciones, pero los dos temas no se excluyen. El campo puede pelear por mejores condiciones Y seguir innovando al mismo tiempo.
Sí, claro, innovar para que después el Estado se lleve la mitad. Lindo negocio.
Soy agrónoma y para mí este congreso es el evento del año. La calidad de los disertantes que trae Aapresid no tiene comparación en Latinoamérica. Rosario tiene que estar orgullosa.
¿Y el tránsito en el centro cómo va a estar? Cada vez que hay un evento grande en el Metropolitano el caos es total. Alguien que piense en los vecinos.
Jaja siempre hay uno que se queja del tránsito. Che, es un congreso que pone a Rosario en el mapa mundial del agro, bancátela un día.
Lo que se discute ahí adentro termina impactando en el precio del pan. La gente no lo entiende pero el agro es la economía argentina, guste o no.
Me parece bien que se hable de sustentabilidad, pero espero que no sea solo marketing verde. El campo tiene una deuda enorme con el ambiente y hay que decirlo.
Aapresid nació en Rosario y sigue eligiendo Rosario. Eso dice todo. Somos la capital del agro, nos guste o no a los que preferimos la ciudad sin soja.
No es cuestión de preferir la ciudad sin soja, es cuestión de que el modelo sojero tiene costos ambientales reales. Se puede celebrar el congreso y al mismo tiempo pedir más responsabilidad.