Hay una lectura que el gobierno de Javier Milei celebra cada vez que puede: la acumulación de reservas. Pero para el economista Eduardo Crespo, doctor en Economía por la Universidad Federal de Río de Janeiro y docente de la Universidad Nacional de Moreno, ese dato no es una victoria sino un diagnóstico. Y el diagnóstico, según él, es preocupante: la economía está estancada.
La tesis de Crespo parte de una lógica simple pero incómoda para quienes festejan los números del Banco Central: cuando una economía no crece, no importa dólares. Y cuando no importa, acumula divisas casi por defecto. No es prosperidad, es parálisis. El argumento tiene cierta coherencia interna, aunque omite convenientemente que el punto de partida era una economía al borde del colapso cambiario, con reservas netas negativas y una brecha que superaba el 200%.
El economista describe lo que llama una "economía de dos velocidades": sectores ganadores —exportadores, agroindustria, energía, minería— que traccionan divisas, y sectores perdedores —industria manufacturera, comercio, construcción— que se desestructuran. Esa dualidad le permite al gobierno cerrar el frente cambiario, pero a un costo que Crespo cifra en términos de empleo, deterioro social y tensión política.
Lo que el análisis no termina de resolver es la pregunta del huevo y la gallina: ¿es el modelo el que genera el estancamiento, o el estancamiento era la herencia inevitable de décadas de déficit fiscal, emisión monetaria y destrucción del ahorro? Argentina llegó a 2023 con una inflación del 211% anual, reservas en rojo y un Estado que gastaba sistemáticamente más de lo que recaudaba. Ese no era un modelo de crecimiento; era una bomba de tiempo.
Crespo pone el foco en el dilema electoral que enfrenta el oficialismo: sostener el ancla cambiaria y fiscal implica mantener una economía que no despega para los sectores de consumo masivo, justo cuando La Libertad Avanza necesita mostrar resultados tangibles en las urnas. La tensión entre estabilidad macroeconómica y recuperación del salario real es real y nadie la niega, ni siquiera desde el propio gobierno.
Lo que sí resulta llamativo es que el análisis de Crespo —formado académicamente en Brasil y vinculado a la tradición heterodoxa— llegue sin mencionar que la alternativa que él implícitamente defiende fue la que gobernó durante los últimos 20 años con el resultado conocido: pobreza estructural, inflación crónica y fuga de capitales. Criticar el costo del ajuste es legítimo. Ignorar el costo de no haberlo hecho es, cuanto menos, incompleto.
El debate de fondo que plantea el economista —cómo crecer sin destruir el equilibrio externo— es el verdadero desafío de la Argentina post-cepo. Y ahí, más allá de las diferencias ideológicas, hay consenso técnico en que la inversión privada, la desregulación y la previsibilidad jurídica son condiciones necesarias. Exactamente lo que el kirchnerismo sistemáticamente ahuyentó durante sus gestiones.

Comentarios (13)
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Crespo es el mismo que nunca explicó por qué el modelo que él defiende nos dejó con 211% de inflación y reservas negativas. Ahora critica el ajuste. Fácil criticar cuando no tenés que pagar las consecuencias de lo que propusiste.
Más allá de la ideología, el punto sobre el estancamiento tiene lógica. Si acumulás reservas porque no importás, no es un logro, es una señal de alarma. Eso no lo puede negar nadie con honestidad intelectual.
Exacto Graciela, pero la nota de La Capital no te da el contexto completo. Las reservas negativas de cuando asumió Milei tampoco eran un logro del kirchnerismo, eran un desastre. Todo tiene su historia.
Totalmente de acuerdo con eso. El problema es que ninguno de los dos lados acepta los costos de su propio modelo. Eso es lo que nos tiene así.
Mi marido perdió el trabajo en una metalúrgica en marzo. Para él no hay dos velocidades, hay una sola: para abajo. Los números macro no pagan el alquiler.
Tere, lamento lo de tu marido, de verdad. Pero esa metalúrgica probablemente sobrevivía con subsidios y protecciones que pagábamos todos con inflación. El ajuste duele, nadie lo niega, pero la alternativa era peor.
Muy fácil decirlo desde afuera. A ver si te parece tan razonable cuando te toca a vos.
Lo que me llama la atención es que nadie en el kirchnerismo se hace cargo de haber llegado a diciembre 2023 con reservas en -11.000 millones. ¿Eso era el modelo exitoso? Por favor.
Igual hay que reconocer que Crespo tiene razón en algo: si la gente no consume, tarde o temprano eso te explota en la cara electoralmente. Milei lo sabe y por eso están nerviosos con los salarios.
Este tipo da clases en Moreno y opina de macroeconomía nacional. Argentina es un país único jajaja
Diego, la UNMo es una universidad pública nacional. Que sea de Moreno no la hace menos válida. Ese argumento es bastante pobre.
Lo que no dice Crespo es que Vaca Muerta está rompiendo todos los récords de producción. Eso no es estancamiento, eso es transformación de la matriz productiva. Que la industria del siglo XX sufra no es necesariamente malo.
El análisis electoral que hace el economista me parece el más interesante. Si Milei no muestra recuperación del consumo antes de octubre, las elecciones pueden ser complicadas. Eso es independiente de si el modelo es correcto o no.