Lo que pasó este domingo en Fisherton no se olvida fácil. Un pibe de 17 años fue a arbitrar un partido de fútbol juvenil y terminó corriendo para salvar el pellejo, encerrado en un vestuario mientras le gritaban que lo iban a matar.
Bautista Pereyra, árbitro de la Asociación Rosarina de Fútbol, estaba dirigiendo el encuentro de 8ª división —categoría 2011, nenes de 14 y 15 años— entre el Club Atlético Fisherton y Defensores de Funes en la sede del club ubicada en Muiño al 9155. Todo explotó después de que expulsara a dos jugadores del equipo visitante.
Lo que vino después fue una escena que no debería existir en ninguna cancha del mundo, mucho menos en el fútbol de divisiones inferiores. Jugadores de Funes e hinchas —en su mayoría padres que invadieron el campo de juego— se lanzaron sobre el árbitro y lo golpearon. Pereyra logró zafarse del tumulto y corrió hacia los vestuarios buscando refugio. No alcanzó con eso: dos futbolistas del equipo visitante lo siguieron hasta ahí adentro y le dijeron, sin vueltas, lo que le iban a hacer: «Te vamos a esperar a la salida y te vamos a matar».
¿Cuánto más vamos a normalizar esta clase de violencia en las canchas rosarinas? Porque esto no es un incidente aislado. Es el síntoma de una cultura donde el árbitro es el enemigo, donde perder un partido justifica cualquier cosa, y donde los adultos —los mismos que llevan a sus hijos a jugar al fútbol— son capaces de lo peor frente a un adolescente que está aprendiendo un oficio.
El coordinador de divisiones inferiores de Fisherton fue quien frenó el avance de los agresores y ofreció llamar al 911. Pereyra, que debió recibir atención médica por los golpes, permaneció encerrado hasta que la parcialidad visitante abandonó el predio. Recién entonces pudo irse, trasladado por un compañero de la terna arbitral. No en un patrullero, no en una ambulancia: en el auto de un colega, como si lo que había pasado fuera algo que se resuelve así nomás.
El episodio ocurrió en la mañana del domingo 24 de agosto y fue confirmado por las fuerzas de seguridad que tomaron intervención en el lugar. La denuncia formal abre la puerta a sanciones deportivas para Defensores de Funes, aunque el historial de este tipo de casos en el fútbol amateur argentino no invita al optimismo: las suspensiones llegan, duran poco, y la violencia vuelve.
Bautista Pereyra tiene 17 años. Fue a trabajar un domingo a la mañana, como hacen miles de árbitros jóvenes en toda la provincia. Se fue con golpes en el cuerpo y una amenaza de muerte grabada en la cabeza. Eso es lo que hay que tener presente cuando se habla de «pasión por el fútbol».

Comentarios (15)
Deja tu comentario
Una vergüenza total. Un pibe de 17 años yendo a laburar un domingo y termina así. Los padres que invadieron la cancha deberían estar presos, no suspendidos dos fechas.
Esto pasa todos los fines de semana en las canchas de Rosario y nadie hace nada. La ARF tiene que tomar medidas de verdad, no suspensiones de papel.
¿Y Defensores de Funes sigue jugando el próximo fin de semana como si nada? Apuesto que sí.
Soy del barrio y conozco el club. Fisherton hizo bien en llamar a la policía. Lo que hicieron esos tipos es un delito penal, no solo deportivo.
Hay que ser muy cobarde para amenazar de muerte a un chico de 17 años que está aprendiendo a arbitrar. Y encima en una categoría de pibes de 14 años. ¿Qué ejemplo le están dando a sus hijos?
No todos los de Funes somos así. Hay gente del club que está indignada con lo que pasó. No nos metan a todos en la misma bolsa.
Puede ser que no todos sean así, pero los que estaban ahí no hicieron nada para pararlo. Eso también dice algo.
El problema es cultural. En Argentina el árbitro siempre tiene la culpa de todo. Desde que somos chicos nos enseñan eso. Después pasa esto y nos sorprendemos.
Totalmente de acuerdo. Yo arbitré en inferiores hace años y era lo mismo. Te insultaban, te escupían. Nunca cambia nada porque nunca hay consecuencias reales.
Che, ¿y el coordinador de Fisherton que los frenó? Ese tipo es un héroe. Pudo haberla pasado muy mal también.
Ojalá que el chico esté bien. 17 años y vivir eso... te puede marcar para siempre. Espero que no abandone el arbitraje por culpa de estos animales.
la ARF tiene que dar de baja al club directamente, no suspenderlo dos fechas. Asi aprenden
Coincido con Braian. Sanciones ejemplares o esto no para. Si le cuesta puntos, descensos o la exclusión del torneo, ahí sí van a controlar a su gente.
Igual che, el árbitro expulsó a dos jugadores en una categoría de pibes de 14 años. No digo que esté bien lo que hicieron, para nada, pero algo habrá pasado antes también.
¿En serio? ¿Estás justificando golpear y amenazar de muerte a un chico de 17 años porque expulsó jugadores? Eso es exactamente el problema que describe la nota.