Lo que pasó este jueves en el centro de Rosario no se olvida fácil. Una joven de 18 años fue atacada a cuchillazos por su propio novio en plena vía pública, con heridas en abdomen y tórax que la llevaron de urgencia al quirófano. Otro intento de femicidio en una ciudad que ya no sabe cómo procesar tanta violencia.
Según confirmaron fuentes policiales y sanitarias, el hecho ocurrió en el centro de Rosario durante la tarde del jueves. La víctima fue trasladada de inmediato al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), el principal centro de trauma de la ciudad, donde médicos la intervinieron quirúrgicamente en la noche. Su estado, al cierre de esta nota, era reservado.
El agresor, cuya identidad no fue difundida oficialmente, no escapó: tras atacar a la joven, se autolesionó e intentó quitarse la vida. Fue trasladado al Hospital Centenario, donde quedó internado bajo guardia policial. La Justicia ya tiene el caso en su órbita y se espera que, una vez que el estado de salud del imputado lo permita, sea formalmente detenido e indagado.
¿Cuántas veces más vamos a leer esta misma historia? Una pareja joven, una discusión que escala, un arma que aparece. Y una mujer que termina en una camilla peleando por su vida mientras el agresor queda bajo custodia médica. El patrón se repite con una regularidad que debería avergonzarnos como sociedad.
El Heca, ubicado en bulevar Oroño al 800, es el hospital de referencia para emergencias graves en Rosario y recibe a diario víctimas de violencia urbana. Que una chica de 18 años llegue ahí apuñalada por su novio no es una anomalía estadística: es el resultado de una cadena de violencias que, en la mayoría de los casos, nadie interrumpió a tiempo.
La violencia de género en Santa Fe sigue siendo una herida abierta. Según datos del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación, Argentina registra en promedio un femicidio cada 29 horas. Los intentos —como el de esta noche en Rosario— son muchos más, y no siempre llegan a los titulares. Este llegó porque la chica sobrevivió. Por ahora.
Si hay algo que este caso vuelve a poner sobre la mesa es la urgencia de los mecanismos de prevención: la línea 144 para situaciones de violencia de género sigue siendo el recurso más accesible, pero su eficacia depende de que las víctimas puedan y quieran usarla antes de que sea demasiado tarde. En muchos casos, el miedo lo impide.
La investigación está en marcha. La joven, por ahora, está viva. Y eso, en este contexto, ya es casi un milagro.
Con información de: La Capital

Comentarios (13)
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Dios mío, 18 años. Una nena. Espero que se recupere y que ese tipo no salga nunca más a la calle.
Y después nos preguntan por qué las mujeres tienen miedo de denunciar. Porque cuando denuncian igual las matan o las apuñalan. El sistema no las protege.
Hay que ver qué pasó, no se puede juzgar sin saber toda la historia.
Gustavo, la 'historia completa' es que un tipo agarró un cuchillo y apuñaló a una chica de 18 años en el abdomen y el tórax. No hay dos versiones de eso.
Exacto Mariana. Siempre el mismo argumento para defender lo indefendible. Un cuchillo no aparece solo.
Lo que me parte el alma es pensar que esa chica probablemente lo amaba. La violencia en las parejas jóvenes empieza mucho antes del primer golpe, con el control, los celos, el aislamiento. Y nadie lo ve.
El pibe también intentó matarse, algo muy grave habrá pasado en esa relación. No justifico nada pero hay que entender el contexto.
El 'contexto' no le saca las heridas en el abdomen a esa chica. Que el agresor se haya autolesionado no lo convierte en víctima.
Yo fui víctima de violencia de pareja y te digo: nunca es de golpe. Empieza con una mirada, un insulto, un empujón. Para cuando llega el cuchillo ya estás tan metida que no podés salir. Fuerza para esa chica.
Hay que reforzar la educación en las escuelas sobre vínculos sanos. Esto no se resuelve solo con más cárceles, se resuelve formando a los pibes desde chicos.
Pleno centro de Rosario y nadie pudo impedirlo. Qué ciudad se nos está yendo de las manos.
espero que la piba se recupere pronto. fuerza