Lo que pasó en esa escuela rosarina no es un dato menor para archivar entre los partes policiales del día. Un alumno llevó un revólver calibre 22 a su establecimiento educativo, y la situación obligó a activar el protocolo de seguridad escolar previsto para este tipo de emergencias.
El arma fue secuestrada por las autoridades competentes una vez que se tomó conocimiento de la situación. Según la información disponible, las actividades escolares continuaron desarrollándose con normalidad tras la intervención, lo que da cuenta de que el protocolo funcionó con la rapidez necesaria para evitar una escalada mayor.
¿Cómo llegó ese revólver a las manos de un chico que debería estar pensando en el recreo y en los deberes? Esa es la pregunta que queda flotando, y que ningún parte oficial termina de responder. Porque el protocolo puede activarse, el arma puede secuestrarse, y la escuela puede seguir funcionando, pero el problema de fondo no se resuelve con un procedimiento administrativo.
Rosario convive desde hace años con una crisis de violencia armada que ya no respeta fronteras ni espacios. Lo que antes era la esquina, el pasillo de un edificio o la cancha del barrio, hoy aparece en el aula. Los datos del Ministerio de Seguridad de la provincia vienen marcando desde hace tiempo que la circulación de armas ilegales en el Gran Rosario es uno de los problemas estructurales más difíciles de atacar, y los chicos no son ajenos a ese entorno.
El establecimiento afectado no fue identificado públicamente en los primeros reportes, una práctica habitual cuando hay menores involucrados. Tampoco trascendió si el alumno actuó solo, si el arma pertenecía a un familiar, o si hubo alguna amenaza previa que motivara el ingreso del revólver al colegio. Son datos que la investigación deberá determinar.
Lo que sí quedó claro es que el sistema respondió: el arma no llegó a usarse, nadie resultó herido, y la jornada escolar no se interrumpió. Pero celebrar eso como un éxito sería conformarse con muy poco. Una escuela no debería necesitar un protocolo de armas. Ese es el punto al que hay que volver siempre.
La situación reaviva el debate sobre los controles de ingreso en los establecimientos educativos de la ciudad y sobre el rol del Estado en la contención de los chicos que crecen en contextos donde el arma es parte del paisaje cotidiano. Más recursos, más presencia, más acompañamiento: las soluciones se saben, lo que falta es la voluntad sostenida de aplicarlas.
Con información de: El Ciudadano

Comentarios (13)
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Esto es gravísimo. Que un chico entre con un revólver a la escuela y la respuesta oficial sea 'las clases continuaron con normalidad'... ¿en serio eso es lo que nos tienen que decir? ¿Dónde están los padres, dónde está el Estado?
El protocolo funcionó, el arma fue secuestrada, nadie salió herido. ¿Qué más querés que hagan? La culpa no es de la escuela.
Nadie dijo que la culpa es de la escuela, amigo. El problema es que llegamos a este punto. Que un pibe tenga acceso a un arma en su casa y la lleve al colegio es un fracaso de toda la sociedad, no solo de la escuela.
Yo trabajo en educación y te digo que los docentes estamos solos. No tenemos formación para esto, no tenemos apoyo psicológico, no tenemos nada. El protocolo existe en el papel, pero en la práctica cada uno hace lo que puede.
¿Cuántos años tiene el chico? ¿De qué barrio es la escuela? Esos datos importan para entender el contexto. No es lo mismo todo.
Lamentablemente esto ya no sorprende en Rosario. Triste pero real.
Hay que ver de dónde sacó el arma. Si era del padre o de algún familiar, eso también es un delito. La tenencia ilegal no puede quedar sin consecuencias solo porque el que la llevó es menor.
Igual hay que reconocer que el sistema respondió rápido. No siempre pasa eso. Ojalá sirva para que la escuela tenga más apoyo ahora.
el problema es que hay armas en todos lados en esta ciudad, en las casas, en los autos, en los bolsillos. que un pibe la lleve al colegio es la consecuencia de eso
Exacto Braian, y mientras no se ataque la circulación de armas ilegales de verdad, vamos a seguir poniendo parches.
Me pregunto si el chico estaba en alguna situación de riesgo, si alguien lo amenazaba. A veces los pibes llevan armas por miedo, no para hacer daño. Eso también hay que investigarlo.
Che, y los detectores de metales en las entradas? En otros países los tienen hace años. Acá seguimos discutiendo y mientras tanto pasan estas cosas.
Tengo hijos en edad escolar y esto me da un miedo terrible. Uno los manda a la escuela pensando que están seguros y resulta que no.