Lo que encontraron los policías en ese departamento de Lejarza y Funes no era fácil de procesar: un hombre herido en la cama, dos cuchillas tiradas, y un menor de edad haciendo señas desesperadas desde adentro para pedir auxilio. La madrugada del martes 18 de agosto dejó una escena que va a costar olvidar en el barrio oeste de Rosario.
Todo arrancó minutos antes de las 0.30. Según declaró la víctima, un hombre de 36 años, su pareja no estaba en la habitación cuando él se acostó a mirar Instagram en el celular. Lo que no sabía era que ella estaba adentro del armario, esperando. En un momento dado, la mujer salió, se desató una discusión y la situación escaló de manera brutal: ella fue a la cocina, agarró dos cuchillas y le propinó dos puntazos.
La agresora, identificada como Micaela Ayelén A., de 27 años, fue detenida en el lugar por efectivos del Comando Radioeléctrico y la Brigada de Orden Urbano (BOU), que tuvieron que romper la puerta para ingresar al domicilio. Las armas blancas fueron secuestradas y la mujer fue trasladada a la Comisaría 32ª.
La víctima fue atendida por una ambulancia del SIES y derivada al Hospital Centenario, donde le diagnosticaron heridas de arma blanca en el tórax y la pierna derecha. Afortunadamente, los médicos confirmaron que se encuentra fuera de peligro.
¿Qué pasó antes de esa madrugada? Por ahora, la investigación está en sus primeras horas y no trascendieron detalles sobre el historial de la pareja ni si existían antecedentes de conflictos previos. Lo que sí quedó claro es que hubo un menor en el medio de todo esto, un chico que tuvo que hacerle señas a la policía porque adentro de esa casa nadie podía pedir ayuda.
El caso quedó en manos de la Justicia rosarina, que deberá determinar si existieron episodios anteriores de violencia y cuál fue el detonante de una noche que pudo terminar de manera mucho más trágica. Mientras tanto, Micaela Ayelén A. permanece detenida y el hombre se recupera en el Centenario.
Una vez más, la violencia en la pareja deja a un chico como testigo involuntario de lo que los adultos no supieron resolver de otra manera. Eso, más allá del expediente judicial, es lo que más duele de esta historia.

Comentarios (12)
Deja tu comentario
Que locura. Estaba escondida en el armario esperándolo. Eso no es un arranque de ira, eso es premeditación. Espero que la Justicia lo tome en serio.
Y el pibe que tuvo que salir a hacerle señas a la policía? Ese chico va a necesitar contención psicológica urgente. Nadie habla de eso.
Que alguien piense en ese chico por favor. Ver eso siendo menor te marca para toda la vida.
Siempre que hay violencia de pareja se habla de la mujer como víctima. Acá el hombre fue el agredido y está en el hospital. La violencia no tiene género, che.
Rodrigo, nadie dijo que la violencia tiene género. Pero tampoco hay que aprovechar cada caso para tirar abajo décadas de trabajo en violencia de género. Acá hay una persona detenida y otra en el hospital, punto.
Che Fernanda, tiene razón Rodrigo igual. Si fuera al revés esto era tapa de todos los diarios y había marcha. Así estamos.
Lo del armario me parece lo más perturbador de todo. No fue una pelea que se fue de las manos, estaba esperándolo. Eso habla de algo mucho más profundo.
Ojalá el hombre se recupere bien. Y ojalá ese menor tenga a alguien que lo cuide en todo esto.
La Justicia va a hacer algo o la largan en 48 horas como siempre? Pregunto en serio.
Dos puntazos en el tórax y la pierna y está fuera de peligro... tuvo una suerte enorme. Pudo haber sido una tragedia.
Zona oeste tranquila dicen... mirá lo que pasa adentro de las casas.
Me pregunto si había denuncias previas o si esto salió de la nada. Siempre hay señales antes, el problema es que nadie las ve o nadie actúa.