Las cuentas del Sector Público Nacional cerraron junio en rojo. El Ministerio de Economía confirmó este jueves un déficit financiero de $1.024.891 millones, superando el billón de pesos, en lo que representa uno de los pocos meses negativos desde que Javier Milei llegó al poder.
Los números son los que son: los ingresos totalizaron $14,16 billones, mientras que el gasto primario trepó a $14,86 billones. La diferencia, $696.843 millones de déficit primario, se agravó al sumarle los $328.049 millones en pago de intereses de deuda. Resultado final: un forado de más de un billón.
El ministro Luis Caputo salió rápido a las redes a ponerle otro marco al asunto. "El orden en las cuentas públicas es un pilar fundamental del programa económico", escribió en X, y destacó que en el primer semestre el sector público acumuló un superávit financiero de 0,1% del PIB. La lectura oficial: esto es circunstancial, ya pasó en diciembre de 2024 y diciembre de 2025, y el acumulado anual sigue siendo positivo. Nada para ver acá.
Pero hay bastante para ver. El economista Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), apuntó un dato que el comunicado oficial no resalta: "el gasto real en salarios de la administración pública cayó un 10,0% interanual", en parte porque el gobierno no pagó en junio ni los salarios ni el medio aguinaldo correspondientes a las universidades nacionales. Si lo hubiera hecho, el déficit habría sido todavía mayor. O sea: el rojo que se muestra es el rojo con la planilla recortada.
¿Cuánto de este equilibrio es genuino y cuánto es contabilidad creativa? La pregunta no es menor. El propio informe oficial reconoce que los subsidios a la energía se triplicaron respecto al mismo mes del año pasado, pasando de $237 mil millones a $714 mil millones. Los subsidios al transporte, por su parte, se duplicaron: de $169 mil millones a $348 mil millones. El Estado absorbió esos costos para que la inflación no se disparara más allá del 1,9% que el Indec informó el martes. Sin esa intervención, el índice hubiera sido bastante más alto.
En el frente universitario, el gobierno había anunciado con bombos y platillos un aumento en las transferencias a las casas de altos estudios. Los números cuentan otra historia: los $50.075 millones girados representaron un crecimiento nominal interanual de 31,6% que, una vez descontada la inflación, se convierte en una rebaja real de poco más del 1%. El anuncio fue político; el resultado, un recorte encubierto.
A todo esto se suma la caída en la recaudación. En términos reales, los ingresos fiscales retrocedieron un 7,4%. Parte de la explicación está en la postergación del vencimiento del Impuesto a las Ganancias para personas humanas, que se corrió hasta julio para permitir la adhesión al Régimen Simplificado. Pero también pesa la actividad económica interna, que sigue sin despegar: el IVA neto de reintegros cayó un 4% real, según calculó el Instituto Argentino de Recaudación Fiscal (Iaraf). Y la rebaja de derechos de exportación a varios sectores dejó un hueco adicional en las arcas del Estado.
El cuadro completo es más complejo que el que presenta el Palacio de Hacienda. Un déficit mensual que se explica en parte por gastos postergados, subsidios que crecen a tasas explosivas, recaudación que cae en términos reales y universidades que reciben menos de lo que el gobierno dice que les da. El superávit semestral existe, pero se construyó con herramientas que tienen fecha de vencimiento. La pregunta que nadie en el equipo económico responde con claridad es cuánto de ese ajuste es sostenible y cuánto es simplemente la factura que se paga después.
Con información de: El Ciudadano / Tiempo Argentino

Comentarios (13)
Deja tu comentario
El superávit semestral existe, sí, pero construido a base de no pagarle a las universidades y triplicar subsidios que antes criticaban. Eso no es orden fiscal, es maquillaje.
Che, pero el acumulado del semestre sigue siendo positivo. Todos los gobiernos tienen meses malos en junio por el aguinaldo. Esto no es ninguna novedad.
Valeria, la diferencia es que este gobierno prometió que iba a ser distinto. Si hacen lo mismo que todos, para qué el ajuste que pagamos los laburantes?
Lo de las universidades es lo que más me indigna. Anuncian el aumento con fanfarria y después resulta que en términos reales es una baja. Eso se llama mentir con números.
Economista acá. Lo que no se dice es que los subsidios a energía y transporte triplicados son una bomba de tiempo. Están conteniendo la inflación artificialmente. Cuando eso explote, va a doler.
Caputo posteando en X que todo está bien mientras los números dicen otra cosa. Clásico.
Yo prefiero un déficit puntual de junio con tendencia al superávit que los 20 puntos de déficit que teníamos hace unos años. Hay que tener memoria.
Marcela, nadie dice que antes estaba bien. Pero tampoco hay que aplaudir lo que no funciona solo porque antes era peor. Podemos exigir más.
lo q me mata es q dicen q bajan impuestos pero la presion fiscal la siento igual en el bolsillo. algo no cierra
El CEPA siempre va a decir que las cosas están mal, son opositores. Hay que leer también otras fuentes antes de sacar conclusiones.
Luciana, los datos del CEPA en este caso son los mismos que publica el Ministerio de Economía. No los inventan ellos. La discusión es cómo se interpretan.
Un billón de déficit en un mes y el ministro sale a festejar en Twitter. Argentina es un país único en el mundo, juro.
Lo que me preocupa es la caída del IVA. Si la gente consume menos, la economía no está reactivándose como dicen. Eso es lo que hay que mirar.