Son 14.000 familias que en el último año vieron desaparecer el trabajo de quien sostenía la casa. No es una estadística abstracta: es el número concreto de puestos formales que la industria textil argentina destruyó entre marzo de 2025 y marzo de 2026, según datos de la Secretaría de Trabajo. Y si la cuenta arranca desde diciembre de 2023, la cifra trepa a más de 24.000 empleos perdidos.
El informe mensual de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) no deja margen para el optimismo. Durante abril de 2026, la producción del sector se desplomó un 22,2% respecto al mismo mes del año anterior. Para ponerlo en perspectiva: la industria manufacturera en su conjunto cayó apenas un 2,8% en el mismo período. El textil no está en crisis, está en otra liga de problemas.
En los primeros cuatro meses del año, la contracción acumulada del sector llegó al 25,5% interanual, mientras el resto de la industria retrocedía un 2,4%. La brecha es brutal y habla de un sector que no está siguiendo el ciclo general de la economía: está en caída libre propia.
Los números por segmento son todavía más duros. Los hilados de algodón —uno de los rubros más tradicionales de la industria nacional— cayeron un 35,4% solo en abril. En el acumulado anual, el peor desempeño lo registraron los tejidos y acabado de productos textiles, con una merma del 37,8%. Casi cuatro de cada diez metros de tela que se producían hace un año, hoy no se producen.
¿Cómo trabaja una fábrica que no tiene mercado? Al 42,4% de su capacidad instalada. Eso es lo que relevó FITA en abril: las plantas textiles funcionando a menos de la mitad de lo que podrían. Es el síntoma más claro del estancamiento: las máquinas están, los trabajadores que quedan están, pero la demanda no aparece.
Y si las máquinas no producen, tampoco se compran máquinas nuevas. Entre enero y mayo de 2026, las importaciones de equipamiento textil sumaron u$s 50,4 millones, un 24% menos que en el mismo período de 2025. Los telares planos se desplomaron un 72% en compras; los equipos de acabado, un 39%. Cuando un sector deja de invertir en maquinaria, está mandando una señal clara: nadie apuesta a que las cosas van a mejorar pronto.
A todo esto se suma un dato que complica aún más el panorama: los precios del sector subieron muy por debajo de la inflación. En mayo, las prendas de vestir, calzado y artículos de cuero aumentaron apenas un 0,28% mensual y un 12% interanual. La inflación general fue del 2,15% mensual y el 33,2% anual. Eso significa que las empresas textiles están vendiendo más barato en términos reales, comprimiendo márgenes que ya eran finos, en un contexto donde los costos no bajan al mismo ritmo.
La combinación es letal: menos producción, menos empleo, menos inversión, precios que no acompañan los costos. El sector textil argentino —que históricamente fue uno de los pilares de la industria nacional y del empleo en ciudades como Rosario, Buenos Aires y Córdoba— está atravesando una de sus peores crisis en años recientes. Y por ahora, no hay señales claras de que el piso esté cerca.
Con información de: El Ciudadano Web

Comentarios (13)
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Mi viejo trabajó 30 años en una hilandería en Granadero Baigorria. La cerraron en febrero. 30 años. Y ahora a los 58 años a ver qué hace. Esto no es una estadística, es una familia destruida.
Qué triste lo de Ferreyra. Pero hay que decirlo: muchas de estas empresas no invirtieron en décadas, vivieron de la protección del Estado y cuando se abre un poco la economía no pueden competir. No toda la culpa es del gobierno actual.
Daniela con todo respeto, eso es una excusa. En Brasil, en Portugal, en Italia tienen industria textil y tienen Estado que la protege. No es incompatible. Acá simplemente la dejaron morir.
24.000 puestos desde diciembre del 2023. Alguien que me explique cómo esto es parte de un plan económico exitoso. Escucho.
Yo compro ropa en el Mercado del Patio y en ferias. Nunca más en shoppings. Al menos así sé que algo de la plata le llega a alguien local. No sé si alcanza pero algo es algo.
El dato más preocupante para mí es el de la maquinaria: cayó 24% la importación de equipos. Eso significa que nadie está apostando al futuro del sector. Cuando no hay inversión, la recuperación tarda años, no meses.
Y mientras tanto la ropa importada de China llena las góndolas. Comprás una remera a 3000 pesos que duró dos lavados. Genial el modelo.
LaFlaca, la ropa china no está a 3000 pesos hace rato jaja. Pero entiendo el punto. El problema es que el consumidor también elige precio, y ahí el textil local no puede competir con los costos que tiene.
Trabajo en recursos humanos de una empresa de indumentaria en Rosario. Esto que describe la nota es exactamente lo que vivimos adentro. Nadie habla de nuevas contrataciones. La conversación es cuántos más van a salir.
42% de capacidad instalada. O sea que las máquinas están paradas más de la mitad del tiempo. Eso es plata tirada. Alguien tiene que hacer algo o esto no tiene vuelta.
Ojalá esto sirva para que los que diseñan política económica entiendan que no todo se resuelve con tipo de cambio y tasas. Hay sectores que necesitan políticas específicas, no recetas genéricas.
mi tia perdio el laburo en una fabrica de medias en enero. 12 años trabajando ahi. le dieron lo justo y nada mas. una vergüenza