Lo llaman "cajerito" y el nombre ya dice todo: un pibe, a veces de menos de 18 años, que presta o cede su cuenta bancaria para que el dinero del juego clandestino circule sin levantar sospechas. No dispara, no amenaza, no trafica. Solo deja que los números entren y salgan. Y eso, en el mundo de las apuestas ilegales online, vale plata.
La modalidad fue detectada por LA NACION en documentos judiciales que revelan cómo las redes de juego clandestino llegaron a reclutar menores de edad como intermediarios financieros. Las cuentas, abiertas a nombre de chicos, recibían pagos a cambio de dar crédito para apuestas online. Un engranaje pequeño pero funcional dentro de una maquinaria que mueve millones.
Uno de los casos más resonantes es el de un padre que descubrió que su hijo había abierto una cuenta bancaria sin su autorización y la estaba usando para canalizar fondos. "No sabía nada", declaró el hombre, con una mezcla de vergüenza y desesperación que cualquier padre puede imaginar. El chico, según el relato, fue captado por la red sin que la familia se enterara hasta que el dinero ya había pasado.
¿Cómo llegan a los pibes? La respuesta es tan vieja como el delito mismo: con plata fácil y promesas de que "no pasa nada". En la era digital, el reclutamiento se hace por redes sociales, grupos de WhatsApp, incluso por contactos del barrio. El menor no ve el negocio completo, solo ve que le depositan unos pesos por dejar usar su CBU. Para muchos, parece un trabajo sin riesgo.
El problema es que no lo es. Cuando la Justicia empieza a tirar del hilo, las cuentas de los "cajeritos" aparecen en los estados financieros de las investigaciones. Y aunque la responsabilidad penal de un menor es limitada, las consecuencias para la familia pueden ser devastadoras: cuentas bloqueadas, citaciones judiciales, estigmatización.
El fenómeno no es exclusivo de ninguna provincia, pero en ciudades como Rosario, donde la economía informal tiene raíces profundas y el crimen organizado lleva años perfeccionando sus estructuras de lavado, la figura del "cajerito" encaja con una lógica que ya se conoce en otros rubros ilegales. La misma lógica que usa al más vulnerable como escudo.
Las apuestas online ilegales crecieron de manera exponencial en los últimos años en Argentina. La proliferación de plataformas sin habilitación, que operan desde servidores en el exterior y captan clientes locales, generó un mercado negro que necesita infraestructura financiera para funcionar. Y esa infraestructura, cada vez más, se construye con cuentas de personas que no tienen antecedentes, que no están en radares judiciales. Los menores son el eslabón perfecto para eso.
Los documentos judiciales analizados muestran que las empresas de juego clandestino no improvisan: tienen estructuras organizadas, con roles definidos, jerarquías y métodos de captación. El "cajerito" es solo la punta visible de una pirámide que hacia arriba se vuelve mucho más oscura y mucho más difícil de desmantelar.
La pregunta que queda flotando es incómoda: ¿qué hace el sistema para proteger a esos chicos antes de que sean captados? Porque una vez que el dinero pasó por su cuenta, el daño ya está hecho. La prevención, en este caso, no puede llegar después de la denuncia judicial.
Mientras la Justicia avanza en las investigaciones y los fiscales intentan mapear las redes completas, hay familias que recién ahora están entendiendo en qué se metieron sus hijos. Y hay operadores del juego clandestino que siguen buscando el próximo "cajerito".

Comentarios (13)
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Esto es lo que pasa cuando el Estado no regula nada y deja que el mercado negro haga lo que quiere. Los pibes son las víctimas, no los culpables. Hay que ir contra los que los reclutan, no contra los chicos.
Che, pero el pibe tampoco es tan inocente. Si abrís una cuenta sin decirle a tus viejos y dejás que te depositen plata de origen dudoso, algo sabés. No me vengan con el cuento del nene que no entendía nada.
Claro, la culpa es del pibe de 15 años y no del adulto que lo captó y le explicó cómo hacerlo. Lógica impecable la tuya.
Como mamá esto me parte el alma. Uno cree que los tiene controlados y resulta que con el celular pueden meterse en cualquier cosa. Hay que hablar más con los hijos, pero también el sistema tiene que hacer algo antes de que sea tarde.
En Rosario esto se veía venir. La misma lógica que usan para el menudeo la aplican acá. Siempre el más chico, el más vulnerable, el que no puede defenderse legalmente.
Y los bancos? Cómo un menor abre una cuenta sin que nadie controle para qué la usa? Algo falla ahí también.
Buena pregunta la de Tere. Los bancos tienen obligación de reportar operaciones sospechosas. Si una cuenta de un menor de 17 años recibe depósitos frecuentes de distintas fuentes, eso debería encender una alarma automática. Algo no está funcionando en los controles.
Yo conozco un caso así en mi barrio. El pibe ni sabía bien lo que estaba haciendo, le dijeron que era para una empresa de pagos digitales. Cuando se dieron cuenta los padres ya tenían la cuenta bloqueada y citación judicial. Una pesadilla.
El juego online ilegal es un negocio enorme y nadie lo para en serio. Hay intereses políticos en esto, no me cabe duda. Si quisieran cerrarlo, lo cerrarían.
jajaja y encima los fiscales van a ir contra el pibito de 16 años en vez de contra el que maneja la red. clasico de argentina
No es para reírse Braian, es una tragedia real. Hay familias destruidas por esto.
Igual hay que reconocer que la nota está buena, se ve que investigaron. Esto no sale en todos lados. Ojalá sirva para que alguien haga algo.
Lo que me preocupa es que esto no es nuevo. Hace años que se sabe que las redes criminales usan menores como escudo. La novedad es que ahora lo hacen de manera digital, pero la lógica es la misma de siempre. Y la respuesta del Estado sigue siendo la misma: tarde y mal.