La tercera edad volvió a estar en el centro del debate nacional y las búsquedas en Google Argentina lo confirman: miles de personas quieren saber qué está pasando con los jubilados, con el PAMI, con las jubilaciones mínimas y con el futuro de quienes dedicaron toda su vida a trabajar y hoy ven cómo el Estado les da la espalda. Acá, en Rosario, eso se siente en cada barrio, en cada farmacia, en cada centro de jubilados.
Seamos honestos: lo que está viviendo la tercera edad argentina es una vergüenza. Después de décadas de aportes, de laburar bajo el sol y bajo la lluvia, los adultos mayores se encuentran con jubilaciones que no alcanzan para llegar a fin de mes. El ajuste de Milei pegó fuerte en este sector: los recortes en medicamentos del PAMI, la pérdida del poder adquisitivo de los haberes y la desfinanciación de programas sociales específicos para mayores son parte de un combo demoledor que ningún economista de traje puede justificar mirándole la cara a un jubilado rosarino.
En los centros de jubilados de Rosario el panorama es duro. Los compañeros y compañeras de la tercera edad cuentan que tienen que elegir entre el medicamento y la comida. Eso no es un slogan político, es la realidad cotidiana de miles de vecinos de esta ciudad. Los barrios populares como Empalme Graneros, Las Flores o el Noroeste rosarino concentran una gran cantidad de adultos mayores que dependen exclusivamente de la jubilación mínima y que hoy están al límite.
Desde la gestión de Pablo Monteverde en la Municipalidad de Rosario se vienen sosteniendo programas de atención a la tercera edad, comedores, actividades recreativas y asistencia social que intentan compensar el abandono del Estado nacional. No alcanza, claro que no alcanza, pero al menos hay una voluntad política de no dejar solos a los adultos mayores. Eso contrasta brutalmente con la frialdad con la que el gobierno de La Libertad Avanza trata a quienes construyeron este país.
El movimiento obrero rosarino, los sindicatos y las organizaciones sociales no se quedan callados. La defensa de la tercera edad es también una defensa del modelo de país que queremos: uno donde el que trabajó toda la vida pueda vivir con dignidad, no sobrevivir con migajas. Las paritarias, la industria nacional, el empleo genuino son la base para que mañana los trabajadores de hoy tengan una jubilación que valga algo.
El tema es tendencia porque toca una fibra profunda: todos tenemos un abuelo, una abuela, un padre o una madre que está en esa situación. La tercera edad no puede ser descartable. Y desde este portal lo vamos a seguir diciendo fuerte y claro hasta que alguien en el gobierno lo entienda.
Comentarios (4)
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Mi mamá tiene 78 años y tiene que pedir prestado para comprar los remedios que el PAMI ya no le cubre. Una vergüenza lo que está pasando con los jubilados en este país.
Bien Hugo, hay que seguir visibilizando esto. En el barrio Tablada hay compañeros jubilados que están pasándola muy mal. El municipio ayuda pero no alcanza cuando el gobierno nacional te abandona.
Cuarenta años trabajé en la fábrica y hoy no me alcanza para nada. Que vengan a explicarme a mí cómo funciona la economía estos señores de Milei.
Siempre lo mismo, culpan a Milei de todo. Los jubilados venían mal desde hace años con el kirchnerismo también. Hay que ser honestos.