Lo que pasó este miércoles a la noche en la zona oeste de Rosario no se olvida fácil. Un nene de 10 años llegó al hospital con vida y se fue sin ella. Una descarga eléctrica en su propia casa fue suficiente para arrebatársela.
Según informaron fuentes del Ministerio de Seguridad provincial, a las 22.30 ingresó al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) una mujer desesperada con su hijo en brazos. El nene había sufrido una descarga eléctrica en la vivienda familiar ubicada en Los Chingolos al 200, en la zona oeste de la ciudad. La madre fue quien lo trasladó hasta el centro de salud.
El personal del Heca actuó de inmediato. Se le practicaron maniobras de RCP durante largo rato, en una carrera contra el reloj que, lamentablemente, terminó de la peor manera. A las 23.30, una hora después del ingreso, los médicos confirmaron el deceso del menor. Las lesiones provocadas por la electrocución habían sido demasiado graves.
¿Cómo ocurrió exactamente la descarga? Eso es lo que todavía no está del todo claro. Las autoridades recibieron el testimonio de la madre, pero los detalles sobre qué provocó el accidente —si fue una instalación eléctrica defectuosa, un electrodoméstico en mal estado o alguna otra causa— aún no fueron precisados oficialmente. La investigación está en curso.
Lo que sí queda claro es el contexto en el que ocurrió esta tragedia. Los barrios del oeste rosarino conviven históricamente con problemas de infraestructura, entre ellos instalaciones eléctricas precarias y conexiones irregulares que representan un riesgo permanente para las familias que viven ahí. No es la primera vez que una situación así termina en muerte, y eso debería pesar en la conciencia de quienes tienen la obligación de garantizar condiciones dignas de habitabilidad.
Un chico de 10 años no debería morir en su propia casa. Esa es la frase que resume todo lo que está mal en esta historia. Mientras la familia intenta procesar un dolor imposible, la pregunta que queda flotando es cuántas viviendas más en Rosario tienen ese mismo riesgo silencioso esperando el momento equivocado.

Comentarios (12)
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Que noticia tan terrible. Un nene de 10 años muriendo en su propia casa. Le mando todo el abrazo a esa mamá que no se lo merece nadie.
Y mientras tanto la EPE y el municipio mirando para otro lado con las instalaciones eléctricas en los barrios del oeste. Esto no es casualidad, es abandono.
No saben todavía qué causó la descarga. Antes de culpar a la EPE o al municipio esperemos los resultados de la investigación. Puede haber sido cualquier cosa.
Marcelo, ¿en serio? ¿Cuántos años hace que el oeste de Rosario tiene problemas con la electricidad? No hace falta esperar ninguna investigación para saber que el Estado falla sistemáticamente.
Dios mío. Esa madre que lo llevó corriendo al hospital... no me imagino lo que vivió esa noche. Que en paz descanse el angelito.
Yo vivo en la zona y le juro que hay cables tirados por todos lados, conexiones que dan miedo. Esto podría pasarle a cualquier familia del barrio.
Como electricista les digo: una instalación domiciliaria sin disyuntor diferencial es una bomba de tiempo. En muchos barrios populares de Rosario directamente no existe esa protección. El Estado debería tener programas de revisión obligatoria.
Raul tiene razón en eso, el disyuntor diferencial salva vidas y mucha gente ni sabe que existe. Pero también es responsabilidad de los propietarios mantener las instalaciones en condiciones.
Che, ¿alguien sabe si hay alguna colecta para la familia? Si alguien tiene datos que los comparta.
10 años. Diez. Se me parte el alma.
El Heca hizo todo lo que pudo, eso hay que reconocerlo. Los médicos y enfermeros de ese hospital trabajan en condiciones difíciles y se parten el lomo. El problema viene de antes, de la casa.
Patricia, nadie está culpando al Heca. El problema es estructural: pobreza, instalaciones precarias, falta de políticas de prevención. Todo eso junto mató a este nene.